¿Cómo afecta la exposición al humo de tabaco durante la infancia?

Laura Anoro Abenoza. FEA Neumología Hospital General de la Defensa. Zaragoza. Darío Alberto Lozano Cartagena. FEA Neumología Hospital General de la Defensa. Zaragoza. Carmen Deza Pérez. FEA Geriatría Hospital General de la Defensa. Zaragoza

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El tabaquismo pasivo es un problema de salud pública a nivel mundial y se han demostrado ampliamente sus efectos deletéreos sobre la salud. De especial importancia es la afectación que produce la inhalación pasiva del humo de tabaco en la infancia, por su impacto sobre la salud de los niños y en la calidad de vida para el resto de etapas de la vida.

¿Qué es el tabaquismo pasivo?

Es la exposición a los productos de combustión del tabaco de personas no fumadoras. Produce alrededor de 900.000 muertes anuales a nivel mundial (un 30% en niños), siendo la tercera causa de muerte evitable.
El humo del cigarrillo contiene aproximadamente 5000 sustancias tóxicas, que son inhaladas en un 25% por el fumador activo y que en un 75% se liberan a la atmósfera perjudicando a las personas expuestas. Los efectos perjudiciales para la salud de esta exposición dependerán de la intensidad de esta y de las características del espacio donde se produzca.
El humo exhalado por los convivientes de los niños se ha clasificado por la Agencia de Protección Medio Ambiental como una sustancia cancerígena de tipo A similar al arsénico o al benceno.

Tabaquismo pasivo y muerte súbita del lactante

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) se define como la muerte repentina e inesperada de un niño menor de un año aparentemente sano que resulta inexplicable tras el examen postmortem. El SMSL es la primera causa de muerte entre bebés sanos después de un mes de vida. El 90 % de casos de SMSL se da entre los 2 y 6 meses de edad.
El tabaco inhalado de forma pasiva por los niños lactantes incrementa de forma significativa el síndrome de muerte súbita del lactante calculándose que hasta el 10% de los fallecimientos por esta patología podrían evitarse suprimiendo el tabaquismo en los convivientes del bebé.
Los padres que fuman pueden reducir significativamente el riesgo de que sus bebés padezcan el SMSL, mediante el abandonando del tabaco o fumando solamente fuera de la casa, para dejarla completamente libre de humo.

Tabaquismo pasivo en la infancia y efecto sobre el aparato respiratorio

El aparato respiratorio de los niños tiene un sistema inmune todavía inmaduro. Además a nivel estructural y funcional deberá desarrollarse hasta alcanzar la madurez. La agresión que supone la inhalación pasiva del humo de tabaco puede afectar al desarrollo de este órgano y a la función respiratoria aumentando la morbimortalidad.
Existen numerosos estudios que relacionan el tabaquismo parenteral y la tasa de ingresos por bronquitis y neumonía en la infancia. Además varios estudios publicados en los que se analizaron amplias cohortes de niños asmáticos, observaron un incremento de la prevalencia de asma en hijos de fumadores, así como necesidad de un mayor número de fármacos antiasmáticos para alcanzar el control de esta enfermedad.
El humo de tabaco ambiental asociado a infecciones virales o bacterianas durante la infancia empeora el curso de las mismas y produce hiperreactividad bronquial con empeoramiento de la tos y de la expectoración, presencia de ruidos respiratorios y disnea.
Además el tabaquismo parenteral puede frenar el normal desarrollo de la vía aérea. Se ha asociado una reducción de los valores de los volúmenes pulmonares en las pruebas de función respiratoria que exploran la capacidad funcional de las vías aéreas más finas, que podría predisponer al desarrollo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en la edad adulta. Este deterioro en el desarrollo del aparato respiratorio se postula, según los estudios realizados, que podría tener incluso su origen en la exposición pasiva durante la etapa fetal.

Tabaquismo pasivo en la infancia y enfermedades otorrinolaringológicas

La exposición crónica al humo de tabaco durante los primeros años de vida se ha asociado en numerosos estudios publicados, con un incremento de hasta el 50% del riesgo de otitis media recurrente. También incrementa la incidencia de otitis media supurativa, enfermedad de importante relevancia ya que puede originar sordera en niños.

Tabaquismo pasivo en la infancia y ateromatosis

En estudios realizados sobre las arterias coronarias en niños, se ha comprobado la existencia de lesiones preateromatosas y su progresión a lesiones ateromatosas en niños expuestos al humo del tabaco, con el consiguiente incremento del riesgo cardiovascular y la aparición de complicaciones en la edad adulta. Este riesgo es todavía mayor si además asocian obesidad.

Tabaquismo pasivo en la infancia y su efecto cancerígeno

Se ha demostrado que la combinación del tabaquismo en los progenitores previo a la concepción y durante el embarazo, así como la exposición al humo del tabaco durante la infancia, predispone al desarrollo de neoplasias en las décadas posteriores de la vida.
Podemos cuantificar la exposición en “años fumados” (número de años vividos con fumadores multiplicado por número de fumadores domésticos). Los adolescentes con al menos 25 años fumados presentan un riesgo dos veces superior al de la población general de desarrollar un cáncer de pulmón en la edad adulta. Además hay estudios epidemiológicos que afirman que la exposición al tabaquismo materno durante los primeros 10 años de vida incrementa el riesgo de leucemias y linfomas en la edad adulta.

Tabaquismo pasivo y enfermedad meningocócica invasiva

El tabaquismo activo materno se asoció con incremento del riesgo de esta enfermedad de casi cinco veces. El consumo de tabaco por parte del padre aumentaba el riesgo casi cuatro veces, y cuando eran los 2 progenitores fumadores el riesgo presentado por sus hijos fumadores pasivos era nueve veces más alto que el de los hijos de no fumadores.

Tabaquismo pasivo y conducta infantil

La exposición al tabaquismo pasivo en el hogar incrementa la posibilidad de que los niños y niñas se conviertan en adolescentes y adultos fumadores. El 90 % de los fumadores se iniciaron en la adolescencia y uno de los factores que más influye es que sus propios padres sean fumadores por el modelo conductual que los padres les transmiten.
También se ha demostrado asociación entre la exposición al tabaco de los niños y el trastorno de hiperactividad (TDAH) y el tabaquismo pasivo durante la infancia incrementa el absentismo escolar.

Conclusiones

Es fundamental que los padres tomen conciencia del daño que supone la inhalación de humo de tabaco en el hogar y no fumen dentro de los espacios que se comparten con los niños. De esta manera será posible evitar/minimizar todas las patologías derivadas del tabaquismo pasivo y difundirán un modelo ejemplarizante.