Grupo Amma: Terapia con animales
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La terapia con animales proporciona a los mayores una serie de beneficios que sirven como complemento a las terapias convencionales y contribuyen a mejorar su estado físico, su capacidad cognitiva y su equilibrio emocional. Los centros gestionados por el Grupo Amma son pioneros en la implantación de esta modalidad de tratamiento, que transforma a un simple animal de compañía en una fuente de salud y bienestar.

“Es muy difícil resumir todos los beneficios que la terapia con animales aporta a los mayores –explica Santiago Garde, Psicólogo clínico y director del centro Amma Argaray- tanto en el ámbito físico, como el psicológico y el social. Cuando empezamos con la terapia con animales, pensábamos en una asistencia para la rehabilitación física. Pero nos dimos cuenta de que incluso personas con demencia avanzada, gracias a las mascotas, empiezan a mostrar atención al entorno, a pesar de que los terapeutas, o incluso su propia familia no lo han conseguido. La mascota produce un estímulo que moviliza a un cerebro que parecía dormido o aletargado. Por eso nos ayudan en nuestro objetivo”, apunta el director del centro, y uno de los responsables de que esta modalidad terapéutica esté empezando a generalizarse en los centros gestionados por el grupo.

Junto a los beneficios emocionales, la terapia con animales puede tener un impacto en la salud general de los mayores. “En pacientes con problemas cardiacos se ha demostrado que hacerse cargo de una mascota disminuye la tensión arterial, comportándose en la misma línea que lo hacen los fármacos”, explica Santiago.

La terapia con animales aprovecha valores intrínsecos del animal – respuesta invariable, fidelidad, incapacidad de juzgar, etc. – para facilitar el trabajo del facultativo o del terapeuta en la educación, recuperación, rehabilitación, reinserción, tratamiento o mejora de la calidad de vida de determinadas personas. Las mascotas tienen una gran capacidad de respuesta al contacto humano y proporcionan a las personas a las que acompañan un sentido de seguridad emocional que resulta de gran ayuda.

Mutilva, centro pionero

A pesar de que cualquier animal de compañía pueda ser útil para esta función, los perros parecen destacar como el “terapeuta animal” por excelencia en nuestra sociedad. “Al principio empezamos poniendo peces y pajareras, buscando crear un ambiente como el de cualquier casa normal. A los dos años de ver lo bien que funcionaban los peces como ayuda para la relajación de los mayores, y las ninfas (un tipo de loro), los especialistas del grupo Amma decidieron implantar la terapia con perros. “Aunque cualquier animal puede ser de ayuda, decidimos que fueran los perros, por sus cualidades en la estimulación cognitiva”, comenta Garde.

Durante la navidad de 2004, Uki, un pastor vasco, fue el primer perro que entró en una de las residencias del grupo, concretamente en Amma Mutilva. Después, la Fundación Affinity, donó al grupo algunos Golden Retriever, una de las razas más comunes en todo tipo de terapias, por su carácter dócil. Affinity es una Fundación privada sin ánimo de lucro que promueve el papel de los animales de compañía en la sociedad.

De mascota a ‘facilitador’

Según explica Garde, cualquier raza de perro con una buena educación puede realizar el trabajo necesario y actuar como un facilitador, como un mediador que, ayuda, acerca y relaciona las diferentes terapias”, explica el director del centro. En cualquier caso, siempre se trata de una terapia que complementa el tratamiento de los terapeutas y profesionales.

“Se dan casos de personas que tienen muy poca relación con los demás y gracias a que cuidan a la mascota, la alimentan o la llevan al veterinario, encuentran una excusa para pasear y para relacionarse con los demás residentes”, destaca Garde. Y continúa: “Las mascotas consiguen que los que se sienten solos aunque se encuentren rodeados de gente, comiencen a socializarse, a convivir y a hablar con los demás, a crear coincidencias. Los perros suavizan el carácter de las personas, modulan la emocionalidad y fomentan la verbalización. Y el acariciarlos, tranquiliza a los residentes. Realmente lo que provocan es paz. Por eso no entiendo que haya gente que los maltrate”, comenta Garde.

Terapia complementaria

La terapia con animales encaja dentro del modelo sociosanitario de Amma como complemento al resto de actividades contempladas en el plan de atención personalizada de cada residente. Este plan, elaborado por el equipo técnico del centro con ayuda de los familiares, analiza de forma detallada aspectos tanto físicos como psicológicos, médicos y sociales, para asegurar que cada uno de los residentes tenga sus necesidades cubiertas.

Dentro de esta filosofía de trabajo, basada en un modelo sociosanitario propio, cada residencia establece su propio programa de asistencia. Por ejemplo Sam, uno de los Golden Retriever, del centro de Ibañeta, disfruta de sus momento de esparcimiento a primera hora de la mañana, mientras los residentes se van levantando. Luego participa en la terapia de “buenos días”, donde pasea y juega con los residentes, y antes de comer, toma parte en un taller de terapia ocupacional en el que se trabaja la motricidad de los miembros superiores de los residentes mediante las caricias y el cepillado, que suele ir seguido de un paseo para las personas con problemas de movilidad. Por la tarde, participa en las sesiones de estimulación cognitiva, que pueden ser individuales o colectivas.

“Sacar al perro de paseo puede ser una excusa para hacer una actividad que de otra manera costaría mucho hacer. Ayuda a que eso que supone un esfuerzo, o que es doloroso, como colocarse en las paralelas y volver a andar, o la rehabilitación después de un accidente, se encare con más ánimo, con mayor motivación”, explica Santiago.

Modelo sociosanitario propio

La filosofía de trabajo de Amma se ha caracterizado desde los inicios de su actividad por la atención individualizada a los residentes, una amplia oferta de servicios, el diseño de edificios espaciosos con amplias zonas verdes (más de 50 metros cuadrados construidos por residente) y por contar con un equipo formado por profesionales con un alto nivel de cualificación y una auténtica vocación de servicio a los mayores.

Este planteamiento de trabajo ha llevado a la empresa a crear un modelo sociosanitario propio, diseñado por prestigiosos expertos en los campos de la geriatría, la gerontología y la atención a la dependencia. Esta es una de las grandes diferencias de Amma con el resto de empresas del sector, y ha servido para que Amma sea reconocida como garantía de la más alta calidad asistencial y excelencia en la gestión.