Trombosis venosa profunda

Susana Clemos Matamoros. F.E.A Medicina Interna. Hospital Reina Sofía.Tudela

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La trombosis venosa profunda (TVP) es la formación de un trombo (coágulo de sangre) en alguna de las venas profundas. La localización más habitual son las extremidades inferiores (vena femoral, vena poplítea o vena iliaca), aunque puede afectar también a venas profundas de miembros superiores y zona pélvica.

Es una enfermedad potencialmente grave que puede complicarse. Cuando un coágulo se desprende y se desplaza a través el torrente sanguíneo se denomina émbolo. Este se puede atascar en los vasos sanguíneos del cerebro, los pulmones (embolia pulmonar) u otras zonas, lo que lleva a daño grave.

¿Cuáles son las causas?

Los coágulos de sangre se pueden formar cuando algo disminuye o cambia el flujo de sangre en las venas.
Los factores de riesgo para padecer una TVP incluyen:
Lesión en una vena. A menudo causada por lo siguiente:
• Fracturas en la pelvis o en las piernas.
• Lesiones musculares graves.
• Cirugía reciente (especialmente cirugía de cadera, rodilla..) (particularmente si involucra el abdomen, la pelvis, las caderas o las piernas).
Circulación lenta de la sangre, a menudo causada por:
• La permanencia prolongada en la cama (por ejemplo, debido a una enfermedad o después de una cirugía).
• Movimiento limitado (reposo relativo por un esguince, o llevar un yeso).
• Mantenerse sentado durante mucho tiempo, especialmente con las piernas cruzadas e a este grupo pertenecen las TVP asociadas al “Síndrome de la clase turista” aplicado a personas que padecen una trombosis tras un viaje de al menos 3 horas.

Aumento del nivel de estrógenos:
• Píldoras anticonceptivas.
• Terapia de reemplazo hormonal a veces usadas después de la menopausia.
• Embarazo donde el riesgo permanece aumentado hasta 6 semanas después del parto.

Enfermedades Crónicas
• Enfermedad cardiaca.
• Cáncer y terapias propias para el mismo.
• Enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa).
• Ciertos trastornos autoinmunes como el lupus.

Otros factores que aumentan el riesgo de presentar una Trombosis Venosa Profunda incluyen:
• Haber tenido una TVP previa.
• Antecedentes familiares de TVP.
• Edad donde el riesgo aumenta con la edad.
• Obesidad.
• Tabaquismo (incluso pasivo).
• Presencia de un catéter en una vena central.
• Trastornos de la coagulación adquiridos o hereditarios.

Síntomas

Los signos y síntomas que puede manifestar el paciente son inespecíficos, tienen frecuencia y gravedad variables y son similares en los brazos y las piernas.
Los signos y síntomas de la trombosis venosa profunda pueden comprender:
• Hinchazón en la pierna afectada (rara vez se hinchan ambas piernas).
• Dolor en la pierna. Generalmente, el dolor empieza en la pantorrilla y se siente como un calambre o una inflamación.
• Enrojecimiento o manchas en la piel.
• Sensación de calor en la extremidad afectada.
La diferencia de > 3 cm en la circunferencia de ambas pantorrillas, el edema que deja fóvea y las venas colaterales superficiales visibles, pueden ser los signos más específicos.

Diagnóstico

La propia historia clínica explicada por el paciente así como el examen físico, ayudan a determinar la probabilidad de que el paciente presente una TVP antes incluso de realizar pruebas complementarias.
El diagnóstico se confirma típicamente mediante evaluación del flujo Doppler mediante una Ecografía.
La necesidad de realizar otras pruebas (analítica de sangre con coagulación) y su elección y secuencia dependen de la probabilidad previa a la evaluación, y en ocasiones, de los resultados de la ecografía.

Pronóstico

Sin tratamiento adecuado, la TVP del miembro inferior se asocia con un 3% de riesgo de embolia pulmonar, mientras que en la TVP de miembro superior, es muy inusual.
El riesgo de recidiva de la TVP es mínimo en pacientes con factores de riesgo transitorios (cirugías, traumatismos, inmovilidad.) y máximo en pacientes con factores de riesgo persistentes (por ejemplo cáncer).

Complicaciones

Embolia pulmonar
Una embolia pulmonar se produce cuando un coágulo sanguíneo (trombo) que circula hacia el pulmón desde otra parte del cuerpo (en general, la pierna) obstruye un vaso sanguíneo en el pulmón.
Es importante prestar atención a los signos y síntomas de la embolia pulmonar entre los cuales se encuentran:
• Dificultad repentina para respirar.
• Dolor o molestia en el pecho que empeora cuando respiras profundo o cuando toses.
• Sentirse aturdido o mareado, o desmayarse.
• Pulso acelerado.
• Tos con sangre (hemoptisis).

Síndrome Postflebítico
Una complicación frecuente que puede producirse después de una trombosis venosa profunda se conoce como «síndrome postflebítico» o «síndrome postrombótico».
El daño en las venas provocado por el coágulo sanguíneo reduce el flujo sanguíneo en las zonas afectadas, lo que puede producir:
• Hinchazón persistente de las piernas (edema).
• Dolor de pierna.
• Cambios de color de la piel.
• Llagas en la piel.

Tratamiento

El tratamiento está destinado principalmente a la prevención de la embolia pulmonar y secundariamente al alivio de los síntomas y la prevención de la recidiva de la TVP, la insuficiencia venosa crónica y el síndrome postflebítico.
Todos los pacientes deben recibir anticoagulantes, en un principio con inyecciones de heparina vía subcutánea por un periodo breve, seguida de un tratamiento a largo plazo con un anticoagulante vía oral.
Además se recomienda la elevación de las piernas con el apoyo de una almohada y otra superficie blanda así como uso de media de compresión fuerte.
La TVP aguda puede tratarse de forma ambulatoria o en unidades de Hospitalización a Domicilio sin precisar ingreso hospitalario.

Prevención

Las medidas para prevenir la trombosis venosa profunda comprenden:
• Evita permanecer inmóvil: Tras una cirugía o estado de reposo en cama por otros motivos, intenta ponerte en movimiento lo antes posible. Si permaneces sentado durante un tiempo, no cruces las piernas, ya que esto puede obstaculizar el flujo sanguíneo. Si recorres grandes distancias en automóvil, para aproximadamente cada una hora y camina.
• Si estás en un avión, ponte de pie o camina ocasionalmente. Si no puedes hacerlo, ejercita la parte inferior de las piernas. Intenta subir y bajar los talones mientras mantienes los dedos de los pies en el piso; luego, levanta los dedos de los pies con los talones en el piso.
• Cambia tu estilo de vida: Baja de peso y deja de fumar.
• Haz ejercicio: El ejercicio regular disminuye el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos, lo cual es especialmente importante para las personas que permanecen mucho tiempo sentadas o que viajan con frecuencia.