Vacaciones con padres separados ¿y ahora qué hacemos?


Dra. Raquel Calvo (Psiquiatra) y Gala Velázquez (Psicóloga General Sanitaria) Equipo Infanto-Juvenil de Fundación Argibide

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Se acercan las vacaciones de verano. Probablemente sea el momento más deseado del año para todos. Sin embargo, para muchas familias serán sus primeras vacaciones después de una separación. Enfrentarse a esta situación puede resultar altamente estresante.

Incluso aunque la ruptura haya sido amistosa, el primer verano sin sus padres juntos puede ser difícil para vuestro hijo o hija. En ocasiones, pueden comportarse de manera más rebelde de lo normal. En esos momentos, es conveniente tratar de ponerse en su lugar y evitar las discusiones, es su manera de expresar el enfado y la impotencia ante este cambio en la familia.

¿Qué pautas pueden ayudarnos en esta nueva situación?

En primer lugar, es importante tener claro y bien definido el periodo que pasarán con cada progenitor. Lo ideal sería que pudierais acordarlo voluntariamente entre vosotros. Esto aumentará la satisfacción de las diferentes partes implicadas.
Habla con ellos de la situación, ocultar las cosas no sirve de nada. Es probable que ya sepan que no vais a volver a vivir juntos y por tanto, que no pasaréis las vacaciones en familia. Lo mejor es poder hablar sobre cómo serán a partir de ahora sus vacaciones y aclararles que siempre que echen de menos a uno de los progenitores podrán hablar con él o ella.
La mejor manera de superar esta nueva situación es con comunicación, apoyo y cariño. Tratar de compensarles por la situación, con multitud de regalos o actividades, de nada sirve para afrontar sus posibles sentimientos de tristeza o pérdida.
Aprovecha los días de vacaciones para pasar tiempo de calidad, acepta las cosas como vengan y no tengas grandes expectativas. Es probable que no todo salga como planeaste, intenta ser creativo y buscar alternativas. No les agobies ni te presiones con tener que disfrutar al máximo. Ellos siguen siendo niños y es probable que en algún momento lloren, los hermanos se peleen, digan que se aburren o quieran volver con el otro progenitor. Reprocharles que no están disfrutando lo suficiente o el esfuerzo que te ha supuesto organizar las vacaciones no tiene sentido.
Establece con tu ex pareja unas normas básicas en cuanto a rutinas y horarios. La falta de coherencia no les ayudará, y si los dos seguís más o menos las mismas pautas de educación (horarios, comidas, tareas de verano) tendrán mayor sensación de orden, normalidad y seguridad. Y además la convivencia será más fácil.
Facilita en la medida de lo posible la comunicación con el otro progenitor. Si son muchos días y los niños son pequeños, también se puede plantear visitas ocasionales del otro progenitor durante estas fechas. Se puede establecer un horario definido de llamadas para evitar conflictos o continuas interrupciones, permitiendo por supuesto, que si quieren hablar con su padre o su madre puedan hacerlo.
A la hora de despedirles para que se vayan con tu ex pareja anímale a pasárselo bien, trata que sea una despedida alegre y positiva. No hagas ningún drama; en ocasiones, todos nuestros miedos e inseguridades se los transmitimos. Frases como “no te preocupes, solo serán 15 días y nos volveremos a ver” aunque se dicen con intención de calmarles, sin querer, transmiten cierta ansiedad.
En definitiva, la colaboración entre ambas partes, la paciencia, la empatía y el sentido común deberán ser nuestras principales herramientas para lograr disfrutar de estas primeras vacaciones tras la separación.