La tendinopatía del manguito rotador es una de las causas más frecuentes de dolor y disfunción del hombro. El manguito rotador es un conjunto tendinoso formado por cuatro músculos (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor), cuya función principal es el movimiento y la estabilidad del hombro.
¿Por qué aparece?
Su origen es multifactorial. Entre los factores más habituales se encuentran:
- Cambios propios de la edad, como menor riego sanguíneo o alteraciones del tejido.
- Factores mecánicos, como el pinzamiento subacromial.
- Sobrecarga o traumatismos, ya sea un golpe puntual o movimientos repetidos.
Actividades como trabajar muchas horas con el brazo elevado (pintores, carpinteros), usar el ordenador con el brazo en la misma postura, o deportes con gestos por encima de la cabeza (pádel, natación, pesas) pueden favorecer su aparición.
Síntomas
Los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor, especialmente al levantar el brazo o alcanzar objetos. Puede irradiarse hacia el brazo y, en fases avanzadas, aparecer incluso en reposo o por la noche.
- Debilidad y limitación de movimiento, que pueden dificultar actividades diarias como peinarse, asearse o vestirse.
- Sensación de crujido o rigidez en algunos casos.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza principalmente mediante exploración física. En algunos se apoyará con pruebas de imagen complementarias que entre otros incluyen la ecografía, radiografía o resonancia magnética.
Tratamiento
El tratamiento de esta patología puede ser quirúrgico o no quirúrgico. Entre las opciones no quirúrgicas se incluyen los medicamentos analgésicos o antiinflamatorios, la rehabilitación, y en algunos casos infiltraciones. Cuando estas medidas no son suficientes, pueden valorarse tratamientos quirúrgicos como el desbridamiento o la reparación del tendón, ya sea mediante cirugía abierta o artroscopia.
Dentro del tratamiento conservador, la rehabilitación es el pilar fundamental. A través de ejercicios y técnicas específicas, ayuda a disminuir el dolor, mejorar el movimiento, recuperar la fuerza y aumentar la estabilidad del hombro, con el objetivo final de conseguir una función adecuada del hombro.
Rehabilitación por fases
Fase 1: Aguda
- Ejercicios activos tolerados, dentro del rango no doloroso.
- Movilizaciones pasivas.
- Ejercicios isométricos suaves del manguito y músculos escapulares.
- Crioterapia.
Fase 2: Subaguda
- Ejercicios de fuerza progresiva del manguito rotador y de la escápula, combinando trabajo concéntrico y excéntrico.
Fase 3: Fortalecimiento
- Aumento gradual de carga y volumen de ejercicio, siempre según la tolerancia.
- Trabajo orientado a mejorar fuerza y resistencia.
Fase 4: Retorno a la actividad
- Incorporación de gestos específicos según el deporte, trabajo o actividades diarias.
AUTORES
Ane Larrañaga Egaña y Xabier Maestro Aniz. Fisioterapeutas. Hospital Universitario de Navarra


