Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): técnica, indicaciones y complicaciones


Ainara Baines García, Mercedes Vicente de Vera Bueno, Paola Navarro Lago, Garbiñe Marquínez Alastuey, Edurne Ramírez del Arco Y María Fernanda Luzuriaga González

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La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) es una técnica mínimamente invasiva que combina la endoscopia digestiva alta con la fluoroscopia, técnica de rayos X que permite visualizar estructuras internas en movimiento, para el estudio y tratamiento de patologías del sistema biliar y pancreático.

Desde su introducción durante la segunda mitad del siglo XX, este procedimiento ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta terapéutica clave en el manejo de la patología bilio-pancreática.

La intervención se realiza generalmente bajo sedación profunda o anestesia general, introduciendo por vía oral un duodenoscopio, tipo de endoscopio flexible diseñado específicamente para acceder al duodeno. Éste avanza por el esófago, el estómago y el duodeno hasta la desembocadura común del conducto biliar y pancreático en la conocida como papila de Vater. Desde allí se canaliza la vía biliar o pancreática, dependiendo del motivo de la prueba, y se inyecta un contraste radiopaco que permite visualizar el trayecto mediante control fluoroscópico con el fin de identificar ocupaciones o irregularidades en su morfología.

Actualmente la CPRE se realiza casi exclusivamente con fines terapéuticos, ya que existen alternativas diagnósticas menos invasivas como la colangio-resonancia magnética o la ecografía endoscópica. Así, su principal indicación es el drenaje de la vía biliar o pancreática, utilizando diversos utensilios para la extracción de cuerpos (cálculos o barro), la dilatación de estenosis o la colocación de prótesis. También tiene un papel diagnóstico mediante la toma de biopsias, aunque más limitado.

Existe otra técnica más avanzada asociada a la CPRE, la colangioscopia peroral, que permite una visualización directa del interior de los conductos biliares y pancreáticos mediante una microcámara introducida a través del canal del duodenoscopio. Este procedimiento, aunque más complejo, en manos expertas facilita intervenciones precisas como la identificación visual de lesiones malignas, la toma dirigida de biopsias y la ruptura de cálculos difíciles, mejorando el diagnóstico y tratamiento de lesiones complejas.

A pesar de su eficacia, estas técnicas conllevan riesgos. La tasa global de complicaciones oscila entre el 5 % y el 10 %, siendo la pancreatitis post-CPRE la más frecuente. Otras complicaciones incluyen infecciones de la vía biliar, hemorragias, perforaciones y reacciones alérgicas al contraste, además de los riesgos inherentes a la sedación. La tasa de mortalidad asociada es muy baja, pero no es nula. En general, oscila entre el 0,1 % y el 0,5 %, dependiendo del contexto clínico, la indicación del procedimiento, el estado del paciente y la experiencia del equipo médico.

En conclusión, la CPRE es una técnica actualmente imprescindible en el abordaje de enfermedades biliares y pancreáticas. No obstante, dados los riesgos asociados, su indicación debe siempre individualizarse tras una valoración cuidadosa de los riesgos y beneficios.

AUTORAS

Ainara Baines García. Facultativa Especialista de Área de Aparato Digestivo. Hospital Reina Sofía de Tudela.
Mercedes Vicente de Vera Bueno. MIR de Cardiología. Hospital Universitario Joan XXIII. Tarragona.
Paola Navarro Lago. Facultativa Especialista en Anestesiología y Reanimación. Hospital Reina Sofía, Tudela.
Garbiñe Marquínez Alastuey. Técnica Superior en Imagen para el Diagnóstico. Hospital Universitario de Navarra.
Edurne Ramírez del Arco. Técnica Auxiliar de Cuidados en Enfermería. Hospital Reina Sofía. Tudela.
María Fernanda Luzuriaga González. MIR de Medicina de Familia y Comunitaria en el Hospital Reina Sofía. Tudela