Adiós al tabaco convencional: luces y sombras sobre las nuevas formas de fumar


Paula Arruti Mendiluce. MIR Medicina Familiar y Comunitaria. Hospital Son Llatzer. Palma de Mallorca. Joaquín Monteagudo Rodríguez. MIR Neumología. Hospital Son Llatzer. Palma de Mallorca

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La reciente irrupción en el mercado de los nuevos cigarrillos electrónicos ha dado lugar a un cambio de paradigma en el mundo del tabaco: cada vez son más los que deciden sustituir el consumo de cigarrillos convencionales por estas nuevas alternativas. Muchos de estos son ofertados al público fumador como opciones menos nocivas o incluso inocuas respecto al cigarrillo convencional. Sin embargo, suponen un claro riesgo para la salud, asociado tanto al uso como a la exposición del aerosol que emiten.

Definición, composición y epidemiología de los nuevos dispositivos electrónicos

Los dispositivos susceptibles de liberación de nicotina, coloquialmente conocidos como cigarrillos electrónicos, son definidos como “un producto, o cualquiera de sus componentes, incluidos los cartuchos y el dispositivo sin cartucho, que pueda utilizarse para el consumo de vapor que contenga nicotina a través de una boquilla.
Los cigarrillos electrónicos pueden ser desechables, recargables mediante un contenedor de carga, o recargables con cartucho de un solo uso”.
El aerosol de un cigarrillo electrónico contiene una combinación de sustancias químicas (algunas presentes en los cigarrillos convencionales), entre las que se encuentran nicotina (en la mayor parte de los casos), propilenglicol, glicerina vegetal, polietilenglicol, agua y saborizantes artificiales.
Estos compuestos, al ser inhalados, producen irritación de las vías respiratorias lo cual conlleva el agravamiento de enfermedades del tracto respiratorio como el asma, la EPOC o la fibrosis quística. Asimismo, pueden propiciar infecciones y se tratan de compuestos mutagénicos y potencialmente cancerígenos.
Respecto a los patrones de consumo de estos productos, los cigarrillos electrónicos se utilizan especialmente por fumadores, fumadores que quieren dejarlo y exfumadores, pero preocupa especialmente su utilización por personas jóvenes, a veces sin una historia previa significativa de uso de productos del tabaco.
Según la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) 2018, aproximadamente, el 48,4% de los estudiantes entre los 14 y los 18 años, refiere haber utilizado en alguna ocasión CE, cifra muy superior a la del 20,1% que lo habían referido en la encuesta previa del 2016. Las prevalencias por géneros a los 18 años, son de 56,5% en los chicos y de 47,7% en las chicas.
En cuanto a la población adulta, en España, el consumo de CE en población adulta es menor que en población escolar. Según la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), realizada en 2017 entre los 15-64 años, el 8,8% ha consumido CE (con o sin nicotina) alguna vez en la vida, siendo un 9,6% en hombres y un 8,1% en mujeres.
Debe tenerse en cuenta que, aunque existe un porcentaje de la población adulta que sólo utiliza CE, el consumo mayoritario de CE se produce de manera conjunta con el tabaco normal.

Impacto general de los nuevos cigarrillos: seguridad, toxicidad y efectos sobre la salud

Uno de los argumentos más utilizados en favor del uso de los cigarrillos electrónicos es el de actuar como terapia sustitutiva frente al consumo de tabaco tradicional. Sin embargo, con la evidencia actual, se ha demostrado que presenta efectos nocivos que, aunque menores, siguen representando un riesgo para la salud pública. Asimismo, existen otras alternativas cuya eficacia ha sido científicamente probada para dejar de fumar.
Entre los principales riesgos demostrados asociados a su uso o a la exposición de su aerosol destacan los siguientes:
• Patología oncológica: Como bien hemos comentado con anterioridad, tantos los compuestos que presentan los cigarrillos electrónicos como los compuestos que producen al ser sometidos a combustión, son productos cancerígenos y mutagénicos. Entre ellos es bien conocida la nicotina, que se trata de un compuesto cocarcinógeno reconocido que promueve el crecimiento de tumores y metástasis. Además, se ha descrito también mayor resistencia a los agentes quimioterapéuticos y disminución de la respuesta inmunológica.

• Patología cardiovascular: Diversos estudios, han demostrado un incremento del riesgo (incluso hasta del doble) de padecer arritmias e infarto de miocardio en los consumidores de CE debido a una lesión del sistema cardiovascular por mecanismos de trombosis y ateroesclerosis. El riesgo es mayor en quienes presentan enfermedades cardiovasculares subyacentes y en quienes realizan un consumo dual.

• Efectos respiratorios: Como vía de entrada del aerosol, el aparato respiratorio se ve especialmente afectado por éste. El uso concomitante de cigarrillos convencionales y electrónicos, el patrón más común de uso, produce más daños que el uso de cualquiera de los productos solos, asociándose con una mayor sintomatología de bronquitis crónica, tos crónica, exacerbaciones del asma, incremento de la susceptibilidad a las infecciones respiratorias o retraso de la recuperación de las mismas.

EVALI: un caso particular

El síndrome EVALI o Lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos, se trata de una enfermedad respiratoria aguda o subaguda que puede ser grave y potencialmente mortal que se describió por primera vez durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 2019 en Estados Unidos a raíz de un brote de afecciones pulmonares asociadas a productos de vapeo.
La mayoría de los pacientes son varones jóvenes, sin antecedentes de riesgo, que comienzan con un cuadro de dificultad para respirar, tos, fiebre, taquicardia, taquipnea e hipoxemia (concentración baja de oxígeno en la sangre), asociados en ocasiones a dolor torácico o síntomas abdominales.
A diferencia de otras patologías relacionadas con fumar o el consumo de productos de tabaco que pueden tardar muchos años en presentar síntomas, el EVALI es muy rápido. En pocos días o semanas se presentan síntomas de afección pulmonar que pueden llevar a la muerte del paciente. La afección no parece relacionada con ningún tipo de infección.

Aspectos legales y comerciales: conflicto de intereses

Históricamente, la industria del tabaco ha utilizado diversas modificaciones en los cigarrillos como estrategia para modificar la percepción de daños en la población como el cigarrillo rubio más suave, los filtros, el light… A éstos podría añadirse más recientemente los cigarrillos electrónicos o vapeadores. El objetivo siempre ha sido retener a las personas consumidoras en la adicción a la nicotina, ampliar su mercado y captar nuevas generaciones de clientes para perpetuar su negocio. Entre las estrategias utilizadas sistemáticamente se encuentran la promoción y publicidad, directas o indirectas, dirigidas fundamentalmente a la población infanto-juvenil o la obstrucción de las diversas regulaciones que los gobiernos proponen. La principal estrategia de marketing utilizada para su comercialización es la declaración de ser inocuos o “más saludables” que el tabaco tradicional, y de facilitar el abandono o la reducción del consumo de este. Sin embargo, esta afirmación se ha demostrado que carece de toda evidencia científica.

Conclusiones

Los cigarrillos electrónicos no son seguros para el consumidor.
• A corto plazo se han visto evidencias de su efecto sobre las vías respiratorias dando lugar a nuevas patologías como EVALI.
• El aerosol del cigarrillo electrónico contiene sustancias tóxicas y carcinogénicas, con lo cual, a largo plazo, puede inducir la aparición de cáncer, patologías cardiovasculares o respiratorias en consumidores y personas expuestas pasivamente a este aerosol.
• El concepto de la reducción de riesgo frente al tabaco tradicional no ha sido demostrado y responde a estrategias comerciales.