El Ramadán es un mes de profunda importancia espiritual donde los creyentes se abstienen de comer y beber desde el amanecer hasta el ocaso. Las comidas principales son el Iftar (al atardecer) y el Suhoor (antes del amanecer). A diferencia del ayuno intermitente convencional, este es un «ayuno seco» que altera el ritmo circadiano.
Pero, más allá del aspecto religioso, ¿qué dice la ciencia sobre el impacto de este ayuno prolongado en nuestro organismo?
1. La Transformación Metabólica
Cuando dejamos de ingerir alimentos por 12 a 16 horas, el cuerpo entra en diferentes fases de aprovechamiento de energía:
● Fase de Glucosa: En las primeras horas, el cuerpo utiliza el azúcar en sangre y el glucógeno almacenado en el hígado.
● La «Quema» de Grasas: Una vez agotado el glucógeno, el metabolismo cambia para utilizar la grasa corporal como principal fuente de energía. Este proceso puede ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL («malo») y triglicéridos.
● Reparación Celular: El ayuno activa la autofagia, un proceso biológico donde las células «limpian» componentes dañados, lo que se asocia con la longevidad y la prevención de enfermedades.
2. El Desafío de la Hidratación y el Sueño
No todo es «limpieza» interna; el cuerpo también enfrenta desafíos significativos que requieren atención:
● Deshidratación: Al no ingerir líquidos durante el día, los riñones trabajan para conservar agua concentrando la orina. Es común sentir fatiga o ligeros dolores de cabeza al final de la tarde.
● Ritmo Circadiano: Al despertar antes del alba (Suhoor) y cenar tarde (Iftar), el ciclo de sueño se fragmenta. Esto puede afectar temporalmente la concentración y el estado de ánimo.
3. Beneficios Observados por la Ciencia
Diversos estudios han señalado que, si se realiza de forma equilibrada, el Ramadán puede ofrecer beneficios notables:

Consejos para un Ramadán Saludable
Para que el ayuno sea beneficioso y no un riesgo, la clave está en lo que sucede cuando se rompe el ayuno:
1. Evitar el «atracón»: Empezar con dátiles y agua ayuda a estabilizar el azúcar de forma gradual. Las comidas pesadas y fritas pueden provocar indigestión y picos de insulina.
2. Hidratación estratégica: Beber agua a intervalos constantes entre el Iftar y el Suhoor, evitando bebidas con mucha cafeína que deshidratan.
3. Carbohidratos complejos: En el desayuno previo al amanecer (Suhoor), optar por alimentos de liberación lenta como avena, legumbres o granos integrales para mantener la energía más tiempo.
Nota: Personas con condiciones crónicas, embarazadas o niños suelen estar exentos y deben consultar con un médico antes de ayunar.
AUTORA
Tamara Montesinos Escartín. Enfermera Familiar y Comunitaria. CS. Casablanca. Zaragoza.


