¿Qué sabemos de la generación T?

Gala Velázquez Basterra. Psicóloga General Sanitaria de Fundación Argibide

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Durante años la sociedad ha tratado de englobar a los jóvenes en grupos generacionales con el fin de conocer cómo se comportan o cuáles son sus intereses. El rápido desarrollo social y tecnológico hace que las generaciones cada vez se estudien antes y duren menos.

Una nueva generación está emergiendo y es la llamada generación T que comprende a aquellos nacidos a partir del 2010. Aunque debido a su corta edad es difícil hacer generalizaciones, parecen presentar ciertos aspectos comunes que les diferencian de sus antecesores.

Generación y, los millennials

Son hoy la fuerza laboral del planeta y forman parte de ella los nacidos entre 1981 y 1993, les ha tocado vivir una época de transición. Han podido experimentar el inicio de la digitalización y adaptarse a un mundo nuevo para ellos con soltura. Han pasado de alquilar películas en VSH a descargárselas de internet, de escuchar vinilos a ser fieles seguidores de spotify.

Generación Z

La generación millennial se quedó obsoleta y dio paso a los centennials; los del aquí y ahora, emprendedores, creativos e inconformistas por naturaleza. Este grupo parece comprender a los nacidos desde finales de los 90 hasta el año 2010. Para ellos, las nuevas tecnologías no son un misterio pues han crecido de la mano de ellas. Han pasado de compartir contenidos en las redes, a crearlos por ellos mismos y reinventarse en este mundo hiperglobal.

Generación T

La letra T hace referencia a “touch” o táctil. Son aquellos nacidos a partir del 2010 y se prevé que durará hasta el 2025. Todavía son niños pero el contexto sociocultural en el que vivimos hace que desde bien pronto decidan ser partícipes de los cambios sociales y políticos. Solo en España, más de 11.000 niños y niñas forman parte de los Consejos de Participación Infantil y Adolescente que con su activismo han promovido la creación de carriles bici, abogando por un planeta más sostenible, o campañas contra el bullying entre otras acciones. Esta implicación era impensable hace no tantos años. Fuera de nuestras fronteras, Greta Thunberg es un claro ejemplo de ello.
Si los millennial han descubierto el mundo tecnológico y han pasado de una vida analógica a pasar cada vez más tiempo en la red, la generación T únicamente conoce esta realidad, la hiperconectada y global. Se caracterizan por no haber tenido en su desarrollo ningún referente analógico, el mundo digital no es novedoso para ellos pues forma parte de su cotidianidad. Su contacto natural con las nuevas tecnologías, su intuición y destreza desde antes de aprender si quiera a leer o escribir marca indudablemente la manera en que estos niños y niñas crecen y se relacionan con el mundo en el que viven.

¿Qué les caracteriza?

• Impacientes e inmediatos. La velocidad de la conectividad y la información instantánea la trasladan también al mundo personal. Esto parece acarrearles mayores dificultades en la gestión de la frustración.
• Autodidactas. Se basan en sus propias fuentes de enseñanza, disponen de un acceso ilimitado a información de todo tipo y son altamente intuitivos en el uso de estas tecnologías sin apenas enseñanza previa.
• Tolerantes. La globalización y fácil conexión con cualquier lugar del mundo hace que el choque cultural sea menor. En este sentido, puede darse un cambio social que disminuya la desigualdad entre razas y culturas.
• Mayores dificultades de socialización. Les cuesta establecer relaciones cara a cara ya que en el uso de estos dispositivos en muchas ocasiones se pueden perder gestos, tono y en general el componente no verbal de la comunicación.
• Poca diferenciación entre privado y público. Se encuentran en un mundo en el que todo se comparte, lo cual dificulta distinguir entre aquello que es íntimo o público. Tal vez esta distinción, tan importante para generaciones pasadas, tenga cada vez menos peso con el paso del tiempo.
En manos de esta generación estará nuestro futuro. Una generación hiperconectada, autónoma y emprendedora que tendrá que enfrentarse a nuevos retos y cambios sociales donde cuestiones como la hiperpoblación o la emergencia climática cobrarán especial importancia con total seguridad.