Masaje perineal: técnica para la prevención de la episiotomía en el parto

Mónica Machicado Sotoca. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología. Centro de Salud Miguel de Cervantes. Alcalá de Henares, Madrid. Désirée Díaz-Jiménez. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología. Unidad de Urgencias Ginecológicas-Obstétricas. Hospital Público de Montilla, Córdoba. Ana María Gómez Abero. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología. Complejo Hospitalario de Navarra

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El masaje perineal, es una medida física preventiva que se realiza durante el embarazo con el objetivo de reducir la probabilidad de traumatismos perineales durante el parto y dolor en el postparto.

Está científicamente demostrado que el masaje perineal reduce la posibilidad de episiotomía, sobre todo en mujeres primerizas y dolor a los 3 meses postparto.
A pesar de ello, una mayoría de las mujeres no lo llevan a cabo, bien por la falta de conocimiento sobre la técnica, por no reconocer los beneficios o falta de información, entre otros.
El periné es un conjunto de músculos, fibras y tejido conectivo que sostiene las vísceras abdominales y en el embarazo al feto, placenta y más estructuras del propio embarazo. Durante la salida de la cabeza del RN estos tejidos se distienden en función del tamaño de la cabeza del feto, pero si carecen de la elasticidad suficiente de tal manera que se impide el nacimiento, se produce un desgarro que puede abarcar mucosa vaginal, pero también, piel y músculos o el obstetra/matrona tienen que intervenir practicando una incisión para ampliar la apertura vaginal o lo que entendemos por episiotomía.
La repercusión tras el parto de estos traumatismo pueden provocar en el postparto, mayor dolor en las primeras 6 semanas, retraso de las relaciones sexuales y dolor durante las relaciones sexuales hasta en un 60% los tres primeros meses, mayor uso de farmacología y aumento del deseo de cesárea, por miedo a dolor en el postparto en la zona perineal.
Para evitar o disminuir esta situación y así reducir las complicaciones y dolores en el postparto que estas lesiones pueden ocasionar, existen numerosos factores a tener en cuenta, pero de manera preventiva puede realizarse el masaje perineal. Durante el parto no ha resultado tener beneficio, pero sí durante el embarazo.

Beneficios del masaje perineal en el embarazo

• Reduce en un 9% la posibilidad de traumatismos perineales tras el parto.
• Aumenta la elasticidad de los tejidos y músculos perineales, favorece la irrigación sanguínea de la zona y disminuye la resistencia, por lo tanto, favorece la distensión de los tejidos con el paso de bebé.
• Promueve la auto cura y el reconocimiento su propio cuerpo.
• Las mujeres que lo han practicado, lo recomendarían ya consideran que les ayuda para el parto y la técnica la consideran como aceptable.
• No presenta efectos secundarios nocivos ni para la madre ni para el recién nacido.
• No tiene costes económicos, únicamente la obtención del aceite y una vez aprendida la técnica a través de su matrona lo puede realizar en casa de manera autónoma o con su pareja.
• Favorece la participación de la pareja, aspecto que se vive como una experiencia positiva.

Aspectos a tener en cuenta

Iniciar el masaje entre las semanas 32-35 (6 semanas previo al parto), es suficiente para obtener los beneficios deseados.
Los estudios indican que realizándolo dos veces por semana desde la semana 35, sería suficiente para reducir la morbilidad materna, es decir que no es necesario practicarlo diariamente, aunque sí es fundamental ser constantes para obtener los beneficios. Por lo tanto, se tiene que realizar dos veces semana como mínimo o hasta diario si así lo deseas.
A menudo expresan que el masaje resulta incómodo, molesto y puede producir sensación de ardor y dolor las primeras dos, tres semanas, pero que a partir de la tercera semana suele ser más confortable y se aprecian los avances en el masaje.

Antes de empezar

• Es fundamental una buena higiene de manos y uñas, pare prevenir infecciones.
• Tener la vejiga vacía antes de empezar.
• Utilizar un espejo para la técnica o que te la realice tu pareja siempre que sea posible.
• Antes de empezar, puedes darte una ducha caliente o aplicar calor húmedo con una toalla ya que el calor favorece la elongación de las fibras musculares.
• Colócate en una postura cómoda que facilite el acceso al periné y puedas mantener durante unos minutos.
• Si el masaje te lo hace a ti misma, se utilizan los pulgares, en cambio si lo realiza tu pareja, los dedos índice y corazón.
• Aplícate en la yema de los dedos algún aceite o crema natural como la rosa de mosqueta.
• Se tiene que evitar en la medida de lo posible la manipulación de la uretra, que es el orificio de salida de la orina, que se encuentra por encima de la vagina, para evitar infecciones y molestias urinarias.
• Realiza el masaje alrededor de 5 minutos, disminuyendo la tensión si sientes molestias y parando siempre no te sientas cómoda y se produzca dolor.

¿Cómo realizamos el masaje?

Primero, puedes masajear toda la zona externa de la vagina con movimientos circulares para mejorar la irrigación sanguínea, con los pulgares durante dos minutos y así favorecer el inicio del masaje.
Introduce los dedos en el interior de la vagina, unos 3-4cm (primera falange del pulgar, primera y segunda del índice) y ejerce una suave presión hacia el ano, de tal manera que, si simulamos las agujas de un reloj y con referencia de la uretra a las 12, ejerceríamos presión hacia las 6. Esta presión tiene que durar unos 2-3 minutos hasta sentir una sensación de hormigueo o ligero escozor. Este movimiento simula la presión que soportará en el momento de la salida de la cabeza.
Seguidamente manteniendo la presión, realizamos movimientos oscilantes hacia los lados de la vagina (hacia las 3 y 9 del reloj), es decir en forma de U, manteniendo este movimiento durante otros 2 minutos.
Finalmente, simulamos el mismo movimiento hacia las 3 y 9 del reloj, pero ejerciendo presión desde el ano y hacia la salida de la vagina al mismo tiempo, hasta sentir entumecimiento, durante otros 2 minutos.

Contraindicaciones

• Mujeres con infecciones vaginales o de orina, presentes o recurrentes.
• Varices vulvares.
• Placenta previa.
• Rotura prematura de membranas.
• Cesárea programada.
• Amenaza de parto pretérmino.