¿Qué es estar en emergencia emocional?

Dr. Emilio Garrido-Landívar. Especialista en Psicología de la Salud

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Cuando alguien pierde el equilibrio emocional y ese desajuste o desequilibrio se hace persistente, decimos que estamos en emergencia emocional. En esos momentos, sin ser muy conscientes de ello, tenemos una sensación interna de pérdida del control personal con un sentimiento de desesperanza e indefensión, llegando a tener una percepción de descontrol y de estrés serios, severos; con niveles que dependerán de mi perfil psicológico y de cómo sea dicha emergencia: Crisis, emergencia, desastre y/o catástrofe…

En nuestro caso y frente a todo lo que nos está pasando como persona y como sociedad, consideramos que es una crisis, cuyo acontecimiento nos amenaza con perder nuestro equilibrio emocional, también llamada emergencia emocional, sobre todo cuando se alarga en el tiempo y con una gran incertidumbre, que nos genera miedo. Es en esta emergencia, donde podemos dar algunas pautas y herramientas para intentar aminorarlas y gestionarlas de mejor manera, que no sea solamente con el miedo y la incertidumbre, que genera más desesperanza y desazón, sin darnos cuenta; y todo eso -emocional-, nos debilita el sistema psicoinmune.

¿Qué hacer cuanto estamos en emergencia emocional?

Lo primero de todo es disponer de un botiquín doméstico lleno de herramientas, apósitos, parches, cataplasmas, emplastes…; que se aplican, con fines terapéuticos y nos  protegen y optimizan el proceso de «cicatrización de heridas emocionales” o de emociones tóxicas, pensamientos negativos y catastróficos, que tenemos a mansalva por herencia de nuestra evolución, de tal manera que en ese botiquín tengamos la elección más capaz de brindar un socorro óptimo necesario, que nos preserve, prevenga y fortalezca nuestro sistema inmune, haciéndolo psicoinmune. Son primeros auxilios, básicos, pero si lo hacemos con rutina, acaban siendo tan preventivos y positivos que nos previenen de muchos trastornos, disgustos y sinsabores, haciéndonos la vida más llevadera, y a fin de cuentas sintiéndonos más felices, porque la salud es felicidad.
Algunos apósitos del botiquín terapéutico, pueden resultar pegajosos, otros incomprensibles para nuestro cerebro arcaico, otros darán una idea de “magia” -pero es una percepción errónea que tenemos por nuestra incultura en sanar el alma-el cerebro-; otros nada más leerlos le parecerán ridículos, tan ridículos que no los llevará a la práctica, que no se los pondrá, a pesar de “sangrar o de la inflamación que aumenta cada vez más”…, pero no haciéndolos no tendrá el emplaste debido para su dolor emocional, su pensamiento distorsionado, su sentimiento catastrófico, su emoción negativa, que no la acepta y no la deja fluir… No resolverá su duelo y su miedo enorme, que tanta ansiedad le produce e irá a más y le esclavizará… Pero ahí está el botiquín de emergencia emocional, lo toma o lo deja, lo importante es que lo tiene y sólo tu lo puedes llevar a cabo siempre que quieras.

Yo le describo unos cuantos apósitos, vendas, “tiritas”, gasas, antídotos, psicovacunas; que me parecen de primer orden y que no deben nunca faltar en su botiquín doméstico-terapéutico de emergencias. Son muchas, pero solo les pondré la primeras para no cansarles, en el siguiente número de Zona Hospitalaria, les pondré las siguientes, para completarlas todas y las guarde para que cuando las necesite las tenga presentes y sepa qué hacer.

1. Nuestro cerebro, no descansa ni de día, ni de noche, no tiene vacaciones, ni fines de semana, siempre está trabajando en nuestra contra o a nuestro favor…; no para, aunque tu no lo creas, o no te enteres. ¡Nuestro cerebro ha desarrollado por la evolución un complejo y sensible mecanismo de detección de amenazas! Pero para otras muchas cosas, nos pone el automático y nos engaña, y tú lo dejas que te engañe y te lleve por el camino “automático” que él sabe.

2. Las ventajas, la curación, las vendas para nosotros, las tengo que programar yo con otros pensamientos positivos…, que contrarresten los negativos, y cambiar el automático a manual, para que haga -mi cerebro-, lo que yo quiero y me beneficie, en el momento concreto de la emergencia emocional.

