¿Qué son los cólicos del lactante?

Marta Sueiro Tejada, Tamalai Estrella Munárriz Granado y Paula López Moreno. Enfermeras del Servicio de Urgencias Extrahospitalarias Pediátricas del Servicio Navarro de Salud Osansubidea 

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El llanto en un lactante es una forma de comunicarse con el ambiente y de expresar sus necesidades, por lo tanto, es normal que un bebé llore en determinadas situaciones: porque tenga hambre o sed, incomodidad por calor o frío, el pañal mojado o, simplemente, como forma de reclamar atención o contacto de sus padres. En esos casos el bebé se tranquiliza si se satisfacen sus demandas. Pero en los cólicos del lactante el bebé sigue llorando.

Son episodios de llanto intenso, repentino, prolongado que se repiten casi a diario, más frecuentes durante la tarde y la noche. El bebé suele encoger las piernas sobre el abdomen y cerrar los puños, manteniéndose vigoroso y con la cara enrojecida por el esfuerzo. Cuando el llanto cede, se vuelve a encontrar con un aspecto normal.
Los cólicos son algo bastante frecuente, pues en torno a una cuarta parte de los niños los padecen, siendo especialmente frecuente en torno al mes y medio y desapareciendo hacia los 4 meses de edad. Por esta razón se conocen también como “cólicos del primer trimestre”.
Parece grave, sobre todo la primera crisis, pero no es una enfermedad. Los lactantes que han tenido cólicos se desarrollan de la misma manera que los demás.

¿Cuales son las causas de los cólicos del lactante ?

• No se conocen bien, por lo que se han propuesto diversas explicaciones. Pueden estar influidos por factores psicológicos y sociales, como una excesiva estimulación del bebé y una respuesta exagerada o ansiosa ante su llanto.
• Por parte del bebé puede existir una hipersensibilidad ante determinados estímulos. También se plantean causas digestivas, como la propia inmadurez del aparato digestivo de los bebés o inmunológica (intolerancia o alergia a la leche de vaca).

¿Qué puedo hacer?

• Debe mantener la calma ya que se trata de un proceso benigno y pasajero.
• Lo primero, tras comprobar que el bebé está limpio y no tiene hambre, es tomar al niño en brazos para reconfortarlo, buscando la posición en la que se encuentre más tranquilo intentando transmitirle tranquilidad. Un suave masaje en la espalda o en el abdomen puede ayudar. Algunos se encuentran más a gusto envueltos en una manta y en contacto estrecho con su cuidador, mientras que otros prefieren estar más libres. A veces el llanto se calma meciéndolo suavemente, columpiándolo en una hamaca o dando un paseo en su cochecito o en automóvil.
• Si el bebé hace la toma con mucha avidez es posible que trague mucho aire. Para ayudarle a eliminar los gases recuerde sujetarlo unos minutos después de la toma en posición vertical para que pueda expulsarlos eructando.
• El llanto frecuente y prolongado de un bebé puede alterar considerablemente la vida familiar, pues el cansancio y la preocupación se van acumulando progresivamente. Procurar que el ambiente sea tranquilo y relajado, no transmitir ansiedad al niño , es importante tener en cuenta el necesario descanso de madres y padres, relevándose en su cuidado, buscando apoyo de algún familiar.
• En la actualidad no existe ningún tratamiento con efectividad probada, aunque existen diversos medicamentos y productos de parafarmacia comercializados para los cólicos del lactante (como probióticos, homeopatía y fitoterapia). El tratamiento debería de ser individualizado y bajo supervisión médica.

¿Cuándo me debo preocupar?

• Si el llanto del niño se acompaña de palidez, sudoración, decaimiento intenso o rechazo de las tomas.
• Si su hijo presenta fiebre, vomita o hace deposiciones con sangre.