Osteoporosis: causas, diagnóstico, prevención y tratamiento

Dra. María Teresa Carrasquer Pirla. Medicina Interna. Complejo Hospitalario de Navarra

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Dentro de las enfermedades metabólicas del hueso encontramos principalmente la osteopenia (OS) y osteoporosis (OP). Aunque ambas se deben a una disminución de la densidad ósea por la pérdida de tejido óseo normal y deterioro estructural del mismo, sólo la OP asocia riesgo de fractura ósea.

El pico máximo de masa ósea se alcanza sobre los 30 años. Sin embargo, los huesos cambian constantemente, lo que se conoce como “remodelación”.
A la OP se la conoce como la “enfermedad silenciosa” ya que suele ser asintomática. En ocasiones el primer síntoma es una fractura ósea.

Osteoporosis vs osteopenia

Un malentendido común es considerar que OS y OP son lo mismo.
Mientras el diagnóstico de OP refleja enfermedad ósea, el diagnóstico de OS es una llamada de atención respecto a una disminución de la densidad ósea (que podría o no progresar hasta OP) y la importancia de mantener la salud ósea.
Los pacientes con OS corren mayor riesgo de desarrollar OP en los 5-10 años consecutivos, aunque sólo un porcentaje de estos la desarrollarán en algún momento y experimentarán una fractura grave.
Muchos expertos coinciden que la OS no es causa de alarma y generalmente no precisa tratamiento, salvo prestar más atención al consumo de calcio y vitamina D (en el caso de que su médico haya detectado carencia) y practicar ejercicio físico.

Etiología

El hueso esta formado principalmente por colágeno (en su mayoría) y minerales. El colágeno aporta la flexibilidad necesaria al hueso, y los minerales (calcio y fosfato) endurecen la estructura del colágeno. Los huesos deben mantener un balance entre ambos componentes para conservarse fuertes y flexibles para soportar el estrés.
Se trata de un tejido vivo en constante renovación. Por un lado se forma hueso nuevo (formación ósea) y, al mismo tiempo, se destruye el envejecido (reabsorción ósea). Cuando este equilibrio se rompe, bien por disminución de la formación o por aumento de la reabsorción, hablamos de OS u OP, dependiendo del grado de afectación.
En consecuencia a lo anterior, los huesos se vuelven más porosos, delgados y frágiles, por lo que resisten peor los traumatismos, fracturándose con mayor facilidad.
La fractura ósea osteoporótica se localiza con más frecuencia en muñeca, cadera y vértebras, aunque cualquier hueso tiene posibilidad de fracturarse.
OP y OS son menos frecuentes en hombres que en mujeres por varias razones: los hombres tienen esqueletos más grandes, lo cual significa que generalmente pueden tolerar una mayor pérdida de cantidad de hueso antes de que la fuerza ósea se debilite; la pérdida ósea tiende a comenzar más tardíamente y progresa más lentamente. Por último, no experimentan la pérdida rápida de hueso que afecta a las mujeres con la menopausia.

Tipos de osteoporosis

Existen dos tipos de OP: primaria (1º) y secundaria (2º). La 1º puede ocurrir en hombres y mujeres de cualquier edad, generalmente tras la menopausia en las mujeres y más tardíamente en los hombres. La 2º puede ocurrir en personas que toman medicamentos o padecen enfermedades que pueden causar disminución de la densidad ósea.

Factores de riesgo

Dentro de los factores que conllevan un aumento del riesgo de OP tenemos: la edad (a mayor edad mayor riesgo); el sexo (femenino mayor); etnia (caucásicos y asiáticos mayor riesgo); la estructura ósea y el peso corporal (las personas delgadas y con estructura ósea pequeña tienen mayor riesgo); la menopausia normal o temprana (alteración hormonal); los niveles bajos de testosterona; el estilo de vida (el consumo de alcohol, tabaco, ingesta pobre en calcio, falta de ejercicio físico se relaciona con aumento de riesgo para OP). Así como el consumo de algunos fármacos en relación a enfermedades crónicas (corticoides, hormonas tiroideas en exceso, anticonvulsivos, antiácidos que contienen aluminio, heparina, pentamidina, ketoconazol y colestiramina).

Diagnóstico

Para el detectar OP utilizamos la densitometría, prueba indolora y no invasiva que determina la densidad mineral ósea.
Existen pruebas centrales que miden la densidad mineral ósea en cadera, muñeca, columna y cuerpo entero; y las pruebas periféricas, que miden la densidad mineral ósea en dedos, mano, antebrazo, talón, o en hueso tibial de la pierna.
La técnica más usada y más conocida es DEXA (absorsiometría dual de rayos X) y mide la densidad ósea en columna, cadera y cuerpo entero.
El resultado es una medida “T-score” que revela cuán lejos la medición obtenida está de lo que se considera “normal” teniendo de referencia una población de igual sexo sana y también el “Z-score” (compara medición obtenida con el promedio de personas de la misma edad y sexo).

Prevención

El aporte óptimo diario de calcio juega un papel importante en el mantenimiento de la salud ósea. Actualmente se considera que los adultos entre los 19 y 50 años de edad deberían consumir aproximadamente 1000 mg/día y los adultos de 51 años y mayores deberían consumir aproximadamente 1200 mg/día. Alimentos ricos en calcio son la leche, el queso y el brócoli.
La vitamina D también es importante, ayuda al intestino delgado en la absorción del calcio y disminuye la eliminación del mismo a través de los riñones. Se fabrica en la piel después de la exposición a la luz solar. La mayoría de las personas se exponen lo suficiente al sol durante el día y no necesitan suplementos. Fuentes importantes de vitamina D son los productos lácteos fortificados, la yema de huevo, los pescados de agua salada y el hígado.
El ejercicio físico contribuye a mantener los huesos activos, con mayor fortaleza. Los ejercicios de resistencia (levantar pesas) y el aeróbico (correr, caminar, subir escaleras) son los más beneficiosos.
Los cambios en el estilo de vida son fundamentales. El no consumo de bebidas alcohólicas, el abandono del hábito tabáquico y la conservación de un índice de masa corporal normal son factores claves en la prevención de la OP.

Tratamientos farmacológicos

Existen algunos fármacos aprobados y sujetos a prescripción médica. Por un lado existen los que disminuyen la resorción ósea, pudiendo disminuir y/o detener la disminución de la fuerza y densidad ósea, como son los bifosfonatos (alendronato, risendronato). Por otro lado existe la terapia hormonal sustitutiva con calcitonina (disminuye la eliminación de calcio y fósforo a través de los riñones) como son los estrógenos sintéticos combinados o no con progesterona y testosterona.
Estos fármacos han mostrado reducir la resorción ósea, sin embargo otra clase de medicamentos más modernos han mostrado construir hueso nuevo, entre estos destaca la hormona paratifoidea (teriparatide).
A pesar de todo, estos fármacos tienen importantes efectos secundarios que obligan a los facultativos a decidir si son óptimos de forma individualizada, en función del riesgo-beneficio para cada paciente.