Las vacunas han sido una de las intervenciones sanitarias más eficaces de la historia, permitiendo prevenir enfermedades graves y reducir de forma drástica la mortalidad infantil y adulta. Para garantizar que toda la población reciba las vacunas recomendadas en el momento adecuado, existe el calendario de vacunación a lo largo de toda la vida.
Un calendario de vacunación es una secuencia cronológica de las vacunas que se administran sistemáticamente a la población de un país o territorio, teniendo en cuenta la edad y las características epidemiológicas de cada enfermedad. En España, el calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida es un documento consensuado a nivel nacional que establece qué vacunas se recomiendan en cada etapa vital, desde el embarazo hasta la vejez.
Este calendario constituye una herramienta fundamental de salud pública, ya que protege tanto a las personas vacunadas como a aquellas que no pueden vacunarse, gracias al efecto de la inmunidad colectiva. Cuando un alto porcentaje de la población está inmunizado, la circulación de las enfermedades se reduce, disminuyendo el riesgo de brotes y epidemias.
¿Quién decide qué vacunas se incluyen?
El calendario común es aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), órgano en el que están representadas todas las comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad. Las decisiones se toman tras evaluaciones científicas rigurosas y mediante consenso entre las distintas administraciones sanitarias.
Dentro del CISNS, la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones actúa como órgano técnico asesor. Este grupo analiza la evidencia científica disponible, la epidemiología de las enfermedades inmunoprevenibles y otros aspectos relevantes para formular recomendaciones sobre los programas de vacunación en España.
Para incluir una nueva vacuna o modificar una pauta existente, se evalúan cinco criterios fundamentales: la carga de enfermedad, la efectividad y seguridad de la vacuna, las repercusiones en el programa de vacunación, los aspectos éticos y la evaluación económica. Este enfoque integral garantiza que las decisiones sean basadas en la mejor evidencia científica disponible y en criterios de equidad y eficiencia.
Vacunación en todas las etapas de la vida
El calendario de 2026 incluye vacunas desde la etapa prenatal hasta la edad avanzada.
- Durante el embarazo se recomienda la vacunación frente a tosferina, gripe y COVID-19 para proteger tanto a la madre como al recién nacido.
- En la infancia se administran vacunas frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, hepatitis B, Haemophilus influenzae tipo b, neumococo, meningococo, rotavirus, triple vírica y varicela, entre otras. Además, en los lactantes se ha incorporado la inmunización frente al virus respiratorio sincitial mediante anticuerpos monoclonales, una medida innovadora para prevenir infecciones respiratorias graves.
- En la adolescencia se incluyen dosis de recuerdo y vacunas como la del virus del papiloma humano.
- En la edad adulta se revisa el estado vacunal y se administran dosis de recuerdo frente a tétanos y difteria, además de vacunas recomendadas en función del riesgo individual.
- En las personas mayores se recomienda la vacunación frente a gripe, neumococo, COVID-19 y herpes zóster, enfermedades que pueden causar complicaciones graves en este grupo de edad.

El papel de las comunidades autónomas
Aunque el calendario común se acuerda a nivel nacional, su implementación, ejecución y evaluación corresponden a las comunidades autónomas. Esto permite adaptar los programas a las características específicas de cada territorio, manteniendo al mismo tiempo una base común que garantiza la equidad en todo el país.
Conclusión
El calendario de vacunación a lo largo de toda la vida es una de las herramientas más importantes de la salud pública moderna. Su correcta aplicación permite prevenir enfermedades, evitar hospitalizaciones y mejorar la calidad y esperanza de vida de la población. Mantener altas coberturas de vacunación es una responsabilidad compartida entre profesionales sanitarios, instituciones y ciudadanía, y constituye una inversión esencial en salud y bienestar.
AUTORES
Cristina Nicolau Cano. MIR de Medicina Preventiva y Salud Pública.
Lydia García Fuentes y Jaume Monllau Espuis. MIR de Urología.
Laura Almenara Michelena. MIR de Aparato Digestivo.
Itziar Estrella Muelas Rives. MIR de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.
Alba Herranz García. MIR de Psiquiatría.
Hospital Universitario Miguel Servet


