Estreñimiento: mucho más que un síntoma, un freno a tu calidad de vida


Daniel Otero Romero, María Mejías Ledesma, Elena López Sisternes, Jaime Antón Pernaute, Irene Orduna Casla, Raquel Lorenzo Álvarez, Laura Gil Arribas

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El estreñimiento se define como la presencia de evacuaciones intestinales infrecuentes (menos de tres por semana), esfuerzo excesivo al defecar, heces duras o grumosas, sensación de evacuación incompleta, sensación de obstrucción o la necesidad de maniobras manuales para facilitar la defecación.

El estreñimiento es una consulta frecuente en las consultas de Medicina de Atención Primaria, Digestivo, Cirugía General e incluso en Urgencias debido al gran impacto que tiene en el bienestar de quienes lo sufren. Más allá de la dificultad para ir al baño, la pesadez abdominal y el malestar crónico impactan directamente en la calidad de vida, condicionando desde la dieta hasta el estado de ánimo. Entender sus causas y cómo mejorarlo es el primer paso para recuperar el control de nuestro ritmo intestinal.

El estreñimiento puede clasificarse en primario (funcional, tránsito normal o lento, o trastornos de la evacuación) y secundario (por medicamentos, enfermedades metabólicas, neurológicas o causas estructurales). En el presente artículo nos centraremos en el estreñimiento primario.

Diagnóstico

El diagnóstico de estreñimiento se basa en una evaluación clínica que incluye una historia dirigida y un examen físico, siguiendo los criterios de Roma IV, presencia de al menos dos síntomas como:

  • menos de tres evacuaciones espontáneas por semana
  • esfuerzo excesivo
  • heces duras
  • sensación de evacuación incompleta
  • sensación de obstrucción anorectal
  • necesidad de maniobras manuales

Estos síntomas tienen que darse durante al menos tres meses, con inicio de síntomas seis meses antes y sin predominio de diarrea.

El examen físico debe incluir inspección abdominal y anorectal, y tacto rectal para detectar masas, impactación fecal, disfunción del piso pélvico o alteraciones anatómicas. En ausencia de síntomas de alarma, no se recomienda realizar estudios de laboratorio o imagen de rutina, pero pueden ser útiles para descartar causas secundarias como hipotiroidismo, diabetes o trastornos metabólicos.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo asociados incluyen edad avanzada, sexo femenino, inactividad física, dieta baja en fibra, hidratación insuficiente, obesidad, uso de medicamentos (opioides, anticolinérgicos, benzodiacepinas, antiparkinsonianos), enfermedades crónicas (diabetes, insuficiencia renal, EPOC, enfermedad cerebrovascular), y bajo nivel socioeconómico.

Síntomas de alarma

Los síntomas de alarma que deben identificarse en pacientes con estreñimiento incluyen:

  • Pérdida de peso no intencionada
  • Sangrado rectal o hematoquecia
  • Anemia (especialmente ferropénica)
  • Cambio reciente en el hábito intestinal o en el calibre de las heces
  • Fatiga inexplicada
  • Historia familiar de cáncer colorrectal o enfermedad inflamatoria intestinal
  • Inicio agudo de estreñimiento en mayores de 50 años
  • Masa abdominal o rectal palpable
  • Síntomas nocturnos

Ante la presencia de estos síntomas es recomendable solicitar valoración médica para ampliar el estudio para descartar causas graves, como cáncer colorrectal, obstrucción intestinal o enfermedades sistémicas.

Aunque la mayoría de los casos de estreñimiento son funcionales y no se asocian a patología orgánica, la presencia de síntomas de alarma modifica la conducta diagnóstica y requiere una evaluación más exhaustiva.

Tratamiento

El manejo inicial se basa en modificaciones higienicodietéticas y actividad física junto al uso de laxantes.

  • Modificaciones dietéticas: se recomienda un aumento gradual de la fibra dietética (20–30 g/día), preferentemente a través de alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos), acompañado de hidratación adecuada. La educación sobre hábitos defecatorios (timed stooling, posición adecuada en el inodoro) es fundamental. La fibra debe incrementarse progresivamente para evitar efectos adversos como distensión abdominal.
  • Ejercicio y cambios en el estilo de vida: aunque la evidencia es limitada, la actividad física regular se asocia con menor riesgo de estreñimiento y se recomienda como parte del abordaje inicial.
  • Suspender o ajustar medicamentos astringentes: cuando sea posible, se debe revisar y modificar el uso de fármacos que contribuyen al estreñimiento.
  • Laxantes:
    • Laxantes osmóticos (macrogol, lactulosa, sorbitol): son la primera línea farmacológica, siendo el macrogol el preferido por su eficacia y perfil de seguridad.
    • Laxantes estimulantes (bisacodilo, picosulfato): se consideran para rescate o como segunda línea, especialmente en casos refractarios o para uso puntual.
    • Laxantes naturales (sen, cassia). Recomendables para uso puntual pero no a largo plazo por sus efectos secundarios entre los que se encuentran dolor abdominal, cólicos y diarrea. En pacientes que lo usen diariamente pueden presentar tolerancia y perder eficacia con el tiempo.

A pesar de ser una patología común, es vital no ignorar ciertas señales que requieren una valoración médica urgente. Si el estreñimiento aparece de forma brusca, se acompaña de sangrado rectal, pérdida de peso inexplicable, dolor abdominal intenso o vómitos, debe consultar con su especialista.

Recuerda: el estreñimiento afecta a tu calidad de vida, pero los signos de alarma son la clave para descartar problemas mayores.

AUTORES:

Daniel Otero Romero, Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

María Mejías Ledesma, Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Hospital Universitario Príncipe de Asturias, Alcalá de Henares.

Elena López Sisternes, Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

Jaime Antón Pernaute, Médico Interno Residente de Urología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

Irene Orduna Casla, Médico Interno Residente de Medicina Intensiva, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

Raquel Lorenzo Álvarez, Médico Interno Residente de Medicina Intensiva, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

Laura Gil Arribas, F.E.A. Ginecología y Obstetricia, Hospital Comarcal de Alzañiz, Alcañiz.