3. Nadie nos ha enseñado a escuchar a nuestro cerebro y ver qué dice sobre cada cosa que hacemos o vamos a hacer… ¡La hacemos como autómatas, por costumbre! ¡Siempre lo hemos hecho así, y así seguiremos haciéndolo! Pura rutina. ¡Con el automático puesto…!¡Así nos va! ¡No avanzamos apenas nada desde la prehistoria, en función de controlar y “manejar” nuestro cerebro!

4. Por eso le proponemos que reprograme -hackee-, «resetee» su cerebro en su favor, porque él -tú-, no está preparado para ayudarnos, somos nosotros quienes tenemos que educarle y dirigirlo para que no funcione con el «automático puesto» y nos dañe tantas veces como él quiera y cuando quiera…, sin que tú hagas nada a tu favor… “¡Lo dejas en sus manos y así nos va!”

5. Por eso es bueno programarlo todos los días de forma sistemática y a nuestro favor: Con un pensamiento positivo, pues nuestro sistema inmune oye nuestros pensamientos y si son negativos nos debilita dicho sistema inmune, si son positivos y con optimismo, nos lo refuerza contra los virus y bacterias… ¡No es broma, es una realidad! ¡Eso es una manera de “quitar” el automático de nuestro cerebro! No deja de ser inteligencia emocional, procesamiento de la información a nuestro favor.

6. Pero no olvide que los peores virus y bacterias son nuestros pensamientos negativos, tóxicos, distorsionados; los cuales debilitan nuestro sistema inmune y esa debilidad nos deja sin defensas psicológicas…  Y, aproximadamente tenemos de 70 a 90 mil pensamientos al día, y la inmensa mayoría “son en nuestra contra”, y nadie nos ha enseñado a controlarlos.

7. El verdadero antígeno es grabar todos los días -por lo menos dos veces al día-, un pensamiento positivo a nuestro favor en función de lo qué queramos conseguir: Tiene el móvil, ayúdese de él y él le avisará para que no se olvide esa terapia de bioinformación positiva (Movilterapia).

8. Un relé cerebral positivo o «un mantra» que dicen los orientales, si lo haces de forma sistemática hará un verdadero antígeno contra el virus o contra lo que quieras… Pero debe ser sistemático, rutinario… Aunque no se lo crea, funciona, porque no es una fe, es una técnica. ¡La vacuna eres tú! Y, aunque te parezca extraño y mágico, es una realidad científica y clínica, que funciona, pero haciéndolo.

9. Un relé fácil de hacer podría ser este: “Venga el virus de la gripe de donde venga y venga con la agresividad que venga, no me afectará mis vías respiratorias, al contrario, cuanto más agresivo sea el virus, más fuerte se hace mi sistema inmune”. Esto es un relé cerebral positivo, que interiorizándolo de forma sistemática (lenguaje interior -neurolingüística-), hace que nuestros leucocitos B y T, trabajen con fuerza y aumenten nuestras defensas y fagociten todos aquellos virus y bacterias que nos hacen daño.

10. Nuestro cerebro, piensa y piensa sin parar, tanto que a veces creemos real lo que solo es un pensamiento repetitivo… Sufrimos más cuando lo pensamos que cuando realmente llega… Pero si tanto daño nos hacemos con nuestros pensamientos negativos que son casi constantes, de la misma manera podemos procesar otros pensamientos positivos que vayan a nuestro favor, y que equilibren los negativos y los suplanten a base de rutina.

 11. Ya hemos dicho que aproximadamente tenemos entre setenta y noventa mil pensamientos al día…Y, la inmensa mayoría son negativos y en nuestra contra, por herencia de la Evolución. Por eso uno debe tener el control de su pensamiento y reprogramarlo-resetearlo a tu favor… ¡No es ciencia ficción, es ciencia!

12. Llega a engañarnos de tal forma nuestro cerebro, que distorsiona la realidad, nos bloquea, nos aturde, nos deja en duda… Y, hace lo que quiere con nosotros –sin darnos cuenta, que “ese nosotros” es mi cerebro-. ¡Tienes que reaccionar, no vivas en automático! Trabaja contigo, tú eres tu vacuna. No te lo tomes a broma, es real, funciona, pero debes empezar a hacerlo.

