La bacteriuria asintomática es la presencia de bacterias en la orina detectadas en un análisis, pero sin que la persona tenga síntomas urinarios. No hay escozor al orinar, ni urgencia miccional, ni dolor suprapúbico, ni fiebre. Aunque muchas personas asocian automáticamente “bacterias en la orina” con infección, en la mayoría de los casos no se trata de una infección activa, sino de una colonización.
Esta situación es relativamente frecuente, especialmente en personas mayores, mujeres posmenopáusicas, pacientes con sonda urinaria o con determinadas enfermedades crónicas. Los estudios han demostrado que, en personas sin síntomas, la bacteriuria asintomática no aumenta el riesgo de desarrollar infecciones renales ni otras complicaciones, y que tratarla de forma sistemática no mejora la evolución clínica. Por el contrario, el uso innecesario de antibióticos puede provocar efectos secundarios, alterar la flora bacteriana y favorecer la aparición de resistencias.
Por este motivo, en la mayoría de los casos no se recomienda tratamiento antibiótico, aunque el cultivo de orina sea positivo. Esto incluye a personas con diabetes, a pacientes de edad avanzada y a quienes presentan bacteriuria de forma repetida sin síntomas.
Existen, sin embargo, algunas situaciones concretas en las que el tratamiento sí está indicado. La más importante es el embarazo, ya que en las mujeres embarazadas la bacteriuria asintomática se asocia a un mayor riesgo de infección renal y complicaciones durante la gestación, por lo que se recomienda su detección y tratamiento aunque no haya síntomas. Otra situación clara es la realización de procedimientos urológicos invasivos que puedan lesionar la mucosa urinaria, en los que tratar previamente la bacteriuria reduce el riesgo de infecciones graves tras la intervención.
En determinados pacientes con defensas disminuidas, como los trasplantados renales en las primeras semanas tras el trasplante, también puede valorarse el tratamiento de la bacteriuria asintomática de forma individualizada. En estos casos, la decisión debe tomarse siempre por el especialista.
En resumen, la presencia de bacterias en la orina sin síntomas suele ser un hallazgo benigno y no requiere antibióticos en la mayoría de las personas. La clave está en diferenciar correctamente entre colonización e infección, evitando tratamientos innecesarios y reservando los antibióticos para los casos en los que realmente aportan beneficio.
AUTORES
Jaime Monllau Espuis. MIR Servicio Urología.
Itziar Muelas Rivas. MIR Servicio Dermatología.
Alba Herranz García. MIR de Psiquiatría.
Cristina Nicolau Cano. MIR Servicio Medicina Preventiva.
Lydia García Fuentes. MIR Servicio Urología.
Laura Almenara Michelena. MIR Servicio Digestivo.
Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza


