Los efectos nocivos del sol en la piel: una amenaza silenciosa


Cinthia Cosialls Cristóbal, Alejandra Garcés Ruberte, Cristina Caballero García, Piedad Fleta Cubero, Raquel Olmos Sánchez

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La exposición solar es esencial para la síntesis de vitamina D, pero una exposición excesiva o sin protección representa una de las principales amenazas para la salud cutánea. La radiación ultravioleta (UV), especialmente la UVB (290-320 nm) y UVA (320-400 nm), es responsable de la mayoría de los daños en la piel, incluyendo envejecimiento prematuro, quemaduras, alteraciones inmunológicas y cáncer cutáneo.

El daño solar puede clasificarse en agudo y crónico. El daño agudo más común es la quemadura solar, una reacción inflamatoria que aparece horas después de la exposición y puede causar eritema, dolor y descamación. A largo plazo, la radiación UV causa fotoenvejecimiento, caracterizado por arrugas profundas, manchas solares (léntigos solares) y pérdida de elasticidad cutánea debido a la degradación del colágeno dérmico.

Uno de los efectos más preocupantes de la exposición solar crónica es el desarrollo de cáncer de piel. Se distinguen principalmente tres tipos: carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular y melanoma maligno. El melanoma, aunque menos frecuente, es el más agresivo y está vinculado principalmente a exposiciones solares intensas e intermitentes, especialmente durante la infancia.

La radiación UVA, aunque menos energética, penetra más profundamente en la piel y contribuye significativamente al estrés oxidativo y a mutaciones en el ADN. La radiación UVB, en cambio, tiene mayor poder mutagénico y es la principal responsable del eritema y del daño directo al ADN.

Diversos estudios indican que una protección adecuada —uso diario de fotoprotectores de amplio espectro, ropa adecuada y evitar el sol en horas pico— puede reducir de forma significativa los efectos nocivos del sol. Sin embargo, aún persiste una baja percepción del riesgo entre la población, especialmente en jóvenes, lo que contribuye a prácticas como el bronceado sin protección o el uso de cabinas solares .

Promover una educación preventiva desde edades tempranas y fomentar políticas públicas sobre la protección solar son medidas clave para disminuir la incidencia de enfermedades cutáneas relacionadas con la radiación UV.

AUTORAS:

Cinthia Cosialls Cristóbal. TCAE. Hospital Nuestra Señora de Gracia.

Alejandra Garcés Ruberte. Técnico de laboratorio en Hospital La Paz de Madrid.

Cristina Caballero García. Auxiliar Administrativo. Hospital Nuestra Señora de Gracia.

Piedad Fleta Cubero. Celadora. Hospital Nuestra Señora de Gracia.

Raquel Olmos Sánchez. Auxiliar de Enfermería. Hospital Ntra. Sra. de Gracia.

REFERENCIAS:

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