13. Cada pensamiento que tenemos segrega una sustancia química, que puede ser sentida como: Envidia, enfado, como un impulso agresivo, o piensas en la persona que amas…; y notas una revolución interior repleta de serotonina y oxitocina… Y, recuerda el número de pensamientos que tenemos al cabo del día.

14. Esos pensamientos, que segregan sustancias químicas, unas son corrosivas para tu sistema digestivo, otras para tu sistema circulatorio, otras para evitar lo social…; pero son producidas por un pensamiento negativo… Ahí está tu poder, tu vacuna. ¡Será lo que tú decidas! Porque depende de lo que tú quieras pensar.

15. Y, nos preguntamos: ¿No tiene bastante nuestro cerebro con luchar contra virus, bacterias y agentes atmosféricos…, que se tiene que meterse en nuestro pensamiento…? “Existe una permanente conversación entre el cerebro y el resto del cuerpo”, aunque tú no lo quieras, ni te des cuenta… Por eso hay que estar atento y «quitar el automático». Es tan sutil, que te dirige en menos que canta un gallo, y te dirige por donde él -tu cerebro-, quiere; y tu ni te enteras -¡eso es automático!-. Es un misterio, pero ese misterio que tu interpretas, está en tus manos… ¡Qué poder tenemos y no hacemos!

16. Qué quieres que tu cerebro sienta, para pensar como quieres sentir; piensa ser feliz, piensa en tener salud, y tendrás salud y felicidad. ¡No lo dudes! Solo hay que actuar. Pero piensa y resetea tu cerebro, cuesta, es verdad; pero hasta que cojas carrerilla y entonces todo se hace más fácil y uno es mejor persona, tiene más salud y es más feliz.

 17. Un pensamiento tóxico comporta una energía anexa negativa, que puede convertirse en daño físico o mental, (úlcera de estómago, helicobacter pylori, divertículos, colon irritable, estreñimiento, pérdida de voz…) pero lo podemos cambiar por otro positivo y de alta energía y nos beneficiará y nos hará más felices, fortaleciendo nuestro sistema inmune…; e iremos cogiendo «carrerilla», hasta que nos salga con tanta rutina y normalidad que observaremos cómo progresamos en bienestar personal.

18. Nuestro termostato emocional se mueve entre pensamiento y lenguaje… Si en tu vida das más importancia a sentimientos o emociones de aburrimiento, de apatía, de pesimismo… Nos debilita física, emocional y espiritualmente. No olvidemos que somos cuerpo y mente, tan unidos ambos que uno repercute en el otro y viceversa. Por eso decimos que el estómago es el segundo cerebro que tenemos. No olvidemos que nuestro estómago segrega el 90% de serotonina, hormona que nos hace más felices.

19. Sería un insulto a la vida y a este maravilloso universo, lleno de cientos de millones de milagros, si me permitiera siquiera un solo pensamiento de hastío o apatía, de encono o ira… Por eso decimos que la vacuna más útil contra las emociones negativas es traer de inmediato una imagen positiva a la cabeza: Acaricio a mi hijo, beso a mi mujer, hago el amor, una cena con los amigos/gas… Recuerdo un hecho agradable, veo las fotos de aquél viaje maravilloso, de mi boda, del nacimiento de mi niño…

20. Las imágenes que conllevan un pensamiento agradable, placentero, una imagen positiva; es mi mejor vacuna para regular el termostato emocional, sobre todo cuando hay emergencias emocionales. Pero eso es cuestión de tu actitud, de lo qué tu decidas, y de esa decisión depende tu salud emocional.

21. Cuando aceptamos nuestros sentimientos, aquellos que nos gustan y los que no nos gustan, damos cabida a la posibilidad de actuar noblemente sobre nosotros mismos… No lucho en contra de mis emociones negativas, solamente las acepto, las escribo en un papel en blanco, y las interiorizo…; es una forma de que fluyan solas y desaparezcan.

(Estas pautas están sacadas del libro: La ciencia de la Felicidad: Cien herramientas para ser feliz, edit. Eunate Pamplona, 2019, segunda edición en el 2020).