¿Qué es la Terapia Vojta?

Nuria Del Pie Diestre. Fisioterapeuta Infantil. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. Amparo Santamaría Torroba. Médico Rehabilitador. Centro Atención Temprana. Instituto Aragonés Servicios Sociales. Zaragoza.

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Los niños con alteraciones cerebrales presentan modificaciones de la postura y del aparato locomotor que requieren un tratamiento muy complejo, que a veces puede durar meses o años. Entre las diferentes medidas terapéuticas se encuentra la terapia Vojta que ha demostrado su eficacia tanto en niños como en adultos, en todo el mundo.

El principio Vojta

El principio Vojta fue desarrollado por un neurólogo, el Dr. Vaclav Vojta entre los años 1950 y 1970. Surgió a partir del descubrimiento de la llamada Locomoción Refleja. Buscando un
tratamiento para niños con parálisis cerebral, el Dr. Vojta descubrió que era posible desencadenar unas reacciones motoras repetidas (lo que el llamó patrones de locomoción refleja) en el tronco y las extremidades, a partir de unos estímulos definidos y desde unas determinadas posturas. Dichos movimientos activados por el terapeuta y que el niño los realizaba de manera inconsciente, se podían provocar regularmente y contenían características básicas de una verdadera locomoción.
Estos patrones motores no estaban presentes en los niños con parálisis cerebral espástica, sin embargo, repitiendo varias veces la estimulación, se activaban de forma progresiva. A partir de ello, el Dr. Vojta desarrolló una sistemática para el diagnóstico precoz de las alteraciones motoras y posturales de los lactantes, y una forma de tratamiento global, tanto para lactantes y niños como también para adultos con parálisis cerebral. Esta terapia posibilita el acceso a esos patrones motores innatos que el cerebro del niño tiene almacenados y pueda ayudar a realizar movimientos coordinados.

Edad de aplicación de la terapia

La terapia Vojta se puede aplicar en cualquier edad, aunque con objetivos diferentes:
• En los lactantes. Algunas vías nerviosas solo están bloqueadas funcionalmente, pero son
accesibles y todavía no se han establecido movimientos anormales (patrones
sustitutorios) los cuales aparecen como consecuencia del intento repetido, y limitado por
la patología, del lactante de contactar con el entorno, de enderezarse o desplazarse.
• En los niños pequeños, en los de edad escolar o en los adolescentes, la terapia Vojta puede
influir en maduración y crecimiento.
• En los adultos, el poder activar con la terapia los antiguos patrones motores sanos tiene
el objetivo de evitar dolores y limitaciones funcionales, o de mejorar la fuerza.

¿Cómo se realiza la terapia?

El terapeuta realiza una presión selectiva en determinadas zonas del cuerpo del niño en tres posiciones básicas, estando tumbado de espaldas, boca abajo o de lado. Los patrones motores se pueden desencadenar desde diez zonas del cuerpo, descritas por Vojta y localizadas en el tronco, en los brazos y en las piernas. Combinando varias zonas y cambiando la intensidad y dirección de la presión se pueden activar los patrones descritos. Juega un papel relevante la posición en que se colocan las extremidades y la resistencia que se ejerce. El terapeuta pone resistencia a los movimientos parciales que van apareciendo como parte del patrón motor desencadenado.
Ese estimulo provoca de “forma refleja” en el niño, dos respuestas motoras complejas que contienen todos los elementos motores básicos de la locomoción humana: la “reptación refleja” y el “volteo reflejo”. Ambos pueden activarse independientemente de la voluntad del paciente.
Estos dos complejos motores contienen los componentes básicos de cualquier locomoción: el control automático del equilibrio durante el movimiento (control postural), el enderezamiento del cuerpo contra la gravedad, y los movimientos propositivos de prensión o de paso de las extremidades (movilidad fásica). Con el desencadenamiento repetido de estos movimientos “reflejos” se consigue “desbloquear” los circuitos neuronales, funcionalmente bloqueados, entre el cerebro y la médula, o incluso la formación de nuevas vías con el objetivo de conseguir una locomoción refleja en el niño.
Los movimientos de la locomoción refleja son siempre reproductibles. Hay más de 30 variaciones dentro de las 3 posiciones básicas. La terapia se adapta al cuadro clínico del paciente y a los objetivos terapéuticos mediante la combinación y variaciones de las zonas de estimulación, así como mediante mínimos cambios en la dirección de la presión y en la colocación angular de las extremidades.

La aplicación en la terapia: un trabajo en equipo

Para que la terapia Vojta sea eficaz tiene que ser aplicada varias veces al día, hasta 4 veces al día.
Una sesión de tratamiento dura entre cinco y veinte minutos. Los padres, o las personas encargadas del niño, juegan un papel decisivo, ya que son ellos los que tienen que aplicarla
diariamente en su domicilio.
La eficacia del tratamiento depende, además de la enfermedad de base, de la intensidad de los ejercicios, de la frecuencia y de la exactitud con que se apliquen. Se realiza un programa de tratamiento individualizado y se establece los objetivos terapéuticos de acuerdo con el niño y los padres. El programa de tratamiento, su dosificación e incluso las pausas, tienen que irse ajustando regularmente según la evolución del desarrollo psicomotor del niño.

El niño en la terapia Vojta

Esta terapia mediante la activación terapéutica que es necesario provoca a los lactantes y niños pequeños un importante esfuerzo y se expresan generalmente en forma de llanto. Y ese llanto provoca en los padres, naturalmente, cierta irritación y miedo a hacer daño a su hijo. Pero el llanto es, a esta edad, un modo importante y adecuado de reaccionar a la activación de la locomoción refleja, a la que no están acostumbrados. Por lo general, después de un periodo de adaptación, el llanto no es tan intenso y los niños dejan de llorar en las pausas entre los ejercicios y al terminar la sesión. En los niños más mayores y que pueden expresarse verbalmente, por lo general no aparece el llanto. Fuera de las sesiones de terapia Vojta, los padres no necesitan estar supervisando y corrigiendo constantemente el movimiento del niño, de modo que éste puede moverse y comportarse de forma totalmente libre. (Con el consentimiento de Internationale Vojta Gesellschaft e. V.)