La eyaculación retrógrada es una alteración del mecanismo normal de la eyaculación masculina. En una eyaculación normal, durante el orgasmo el semen sale al exterior a través de la uretra. En la eyaculación retrógrada, el semen se expulsa directamente, sino que se dirige hacia el interior de la vejiga.
Esto sucede porque el cuello de la vejiga, que actúa como una especie de “válvula”, no se cierra adecuadamente en el momento del orgasmo. Al no cerrarse, el semen sigue el camino hacia la vejiga y posteriormente se elimina con la orina, que puede aparecer más turbia tras la eyaculación.
El signo más característico es la ausencia o marcada disminución de semen durante el orgasmo, lo que a menudo se describe como un “orgasmo seco”. A pesar de ello, la sensación de placer y el orgasmo suelen ser normales. La eyaculación retrógrada no supone un problema grave para la salud general.
Puede aparecer en distintas situaciones. Es relativamente frecuente tras cirugías de hiperplasia benigna de próstata; también con el uso de medicamentos utilizados para tratar los síntomas urinarios de la próstata o para la hipertensión arterial pueden provocarla, principalmente los alfa-bloqueantes (ej. tamsulosina, silodosina, doxazosina), que son fármacos que relajan el cuello de la vejiga (su porción final) y el tramo de uretra que pasa por la próstata, pudiendo causar disminución del volumen del semen o eyaculación retrógrada como efecto secundario. También puede asociarse a enfermedades como la diabetes, que puede afectar a los nervios implicados en la eyaculación.
Es importante aclarar que la eyaculación retrógrada no es un método anticonceptivo. Aunque el semen no se expulse al exterior, siguen existiendo espermatozoides y puede haber riesgo de embarazo.
El tratamiento depende de la causa. En los casos relacionados con medicamentos, puede valorarse su ajuste o sustitución. Cuando el problema principal es la fertilidad, el urólogo puede proponer distintas alternativas adaptadas a cada situación. Ante la ausencia persistente de eyaculación o cambios llamativos en la misma, se recomienda consultar con el urólogo para confirmar el diagnóstico y recibir el asesoramiento adecuado.
AUTORES:
Jaime Monllau Espuis. MIR Servicio Urología.
Laura Almenara Michelena. MIR Servicio Digestivo.
Itziar Muelas Rivas. MIR Servicio Dermatología.Alba Herranz García,
Cristina Nicolau Cano. MIR Servicio Medicina Preventiva.
Lydia García Fuentes. MIR Servicio Urología.
Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.


