Onicomicosis: los hongos en las uñas, un problema común y tratable


Itziar Muelas Rives, Cristina Nicolau Cano, Lydia García Fuentes, Jaime Monllau Espuis, Laura Almenara Michelena, Alba Herranz García y Beatriz Clemente Hernández

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La onicomicosis, conocida popularmente como “hongos en las uñas”, es una de las enfermedades ungueales más frecuentes, especialmente en personas adultas y mayores. Se trata de una infección causada por hongos microscópicos que invaden la uña y el lecho ungueal, afectando sobre todo a las uñas de los pies, en particular al primer dedo. La prevalencia de la onicomicosis en la población general oscila entre 4% y 14%, siendo mayor en adultos mayores y en pacientes con ciertas enfermedades crónicas y algunos hábitos de vida.

Los hongos más implicados suelen ser dermatofitos, como Trichophyton rubrum, aunque también pueden participar levaduras y mohos. Estos microorganismos prosperan en ambientes cálidos y húmedos, lo que explica su mayor frecuencia en personas que usan calzado cerrado, sudan mucho o frecuentan piscinas, gimnasios y vestuarios. La uña puede volverse amarillenta o blanquecina, engrosarse, fragilizarse o despegarse parcialmente, causando molestias al caminar y un importante impacto estético.

La onicomicosis es más común en personas con diabetes, problemas circulatorios, inmunosupresión, psoriasis o traumatismos repetidos en las uñas. El diagnóstico suele basarse en la exploración clínica, aunque se recomienda confirmar la infección mediante pruebas microbiológicas, ya que otras enfermedades pueden simularla. El tratamiento depende de la extensión: en casos leves se utilizan lacas antifúngicas tópicas durante meses, mientras que en infecciones más extensas se emplean antifúngicos por vía oral, siempre bajo control médico. Dado que las uñas crecen lentamente, la mejoría es progresiva y el tratamiento requiere paciencia y constancia.

Aunque muchas personas la consideran un problema meramente estético, la onicomicosis puede causar molestias y complicaciones en personas con enfermedades crónicas. Con el tratamiento adecuado es tratable, aunque las recaídas son frecuentes si no se mantienen medidas preventivas.

¿Cómo prevenir la onicomicosis?

  1. Mantén los pies y las manos bien secas. Sécate cuidadosamente tras la ducha, especialmente entre los dedos.
  2. Usa calzado transpirable. Prioriza utilizar zapatos que permitan la ventilación y alterna el calzado para que se seque completamente.
  3. Cambia los calcetines a diario. Elige tejidos que absorban el sudor y cámbialos cada día o más si sudas mucho.
  4. Evita caminar descalzo en piscinas y vestuarios. Utiliza chanclas en duchas públicas, gimnasios y piscinas.
  5. No compartas utensilios de manicura o pedicura. Usa corta uñas y limas personales y asegúrate de que el material esté esterilizado en centros estéticos.
  6. Cuida las pequeñas lesiones de la piel. Hidrata la piel y trata grietas, heridas o pie de atleta para evitar la entrada de hongos.
  7. Corta las uñas correctamente. Córtalas rectas y no demasiado cortas para prevenir traumatismos repetidos.
  8. Vigila las enfermedades de base. En caso de diabetes o problemas circulatorios, revisa los pies con regularidad.
  9. Ventila y limpia el calzado. Airea los zapatos y utiliza productos antifúngicos si es necesario.
  10. Consulta ante cambios en las uñas. Si una uña cambia de color, se engrosa o se vuelve quebradiza, acude a un profesional sanitario.

 

AUTORES

Itziar Muelas Rives. MIR Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.

Cristina Nicolau Cano. MIR de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Lydia García Fuentes y Jaime Monllau Espuis. MIR de Urología.

Laura Almenara Michelena. MIR de Aparato Digestivo.

Alba Herranz García. MIR de Psiquiatría.

Beatriz Clemente Hernández. MIR Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología

Hospital Universitario Miguel Servet