Trastorno depresivo en la enfermedad celíaca

Silvia Lou Mur y David Calvo Medel. FEA Psiquiatría. Salud Mental Tudela

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La enfermedad celiaca es una enteropatía autoinmune inducida por la ingesta de gluten, en sujetos genéticamente predispuestos. El gluten causa inflamación del intestino delgado (yeyuno), lo que produce una malabsorción de nutrientes importantes como el hierro, el ácido fólico, el calcio y las vitaminas. Los estudios muestran que es un trastorno común, que afecta aproximadamente a un individuo de cada 200 de la población general.

La enfermedad celíaca tiene dos formas de presentación: en su forma clásica cursa con importante diarrea, pérdida de peso, deficiencias vitamínicas… pero también se presenta en una forma subclínica que cursa con tan solo moderados síntomas abdominales, con escasa o ninguna pérdida de peso e incluso leves problemas de malabsorción… así los síntomas principales pueden manifestarse fuera del intestino como por ejemplo una Dermatitis herpetiforme.
Así la Enfermedad celíaca es una enfermedad multisistémica y no tan solo digestiva como se venía considerando. Por ello debe de pensarse en su presencia y descartarse en una amplia gama de situaciones como anemia, osteoporosis, diabetes…
En este contexto de afectación multisistémica no es de extrañar que encontremos una alta prevalencia de síntomas y trastornos psiquiátricos y psicológicos, especialmente de tipo depresivo, en los pacientes celíacos.

Enfermedad celiaca y la depresión

A continuación se describen algunos estudios que han tratado de investigar la asociación entre la enfermedad celiaca y la depresión
• En los años 50, Daynes describió en niños celíacos un síndrome caracterizado por irritabilidad, berrinches y negativismo, el cual mejoraba notablemente al administrarles una dieta libre en gluten.
• En 1970 Goldberg realiza la primera evaluación estandarizada en un grupo de 46 pacientes celíacos bajo dieta libre en gluten. Encuentra una alta incidencia de rasgos depresivos, para los cuales no ve relación con los síntomas gastrointestinales ni con el estado nutricional. Concluye que dichos rasgos posiblemente tengan relación con factores genéticos.
• Este tipo de hallazgo de asociación entre depresión y celiaquía, se repite en diferentes estudios realizados entre los años 80 y 90. No en todos ellos se concluye que los síntomas depresivos son debidos a factores genéticos. Así, en un estudio realizado por Hallert y Astrom, se encuentran niveles significativamente altos para depresión en los enfermos celíacos en comparación con el grupo control. No encontraron correlación significativa con los síntomas abdominales y concluyeron que la psicopatología depresiva era un rasgo de la Enfermedad celíaca y posiblemente consecuencia de la propia malabsorción.
• Otro estudio italiano investigó la Ansiedad y la Depresión, encontraron una ansiedad elevada en pacientes celíacos respecto a sujetos sanos, en el momento del diagnóstico. Dicha ansiedad disminuyó significativamente al año de tratamiento de la enfermedad celíaca, por lo que posiblemente fuese de origen reactivo. Respecto a la depresión, esta también fue más elevada en celíacos que en sujetos sanos pero se mantuvo sin cambios significativos después de un año de dieta libre en gluten. Los autores proponían que esto podía ser debido a una reducción en la calidad de vida.
Se puede concluir por tanto que entre los diferentes estudios hay coincidencia en considerar que la depresión es presentada en mayor número de celiacos y con más severidad que en la población general. No existe en cambio acuerdo respecto a los efectos del tratamiento libre en gluten, sobre dichos síntomas, habiéndose reportado mejoría en algunos casos y no en otros.
Respecto a la etiología de dicha clínica depresiva se debe tomar en cuenta diferentes factores. Así se valora la relación entre:
• Los síntomas depresivos y la malabsorción de nutrientes: la mala absorción puede interferir con la producción de neurotransmisores cerebrales. Así la malabsorción del triptófano puede alterar la producción de serotonina, necesaria para la regulación del ánimo y la ansiedad. También la vitamina B6, que normalmente es malabsorvida por los enfermos celíacos, está involucrada en la regulación de la síntesis de neurotransmisores. Pero no debemos olvidar que los aspectos nutricionales no alcanzan a explicar la totalidad de los síntomas depresivos y su evolución.
• El hecho de ser una enfermedad autoinmune y multisistémica, hace pensar en una compleja red de factores interactuando, así un importante campo de futuros estudios será la interrelación entre aspectos neuroendocrinos e inmunológicos.
• Respecto a los factores psicoambientales es lícito plantear que la depresión apareciese reactivamente al malestar producido por los síntomas de celiaquía, más todavía cuando en ocasiones el diagnóstico es tardío y tras una larga peregrinación por diferentes médicos.
• También hay que tener en cuenta el carácter crónico de la enfermedad, ya que existe una clara asociación de trastornos depresivos y patologías médicas crónicas. Se han realizado estudios de este aspecto dejando claro la influencia de la cronicidad en la aparición del ánimo deprimido como también la influencia en esto de las dificultades para ajustarse a la dieta libre en gluten que tienen estas personas.
• Así otro punto a valorar en la aparición de un ánimo deprimido, es la limitación en el estilo de vida que supone para los pacientes la aplicación de una dieta libre en gluten. Esto suele llevar una disminución de la calidad de vida, afectándoles en sus salidas sociales, comer fuera de casa, con la familia, los viajes y en el trabajo, hechos que tiene que planificar de manera cuidadosa con antelación.

Malabsorción de nutrientes

Desde un marco bio-psico-social podemos concluir que la depresión en las personas con enfermedad celíaca, puede explicarse inicialmente como una consecuencia de la malabsorción de nutrientes, acompañada muchas veces por fatiga y dolor, que incrementan la sensación de malestar y decaimiento. Y probablemente con el sentimiento de abatimiento y desesperanza en las etapas de incertidumbre previas al diagnóstico. Tras este y tras la instauración de la dieta libre en gluten, parecería haber una mejoría inicial del ánimo. Pero mantenida en el tiempo, la dieta libre en gluten da lugar a una serie de dificultades en su aplicación así como interfiere con la vida social, dando lugar a cierto deterioro de la calidad de vida que desencadena nuevamente una elevación de los niveles de depresión que cursa con variedad de síntomas
Así, no debemos olvidar que detectar la depresión y tratarla, si la hay en estos pacientes celíacos ,es importante, tanto para mejorar su calidad de vida, como para mejorar su adherencia a la dieta sin gluten y por tanto mejorar la evolución de la enfermedad.