Las úlceras por presión o escaras son lesiones en la piel y los tejidos profundos que aparecen por mantener una misma postura durante un tiempo prolongado y que impide la correcta circulación de la sangre. Afectan sobre todo a personas encamadas o con movilidad reducida.
Causas principales de su aparición
Las causas principales de su aparición son las siguientes:
- Presión. La presión constante en cualquier parte del cuerpo puede disminuir el flujo sanguíneo a los tejidos. El flujo sanguíneo es esencial para llevar oxígeno y otros nutrientes a los tejidos. Sin estos nutrientes, la piel y los tejidos cercanos se dañan y mueren.
- Fricción. La fricción se produce cuando la piel roza contra otra superficie como puede ser la ropa de la cama. Puede hacer que la piel frágil sea más vulnerable a las lesiones, especialmente si la piel también está húmeda.
Medidas preventivas
Las áreas más vulnerables son los talones, el sacro, los codos y la parte posterior de la cabeza. Detectar a tiempo los primeros signos —enrojecimiento o calor local que no desaparece al cambiar de postura— permite actuar antes de que aparezca la lesión.
Es recomendable cambiar de postura con frecuencia. En personas encamadas se recomienda hacerlo al menos cada dos horas. En quienes permanecen mucho tiempo sentados, conviene variar la posición y usar cojines o superficies que repartan el peso de forma uniforme. Los colchones y cojines antiescaras ayudan a reducir la presión, pero nunca sustituyen el cambio postural.
Mantener la piel limpia y seca. Se debe realizar la higiene diaria con agua tibia y jabón suave, secando con toques sin frotar. La hidratación con cremas neutras mantiene la elasticidad de la piel y reduce el riesgo de lesiones. Evitar el uso de alcohol o colonias sobre la piel frágil.
Vigilar la alimentación y la hidratación. Una dieta equilibrada y rica en proteínas favorece la regeneración de los tejidos además de beber suficiente agua a lo largo del día.
Revisar la piel a diario. Durante el aseo o el cambio de ropa, es un buen momento para revisar los puntos de apoyo y permite detectar precozmente cualquier cambio en el color o la temperatura de la piel. Ante una zona enrojecida o dolorida, es importante comunicarlo al equipo sanitario.
Los equipos de profesionales de Atención Primaria pueden valorar el riesgo de úlceras por presión y enseñar las medidas preventivas más adecuadas según cada caso. También orientar sobre el uso correcto de apósitos protectores, colchones especiales y técnicas de movilización seguras.
Prevenir las úlceras por presión es una de las tareas más importantes en los cuidados de larga duración. Evitarlas no solo mejora el bienestar, sino que también previene infecciones y complicaciones graves.
AUTORES:
- Sonia Matarranz Rípodas. Enfermera Especialista Familiar y Comunitaria. ISPLN.
- Miriam Royo Álvarez. F.E.A. de Medicina Intensiva. Hospital Universitario Royo Villanova, Zaragoza.
- Marina Beroiz Salaverri. Técnico de Laboratorio. Hospital de Navarra. Pamplona.
- Iker López Alforja. Óptico-optometrista. Óptica.


