Intoxicación aguda por drogas en servicios de urgencias


Alba Herranz García.Médico Residente de Psiquiatría. Hospital Universitario Miguel Servet

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El consumo de drogas es un fenómeno global que afecta a múltiples grupos de población, siendo los jóvenes los más expuestos a prácticas de riesgo. La demanda que generan estas intoxicaciones en los servicios de urgencias es significativa, no solo por los efectos directos sobre el sistema nervioso central (SNC), sino también por la descompensación de enfermedades médicas subyacentes y los problemas conductuales que pueden acompañarlas. Tanto sustancias legales como ilegales pueden provocar cuadros agudos de intoxicación, y su manejo requiere un conocimiento detallado de sus efectos clínicos y del tratamiento adecuado.

Alcohol

El alcohol etílico es la droga más consumida en España y su abuso constituye un problema sanitario de primer orden. Se absorbe rápidamente por vía gastrointestinal, alcanza la concentración máxima plasmática aproximadamente una hora después de su ingesta y se distribuye ampliamente, incluso a nivel cerebral y placentario. La intoxicación aguda refuerza la actividad inhibitoria del GABA y produce depresión transitoria del SNC. La clínica depende de la dosis: desde ligera desinhibición y euforia a somnolencia, incoordinación motora y, en casos graves, coma etílico con riesgo de muerte.

El tratamiento de la intoxicación alcohólica leve es principalmente sintomático: vigilancia, tranquilidad y decúbito lateral para prevenir aspiración. En cuadros graves, el manejo requiere soporte ventilatorio, corrección de electrolitos y administración de vitamina B1 y glucosa para prevenir encefalopatía de Wernicke. Los pacientes con consumo crónico pueden presentar síndrome de abstinencia con temblores, náuseas y agitación, o delirium tremens, cuadro grave con alta mortalidad si no se trata adecuadamente.

Cannabis

El cannabis, la droga ilegal más consumida en España, contiene THC, responsable de la mayoría de los efectos psicoactivos. La intoxicación aguda se caracteriza por euforia, relajación, alteraciones sensoperceptivas, hiperfagia y somnolencia. En algunos casos pueden aparecer ansiedad intensa, paranoia o cuadros maniformes. El síndrome de abstinencia es raro y generalmente leve, mientras que el uso prolongado puede generar deterioro cognitivo y un síndrome amotivacional. El tratamiento es sintomático, con benzodiacepinas para ansiedad intensa o haloperidol en casos de agitación psicótica.

Cocaína y anfetaminas

La cocaína y las anfetaminas actúan como potentes estimulantes del SNC, aumentando dopamina, noradrenalina y serotonina. Su intoxicación produce euforia, hiperactividad, ansiedad, agresividad, hiperalerta y alteraciones psicomotoras. La psicosis inducida por estas sustancias, especialmente en consumidores de cocaína base o vía intravenosa, se caracteriza por ideación delirante y comportamientos violentos.

El manejo se basa en soporte vital y sedación con benzodiacepinas para controlar agitación o ansiedad. Los antipsicóticos se reservan para episodios psicóticos graves. La intoxicación suele ser autolimitada, aunque los episodios psicóticos recurrentes pueden sensibilizar al paciente, aumentando el riesgo de psicosis persistente.

Opiáceos

Los derivados opiáceos, como heroína, metadona y fentanilo, producen depresión respiratoria, coma y miosis. La tríada clásica de intoxicación aguda incluye coma, depresión respiratoria y miosis. La asociación con alcohol o benzodiacepinas aumenta el riesgo de complicaciones.

El tratamiento inmediato requiere asegurar vía aérea, soporte respiratorio y administración de antagonistas opioides como naloxona, ajustando la dosis para minimizar la precipitación de abstinencia. La monitorización posterior permite identificar complicaciones médicas asociadas y evaluar riesgo suicida.

Sedantes e hipnóticos

Las benzodiacepinas son los sedantes más usados clínicamente. La intoxicación aguda produce somnolencia, ataxia, disartria y alteraciones de conciencia, y en casos graves puede llevar a coma con depresión respiratoria. El tratamiento incluye soporte vital y, en casos seleccionados, administración de flumacenilo como antídoto, teniendo precaución en pacientes con dependencia, donde puede inducir síndrome de abstinencia.

Otras drogas

Los alucinógenos, inhalantes y drogas de diseño producen efectos muy variables sobre percepción, cognición y conducta. La intoxicación por estas sustancias suele ser autolimitada, aunque pueden aparecer cuadros de agitación, delirium, hipertermia o complicaciones cardiovasculares graves. El manejo es sintomático, con soporte vital y control de conducta según la necesidad clínica.

Conclusión

La intoxicación aguda por drogas constituye un desafío frecuente en urgencias hospitalarias. La atención requiere conocimiento de los efectos específicos de cada sustancia, valoración de riesgo vital inmediato y tratamiento sintomático adecuado. El aumento de policonsumo y la diversidad de drogas empleadas exigen que los profesionales sanitarios estén preparados para abordar cuadros complejos, priorizando la estabilización del paciente, la prevención de complicaciones y la planificación de seguimiento. La concienciación, la evaluación toxicológica temprana y la educación sobre riesgos son esenciales para reducir la carga asistencial y mejorar los resultados clínicos.

 

AUTORA

Alba Herranz García. Médico Residente de Psiquiatría. Hospital Universitario Miguel Servet