Anorexia nerviosa

Dr. César Soutullo Esperón . Unidad de Psiquiatría infantil y adolescente. Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica. Clínica Universidad de Navarra

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La anorexia y la bulimia son enfermedades psiquiátricas del grupo de los trastornos de la conducta alimentaria que afectan a un 1-4 por ciento de las mujeres jóvenes.

La Anorexia es un trastorno crónico grave que requiere tratamiento continuado por un equipo coordinado de especialistas (pediatra, psiquiatra, psicólogo, psiquiatra infantil, endocrinólogo, dietista) para prevenir recaídas y complicaciones. Es mucho más frecuente en mujeres que en varones, y los síntomas suelen iniciarse en la adolescencia o edad adulta joven. En muchos casos se acompaña o se complica con síntomas de depresión y/o ansiedad.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas principales de la anorexia nerviosa según la nueva clasificación DSM-5 son:

  • Restricción de la ingesta alimentaria por debajo de las necesidades para su edad que resulta en un peso corporal significativamente bajo (por debajo de lo mínimamente normal).
  • Miedo intenso a ganar peso o estar gordo, o comportamiento que interfiere con una ganancia de peso normal para su edad y desarrollo.
  • Distorsión de cómo la paciente se siente en relación con su peso o forma del cuerpo, o mucha influencia del peso en la autoevaluación de la persona, o no reconocer la gravedad de su delgadez.

Antes era un criterio que las mujeres tuvieran una pérdida de la menstruación de 3 ciclos consecutivos, pero esto ya no es un criterio necesario.

Además de la Bulimia nerviosa, otro de los trastornos de la conducta alimentaria es el trastorno por atracones, donde hay atracones como en la bulimia pero no hay vómitos, por lo que estos pacientes suelen tener sobrepeso u obesidad. El trastorno por atracones es mucho más frecuente en personas que acuden a consultas de pérdida de peso y en personas con obesidad mórbida.

¿Cuáles son sus causas?

Aún no se conocen las causas de la anorexia y la bulimia. Se sabe que hay una serie de factores psicológicos, físicos, académicos, y sociales que producen una caída de la autoestima y una falta de control.

A partir de estos factores, una dieta de adelgazamiento restrictiva puede desencadenar el problema. También hay factores genéticos, ya que los familiares de primer grado (padres, hijos, hermanos) de un paciente con anorexia tienen un riesgo 6-10 veces mayor de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria. Además, una historia de depresión en un familiar aumenta el riesgo de padecer anorexia o bulimia.

Se cree que puede haber un problema en la regulación de la serotonina, ya que los antidepresivos inhibidores de recaptación de serotonina (ISRS) mejoran los niveles de este neurotransmisor y son útiles en el tratamiento de la bulimia. No está claro cuales son los factores familiares, y se piensa que los problemas de convivencia que se ven en algunas familias de chicas con anorexia son el resultado y no la causa de la enfermedad.

Estudios recientes realizados en nuestro Departamento, encontrarón que las pacientes con más riesgo de desarrollar anorexia eran las chicas más jovenes, que solían comer solas y que les gustaba leer revistas para adolescentes, donde uno de los temas principales es la figura, las dietas y el aspecto externo. Esto sugiere un papel de los medios de comunicación y del modelo corporal delgado. Este factor ya se había observado en las modelos de alta costura que tienen una delgadez extrema y provoca que las chicas quieran meterse en tallas anormalmente pequeñas.

¿Quién puede padecerlo?

Aunque la mayoría de los adolescentes se preocupan y critican su apariencia y hasta el 75 % de las chicas se ven “gordas”, no todas ellas tienen un trastorno de la conducta alimentaria.

La anorexia es unas 10 veces más frecuente en mujeres que en varones (90 de cada 100 pacientes con trastorno de conducta alimentaria son mujeres), y más de la mitad de los casos empiezan antes de los 20 años. Es por tanto una enfermedad de chicas adolescentes o jóvenes y muy pocas veces afecta a chicas antes de la pubertad, aunque recientemente se está observando un adelantamiento de la edad de inicio. En total, los trastornos de la conducta alimentaria afectan a casi el 4 % de las chicas jóvenes.

