Quistes renales: Una patología muy frecuente


Francisco Javier García Alarcón, Carmen Jimeno Griñó, Melody García Domínguez, Lara Aparicio Juez, María Marín Ibañez, Mariela Olivari Montoya, María José Anoro Casbas, Antonio García Domínguez, Alejandra Utrilla Fornals y Paula Omedas Bonafonte

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Los quistes renales son acúmulos de líquidos, más o menos grandes, a modo de sacos, que aparecen en los riñones, en número variable, y que no suelen provocar ninguna sintomatología.

Están íntimamente relacionados con la edad, de tal forma que la prevalencia en menores de 18 años es de 0.2% y en mayores de 60 años del 50%, siendo más frecuentes en mujeres.

¿Cómo se diagnostican?

Dado que no suelen provocar ninguna sintomatología, el diagnóstico suele ser un hallazgo casual en una prueba de imagen: ecografía, escáner o resonancia. Normalmente, mediante estas pruebas, se podrá diferenciar entre un quiste simple y un quiste complejo/complicado.

Me han diagnosticado quistes renales, ¿debo preocuparme?

Es importante diferenciar entre un quiste renal simple y quiste renal complejo/complicado.
Si le han diagnosticado un quiste simple, de forma casual en una prueba de imagen, y de un tamaño reducido, no será necesario realizar seguimiento ni nuevos controles del mismo. Como comentamos anteriormente, estos son muy frecuentes y asintomáticos (no provocan dolor ni otra clínica acompañante) salvo en aquellos casos en los que el tamaño sea tal que pueda provocar un compromiso de espacio con otras estructuras anatómicas vecinas. Si este es el caso, es posible que sea necesario su tratamiento, como veremos más adelante.
Por otro lado, si le han diagnosticado de un quiste complicado/complejo, es posible que su médico le solicite otras pruebas de imagen para completar el diagnóstico.
Un quiste renal complicado es aquel quiste que presenta algunas particularidades en la prueba de imagen, tal como calcificaciones en su interior, paredes gruesas o septos internos, que pueden estar en relación con otras patologías más graves, por lo que puede ser necesario ampliar el estudio.

Quiste renal complicado: clasificación

Existe una clasificación internacional, propuesta por Bosniak, en la que se estratifica el riesgo de malignidad de los quistes complicados en función de una serie de criterios radiológicos presentes en el escáner (TAC):
• Bosniak I: Quiste simple, no requiere tratamiento ni seguimiento.
• Bosniak II: Quiste mínimamente complicado, no requiere tratamiento ni seguimiento (riesgo de malignidad inferior al 5%.
• Bosniak IIF: Quiste moderadamente complicado. No requiere inicialmente tratamiento, aunque sí seguimiento por parte de urología con pruebas de imagen periódicas (riesgo de malignidad del 5% aproximadamente).
• Bosniak III: Quiste bastante complicado. Requiere tratamiento activo ante el elevado riesgo de tratarse de un tumor maligno renal (riesgo de malignidad: 50-60%). En determinados casos: alto riesgo quirúrgico, edad avanzada, etc. podría plantearse seguimiento, siempre en consenso con el paciente y bajo supuestos muy restrictivos.
• Bosniak IV: Quiste muy complicado. Es prácticamente diagnóstico de neoplasia renal. Riesgo de malignidad: 70-100%. Requiere tratamiento activo.

Quistes renales: tratamientos

En el caso de quistes simples, el tratamiento es excepcional. En el caso de tamaños muy elevados, que puedan provocar molestias por compromiso de espacio, existen diversas técnicas: punción-aspiración, punción-aspiración y aplicación de agente esclerosante o marsupialización del quiste mediante cirugía laparoscópica entre otras. Su médico le informará de la técnica más aconsejable en función de tamaño, sintomatología y disponibilidad de cada centro.
En el caso de quistes complicados Bosniak III-IV, el tratamiento es el mismo que se propondría para una neoplasia renal: Nefrectomía parcial o total en función de localización/tamaño.

AUTORES

Francisco Javier García Alarcón. Residente Servicio Urología. Hospital San Jorge. Huesca
Carmen Jimeno Griñó. Residente Medicina Interna. Hospital San Jorge. Huesca
Melody García Domínguez. Residente Cirugía General. Hospital San Jorge. Huesca
Lara Aparicio Juez. Residente Urología. Hospital San Jorge. Huesca
María Marín Ibañez. Enfermera del Servicio Medicina Intensiva. Hospital San Jorge. Huesca
Mariela Olivari Montoya. Enfermera especialidades médicas. Hospital San Jorge .Huesca
María José Anoro Casbas. Supervisora enfermería especialidades médicas. Hospital San Jorge. Huesca
Antonio García Domínguez. Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Severo Ochoa. Leganés. Madrid
Alejandra Utrilla Fornals. Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital San Jorge. Huesca
Paula Omedas Bonafonte. Residente Medicina Intensiva. Hospital San Jorge. Huesca