Caidas en personas mayores

Idoia Domínguez Andueza. DUE. Centro de Salud II Ensanche. Aitziber Idoate Ramírez. DUE. Servicio de Urgencias Extrahospitalarias. Marta Bona Otal. Médica de Familia. Centro de Salud II Ensanche. Lorena San José Santo Tomás. DUE especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Centro de Salud II Ensanche

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La incidencia de caídas en la población de edad avanzada es mucho mayor que en el resto de la población. El 75% de las caídas se producen en personas mayores de 65 años. La importancia de las caídas en personas ancianas radica en la aparición de complicaciones como lesiones, fracturas o heridas importantes, que conllevan problemas físicos, pérdida de la movilidad, que pueden dan lugar a una larga y difícil rehabilitación.

Otra de las consecuencias, a menudo poco reconocida, es la pérdida de confianza que ocurre después de una caída. Esta puede llevar a la persona a limitar sus actividades de la vida diaria y recluirse en su hogar, deprimirse y deteriorar, como consecuencia, su capacidad funcional.
Pese a que las caídas constituyen un fenómeno frecuente durante la vejez y que pueden originar graves consecuencias, son un problema frecuentemente ignorado y muchas veces no se les presta la atención necesaria. Por su elevada frecuencia y sus complicaciones, las caídas constituyen un problema importante de salud tanto médico como social.

Factores que predisponen a las caídas

Hay numerosos factores que aumentan el riesgo de tener una caída.
Factores propios de la persona:
Cambios en el cuerpo que genera el propio envejecimiento: alteración de la marcha y del equilibrio, debilidad muscular, reflejos más lentos, alteraciones visuales y/o auditivas…
Patologías o enfermedades como vértigos, Parkinson, problemas osteoarticulares, accidentes cerebrovasculares (ictus)…
Efectos secundarios de determinados fármacos: algunos medicamentos pueden alterar el equilibrio o darle más sueño. Puede consultarlo en su Centro de Atención Primaria.
El consumo de alcohol también puede aumentar el riesgo de caídas.

Factores ambientales o ajenos a la persona:
Acondicionamiento del hogar: muebles que dificulten el paso, escaleras, baño no adaptado…
Suelos resbaladizos, alfombras…
Mala iluminación (tanto escasa como excesiva).
Entorno poco conocido.
Calzado o ropa inadecuada.

Prevención de las caídas

La mayoría de las caídas se producen en el hogar (cocina, baño, dormitorio) o en sus alrededores, generalmente durante el desempeño de actividades cotidianas como caminar, cambiar de posición e ir al cuarto de baño. Es por ello, el hogar y los hábitos, unos de los puntos clave en el que debemos incidir para prevenir las caídas pero no el único.

Mejorar la movilidad/estabilidad:
Evitar el sedentarismo. Realizar ejercicio adaptado a la capacidad de cada uno.
El ejercicio físico contribuye a mantenerse más ágil, a conservar la fuerza muscular y el equilibrio…
Evitar conductas de riesgo (subirse a una escalera, cruzar con el semáforo casi en rojo…).
Levantarse de la cama o del sofá poco a poco. Espere unos segundos sentado en el borde para evitar mareos.
Utilizar, si es necesario, ayudas para deambular como andadores, muletas o bastón.

Acondicionamiento del hogar:
Iluminación adecuada.
Evitar suelos deslizantes o mojados y eliminar los obstáculos en el suelo (alfombras, cables…).
Baño: es preferible el plato de ducha a ras de suelo que la bañera, colocar alfombrilla antideslizante dentro y fuera de la ducha/bañera, colocar barras de apoyo para entrar y salir de la bañera/ducha y al lado de inodoro.
Cocina: colocar los utensilios de uso más común en sitios de fácil acceso evitando utilizar las estanterías superiores, evitar usar taburetes o escaleras para subirse.
Tener cuidado con las mascotas pequeñas, pueden hacer tropezar.

Hábitos personales:
Revisión de la vista y la audición y uso de aparatos correctores (gafas, audífonos…).
Evitar andar descalzo o con calcetines. Se recomienda el uso de calzado cerrado y con suela antideslizante.
Evitar llevar ropa que arrastre por el suelo o que dificulte la movilidad.
Vestirse sentado.
Recuerde, para evitar las consecuencias orgánicas y psicológicas que las caídas acarrean, debe conocer las causas más frecuentes que las provocan y lo más importante, como prevenirlas.