Seguridad en deportes de invierno


Pedro Sanz

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Estamos de nuevo inmersos en la nueva temporada de esquí, actividad que cuenta con numerosos aficionados en nuestra comunidad que se desplazan todos los fines de semana para disfrutar de su deporte favorito. Es verdad que el esquí no exige unas grandes condiciones físicas, pero sería conveniente mantenerse en un buen estado de forma para mayor seguridad en su práctica; y desde luego, lo más importante es adecuar el tipo de actividad a nuestro nivel técnico, físico y a las características de la nieve y la climatología.

Las estadísticas globales no varían con los años y estamos detectando un 5 por 1000 de lesionados que acuden a los centros médicos en la Estaciones invernales. Con los años se va consiguiendo que la seguridad activa (material) y la pasiva (instalaciones) mejoren exponencialmente, pero seguimos sufriendo esas estadísticas a pesar del esfuerzo realizado por los responsables de las Estaciones.

Indudablemente es nuestro deporte preferido, pero hay que tener en cuenta que tiene características que hay que tener bien presentes. En 1º lugar, el equipo. Tanto esquís como tablas de snow van sujetos al cuerpo con sistemas de seguridad que, en ocasiones, no responden como debieran. No pensemos que las peores lesiones ocurren a mucha velocidad. Huyamos de material antiguo y/o prestado sin asegurarnos de su buen estado. El hecho de la aparición del material de carving y su menor longitud ha incrementado la seguridad del material. Botas cómodas y bien sujetas y ropa adecuada (guantes, gorro, gafas) y, desde luego, el casco en los niños serán imprescindibles, aunque cada vez se ven más adultos con él.

En 2º lugar, el espacio donde se realiza, “las pistas”, donde existen infinidad de obstáculos, tanto naturales (piedras, desfiladeros, árboles) como artificiales (remontes, pilonas, casetas, cañones de nieve artificial, señales, etc.) y, por supuesto, el resto de esquiadores, que también pueden suponer un riesgo.

Por último, el estado de la nieve (polvo, dura, hielo, primavera) condiciona todo un abanico de situaciones que, añadidas a la climatología, pueden provocar riesgo para el esquiador.

No pretendo alarmar, ni mucho menos. Me encanta este deporte, pero debemos concienciarnos de que es importante adaptar su práctica a las características de nuestras posibilidades técnicas y corporales y al tipo de pistas, nieve y clima, así como respetar las normas de una buena conducta deportiva para no provocar accidentes a terceros. Dejarse aconsejar por un buen profesional, mantener el material en buenas condiciones y realizar algún tipo de actividad física durante la semana serán buenas ayudas para un esquí seguro. Nunca esta de sobra tener la tarjeta de federado o un seguro por si, a pesar de hacer las cosas bien, tenemos algún incidente.