¿Sabías que la fisioterapia de suelo pélvico puede ayudarte a recuperarte mejor tras el parto?


Ane Larrañaga Egaña y Xabier Maestro Aniz. Fisioterapeutas. Hospital Universitario de Navarra

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Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta grandes cambios para adaptarse al crecimiento del bebé. Uno de los más importantes —y a menudo olvidado— ocurre en el suelo pélvico, un conjunto de músculos clave para el bienestar antes y después del parto.

¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico está formado por músculos y ligamentos que cierran la parte inferior de la pelvis, como si fuera una hamaca. Está delimitado por cuatro huesos que forman un rombo: el pubis por delante, el coxis por detrás y los isquiones a ambos lados.

¿Qué funciones tiene?

El suelo pélvico cumple funciones esenciales en el día a día:
• Permite la continencia urinaria y fecal.
• Sostiene los órganos abdominales y pélvicos.
• Participa en la función sexual y reproductiva.

¿Qué ocurre durante el embarazo?

A medida que el bebé crece, el suelo pélvico debe soportar más peso y trabajar el doble. Además, las hormonas del embarazo hacen que los tejidos sean más elásticos para facilitar el parto. Aunque este proceso es necesario, también puede provocar pérdida de fuerza y control muscular. Por ello, pueden aparecer síntomas como pérdidas de orina al reír o toser, sensación de peso en la pelvis o dolor en la zona genital.

¿Cómo puede ayudar la fisioterapia de suelo pélvico?

La fisioterapia especializada permite realizar una valoración individual del suelo pélvico para conocer su estado y adaptar el tratamiento a cada mujer, tanto durante el embarazo como en el posparto. La evidencia científica demuestra que el entrenamiento del suelo pélvico reduce la incontinencia urinaria, disminuye el riesgo de desgarros perineales graves y ayuda a reducir el dolor genitopélvico.

¿Qué tipo de ejercicios se recomiendan?

Los ejercicios deben ser siempre personalizados. Los más conocidos son los ejercicios de Kegel, que consisten en contraer suavemente el suelo pélvico durante unos segundos y, posteriormente, relajarlo por completo. Además, activar el suelo pélvico antes de esfuerzos como toser, levantar peso o incorporarse ayuda a proteger esta musculatura. También puede trabajarse dentro de programas de ejercicio de fuerza, hipopresivos o entrenamiento del core, siempre bajo la indicación y supervisión de un profesional.

Para terminar, conviene recordar que la Organización Mundial de la Salud recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada durante el embarazo, siempre que no existan contraindicaciones médicas. Mantenerse activa, junto con un adecuado cuidado del suelo pélvico, no solo favorece una mejor recuperación tras el parto, sino que también contribuye a mejorar la salud y la calidad de vida de la mujer a corto y largo plazo.

AUTORES

Ane Larrañaga Egaña y Xabier Maestro Aniz. Fisioterapeutas. Hospital Universitario de Navarra