¿Qué es poliomielitis o la polio?

Amparo Santamaría Torroba. Médico Rehabilitador Instituto Aragonés Servicios Sociales. Zaragoza. Daime Pérez Feito. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Semergen Navarra. GT Nacional Urología Semergen Nuria del Pie Diestre. Fisioterapeuta Hospital Miguel Servet. Zaragoza.

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La poliomielitis es una enfermedad infecciosa causada en el 85% de los casos por el tipo 1 del virus ARN del grupo enterovirus. Ha sido una enfermedad endémica descrita ya a finales del siglo pasado con el nombre de parálisis infantil que ha producido numerosas epidemias. En la década de 1940 a 1960 se produjeron numerosas epidemias en todo el mundo.

En España en 1987, el Instituto Nacional de Servicios Sociales calculó que existían 470.000 discapacitados de tipo motórico de los cuales casi 300.000 estaban afectados de secuelas de poliomielitis. Se trata del colectivo de discapacitados más importante, al menos entre la población que acude a los servicios sociales de nuestro país. La poliomielitis en general, constituye la discapacidad más frecuente que acude a los servicios sociales.
Con la llegada de la vacuna, esta prácticamente erradicada, pero en los países con bajo nivel sanitario todavía existe, produciéndose 150.000 casos anuales.

Causa de poliomielitis

El virus de la polio posee afinidad por el SNC, la cavidad bucofaríngea y el intestino. El virus se propaga de persona a persona y penetra en el organismo vía bucal. Las epidemias ocurren en verano y comienzos de otoño. La introducción de una vacuna trivalente por vía bucal se ha impuesto en casi todo el mundo, ya casi no se ven epidemias y por ejemplo países como Suecia han logrado erradicar por completo la polio.

Síntomas de poliomielitis

La poliomielitis se caracteriza por la aparición brusca de parálisis flácida, en un brazo o en una pierna. En general el diagnóstico no se realiza hasta ese momento. Es una parálisis generalmente asimétrica, generalmente una extremidad inferior. Es raro una cuadriplejia. En ocasiones, la parálisis puede ascender hasta el bulbo raquídeo y sobrevenir la muerte. El pronóstico funcional varía en función de la extensión de la parálisis y su localización. El virus afecta al Sistema Nervioso, con predilección por las motoneuronas de las astas anteriores de la médula espinal, de ahí el nombre de poliomielitis anterior aguda.
Tras un periodo de incubación de 1 a 2 semanas aparecen dolores musculares, malestar y fiebre durante 1- 3 días. La enfermedad puede presentar regresión o producir parálisis muscular entre el segundo y quinto día desde su instauración y la atrofia de los músculos afectados aparece ya en la primera semana.

Síndrome postpolio

Desde 1983 se describe un conjunto de síntomas como debilidad muscular, fatiga, mialgias, artralgias e intolerancia al frío, que aparece en personas que padecieron la poliomielitis al menos 25 años antes.
El objetivo del tratamiento es conseguir que el paciente sea independiente tanto para sus actividades de la vida diaria (AVD) como en su trabajo y vida social.
Para ello todos los esfuerzos deben ir dirigir a aliviar el dolor, mantener la movilidad, prevenir la deformidad, conservar o aumentar la fuerza muscular y mejorar la función respiratoria.
La fisioterapia se encargar de fortalecer o al menos mantener la fuerza y resistencia de la musculatura afectada y la sana, así como de aumentar la resistencia cardiovascular,
de aliviar el dolor; que suele ser secundario a los acortamientos musculares y a las alteraciones en la biomecánica para compensar articulaciones inestables, por lo que suele relacionarse con el método de ambulación usado por el paciente.
El dolor en el paciente con poliomielitis aparece con mayor frecuencia en aquellas personas que caminan con ayuda de los brazos (con muletas) ya que son las que precisan un mayor requerimiento energético.

Los principios del tratamiento del dolor son:
1. Mejorar la mecánica corporal alterada
2. Proporcionar un soporte adecuado de la musculatura debilitada.
3. Modificar el estilo de vida.

También intentaremos aliviar el dolor con analgésicos y medidas físicas en Rehabilitación como termoterapia superficial y TENS. Se aconsejan cambios en el estilo de vida como pérdida de peso, actividad física.
Es esencial conseguir mediante medidas conservadoras estabilizar las articulaciones inestables. Para ello se recurrirá a unas ortesis de plástico y de metales ligeros o a la restructuración de las antiguas puesto que, muchas veces, el sujeto poliomielítico se resiste a cambiar sus viejas ortesis por medio a no poder caminar con las nuevas.
No hay una regla concreta que permita mejorar la debilidad muscular en el paciente con poliomielitis. Hay pacientes cuya debilidad aumenta con la inactividad y otros en los que ello ocurre con el uso excesivo de los músculos. Sólo se recomienda el entrenamiento de fuerza en los músculos indemnes clínica y electromiográficamente, ya que en los afectados puede aumentar el riesgo de acelerar la disfunción de la unidad motora y producir debilidad por exceso de uso.
En los pacientes cuya debilidad aumente con el uso excesivo, se recomienda modificar el estilo de vida, reduciendo la intensidad de las actividades diarias. Con periodos de reposo y usando ortesis para proteger los músculos débiles y las articulaciones sobresolicitadas. Es necesario reeducar la marcha para que sea cómoda y suponga el menor gasto energético posible. Para ello utilizaremos ortesis u otro tipo de ayudas y escogeremos el tipo de marcha más adecuado para cada paciente ( es decir en 3 ó 4 puntos).
El reposo y el sueño hacen que el paciente se recupere de la fatiga, por lo que se recomienda cortos periodos de reposo a lo largo del día. Se aconseja un programa de entrenamiento adaptado para aumentar la tolerancia al ejercicio, consiste por ejemplo, en realizar ejercicios 3 veces por semana, 20 min, intercalando periodos de reposo de 1 a 2 min. La bicicleta y la natación son adecuadas.

Pronóstico del síndrome postpolio

Es lentamente progresivo, dura entre 3 a 10 años. Las consecuencias no son graves pero, la discapacidad física aumenta a lo largo de los años, ya que aumenta la debilidad y la fatiga en el sujeto. El uso de la silla de ruedas pasa a ser empleada por el 12% de los pacientes en la primera revisión y a 24% de los pacientes en la segunda.
Por tanto, se incrementa el grado de discapacidad, sobre todo en la movilidad, aunque también en el trabajo, las actividades de ocio y la integración social.