Tabaquismo y cáncer genitourinario

Dra. C. Rocío Sierra Labarta. Especialista en Urología. Hospital Reina Sofía de Tudela. Navarra Dra. Cristina Soler González. Especialista en Psiquiatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza

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El tabaco es una droga de abuso de consumo muy extendido en todo el mundo, hecho que ha sido favorecido por su aceptación social, convirtiéndolo en un factor de riesgo de diversas enfermedades (como el cáncer, o enfermedades pulmonares o cardiovasculares), no sólo para quien lo consume, si no para quien indirectamente se ve afectado por sus efectos.

Todos los productos hechos con tabaco ya sean para fumar, chupar, masticar o esnifar, contienen nicotina, sustancia psicoactiva muy potente.
Se considera hoy por hoy que el tabaco es la causa de mortalidad más prevenible, que mata a la mitad de quienes lo consumen.

¿Cómo actúa el tabaco en nuestro organismo?

En la elaboración del tabaco se utiliza la hoja de Nicotiana tabacum mezclada con sustancias aromatizantes y aditivos para mejorar el sabor, que se introduce dentro de un cilindro de papel al que se le añade un filtro de celulosa más o menos poroso.
En la combustión del tabaco se producen más de 4000 sustancias en forma gaseosa, sólida o en partículas, que serán absorbidas en la aspiración por parte del fumador, o inhalada por el fumador pasivo. Al absorberse las sustancias por el organismo, estas pasan a la circulación sanguínea ejerciendo su efecto en el cerebro y otros tejidos. Muchas de las sustancias se transformarán en metabolitos reaccionando con componentes del propio cuerpo.
Entre los componentes cancerígenos que tiene el tabaco, los más importantes son los hidrocarburos aromáticos policíclicos y las nitrosaminas.
Los efectos tóxicos van a depender de la cantidad de cigarrillos fumados al día, del número de inhalaciones y la profundidad de las mismas, del tipo de cigarrillo y la antigüedad del hábito tabáquico.
El cáncer desarrollado por el tabaco es debido no sólo a la exposición directa a sus sustancias cancerígenas, si no también a otras sustancias que contiene, que en pequeñas cantidades no son peligrosas, pero sí lo son cuando son acumuladas en el organismo durante tiempo.

¿Qué efectos produce el tabaco en el sistema genitourinario?

Si bien es conocido por la mayor parte de la población los efectos nocivos del tabaco sobre el aparato respiratorio, no es tan bien sabido el efecto negativo que el fumar produce sobre el aparato genitourinario. Entre los diferentes cánceres que puede producir, nos entramos:
Cáncer de riñón: Representa el 3% de las neoplasias en el adulto, siendo más frecuente en hombres que en mujeres. Su relación con el tabaco, en cualquiera de sus formas, es directamente proporcional entre la duración del hábito y la aparición de los tumores, e inversamente proporcional entre la edad de adquisición del hábito y su aparición.
Cáncer urotelial (uréter y vejiga): Respecto al cáncer urotelial, el de vejiga supone un 90-95% frente al de uréter, que supone un 5-10%. Ambos son más frecuentes en el varón, siendo el de vejiga el más frecuente del aparato urinario y el segundo del genitourinario (detrás del cáncer de próstata). El tabaco es el factor etiológico más importante, relacionándose directamente con él aproximadamente en un 60%, y en un 6% con el tabaquismo pasivo. La exposición al tabaco en ambos tumores aumenta su riesgo de 2 a 7 veces, debido a la eliminación urinaria de sustancias cancerígenas como las nitrosaminas.
Cáncer de uretra: Es tumor muy poco habitual y cuando se desarrolla, es más frecuente en mujeres. La relación del tabaco con una mayor sensibilidad a la infección del virus papiloma humano se relaciona con este tumor.
Cáncer de pene: El consumo de tabaco aumenta por 3 la probabilidad de presentar un cáncer de pene, existiendo una fuerte asociación dosis dependiente, encontrándose carcinógenos del tabaco en el esmegma.
Ante la clara relación del tabaco con los cánceres urológicos, hay que insistir en la importancia de la prevención de los mismos dirigida hacia el abandono del tabaco, que no erradica totalmente el desarrollo de los mismos (ya que estos tumores también pueden surgir en aquellas personas que no han fumado), pero sí que disminuye la probabilidad de que los presentemos.