La anorexia afecta a casi el 1% de las chicas jóvenes y al 3 por 1.000 de las mujeres. La bulimia afecta entre el 1 y el 3 % de las chicas jóvenes, y el resto, hasta el 4%, serían los cuadros incompletos. Hay poblaciones de mayor riesgo, como familiares de pacientes con trastornos de conducta alimentaria, depresión o ansiedad, y profesiones donde se requiere un peso bajo, dieta restrictiva, o una forma corporal determinada (gimnastas, bailarinas de ballet, etc.).

¿Qué otros problemas pueden acompañar a la anorexia?

Hay una serie de complicaciones médicas y riesgos físicos por desnutrición severa como alteraciones digestivas (por atracones, vómitos, uso de laxantes), problemas de corazón (por malnutrición), alteraciones bioquímicas en la sangre (potasio o sodio bajos), cambios endocrinos u hormonales y falta de calcio en los huesos.

En éste sentido se ha demostrado la mayor frecuencia de descalcificación del hueso y osteoporosis en chicas con anorexia. Esta osteoporosis hace que chicas adolescentes tengan los huesos descalcificados al mismo nivel que una mujer de 50 a 60 años.

Además hay otros problemas psiquiátricos que con frecuencia se asocian a los trastornos de conducta alimentaria. La anorexia se asocia a depresión, distimia, y trastorno obsesivocompulsivo.

¿Cómo se diagnostica?

Acudiendo a un médico (pediatra, psiquiatra, endocrinólogo, psiquiatra infantil, internista, o médico general) que realizará una detallada historia clínica sobre la conducta alimentaria, humor, y una exploración física, psiquiátrica y psicológica, además de análisis de sanre y otras exploraciones si son necesarias.

Es muy importante que los padres acudan al médico porque los pacientes muchas veces niegan los síntomas y tratan de ocultar la gravedad del problema.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento es llevado a cabo por un equipo con distintos especialistas que generalmente lidera un psiquiatra o psiquiatra infantil. se debe hacer:

  • Un plan de recuperación del peso y reeducación dietética y nutricional.
  • Un seguimiento muy cercano para que la recuperación del peso sea gradual, con controles frecuentes.
  • Un estudio y tratamiento de los problemas en la dieta que afecten al paciente, así como de los factores que influyen en los atracones y los vómitos (ansiedad por el colegio, problemas con los padres o amigos).
  • Un tratamiento psiquiátrico donde se combina psicoeducación, psicoterapia individual, psicoterapia de grupo y terapia de familia. Además, se puede ayudar con medicación como antidepresivos, que mejoran los atracones, vómitos, ánimo deprimido y tratan otros problemas asociados a la anorexia y bulimia.

La mayoría de los casos se tratan en consultas externas, aunque en algunos casos más graves es necesaria la hospitalización para realimentación o estabilización de problemas médicos (desnutrición, deshidratación). Existen grupos de padres de chicas con anorexia y bulimia, que son una fuente de apoyo y ayuda a las familias afectadas. Ademas del tratamiento dietético, psicológico y farmacológico, deben darse suplementos de calcio y vitamina D para intentar revertir la osteoporosis.

¿Cuál es el pronóstico de estas enfermedades?

La anorexia es una enfermedad grave con riesgo de muerte de hasta el 6 % en 10 años (por complicaciones de la malnutrición y por suicidio), especialmente si no se trata. Sin embargo, con tratamiento, hasta el 60 % de las chicas con anorexia y el 50 % de las que tienen bulimia se recuperan en 10 años.

Es una enfermedad crónica en muchos casos, y hasta el 20 % de chicas con anorexia y el 15 % de las que tienen bulimia siguen teniendo problemas a los 5-10 años de hacer el diagnóstico. El tratamiento debe ser temprano y correcto para evitar complicaciones y reducir la cronicidad. La mayoría de los casos que vemos en consulta son dados de alta tras varios años de tratamiento y pudiendo retirar totalmente la medicación, haciendo vida normal, a pesar de que continúan siendo delgadas, pero una delgadez “normal”.