Cómo mejorar la fertilidad

Diana Arteaga

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Cuando surge la dificultad de quedar embarazada, la pareja se enfrenta a situaciones nuevas que comportan pérdidas y duelos sobre su capacidad, así como temores y ansiedades vinculadas a la concepción.

En este proceso intervienen muchos factores. A ellos se añaden otros aspectos relacionados con la realidad social y cultural y los estilos de vida, a veces no saludables. Actualmente, la búsqueda de embarazo se pospone a edades más avanzadas, por otra parte la sociedad, envuelta en un ritmo vertiginoso reclama resultados inmediatos.

Por todo ello, en los casos en que todo parece jugar en contra de la consecución del embarazo va a ser preciso un tiempo de preparación en el que se profundice en el conocimiento de uno mismo y de su pareja , a fin de favorecer las condiciones más adecuadas para lograr el embarazo antes de acudir a métodos más invasivos como son las técnicas de reproducción asistida (T.R.A.).

En condiciones normales, una pareja en edad fértil requiere un proceso que puede llevar meses conseguir el embarazo. Según estudios, el 25% de las parejas lo logran en el primer mes de mantener relaciones sexuales regulares (2-3 a la semana) y sin protección, y transcurridos los dos años el 90%.

El porcentaje de parejas estériles se sitúa en torno al 15%. Una de cada seis parejas en edad reproductiva tienen problemas de fertilidad. Este artículo quiere familiarizar a la mujer con conocimientos que puedan ayudarle a gestionar su ciclo, a practicar hábitos de vida más saludables y favorables a la fertilidad, así como sensibilizar en la educación y el autoconocimiento de la mujer desde la misma adolescencia. En los últimos años se viene hablando en círculos relativos a esta materia de la Naprotechnology, como una ciencia que trabaja en cooperación con el ciclo natural de la mujer, aportando herramientas para el control y evaluación del mismo.

Hacia la búsqueda del embarazo

La búsqueda de un embarazo exige que la pareja adopte un papel activo en la toma de conciencia de su identidad y asuma que de forma autónoma puede reconocer su fertilidad.

En este sentido, la pareja va a tener que aprender todas aquellas técnicas mínimamente invasivas que resultan útiles. Enseñaremos a las parejas a saber cuándo son sus días fértiles y cuándo no, cuándo su ciclo es normal y cuándo existe alguna alteración, y de esa manera potenciar su fertilidad.

Va a ser necesario un conocimiento básico de la anatomía, fisiología del ciclo ovárico y menstrual, de los signos de fertilidad y sus alteraciones. La ovulación determina el tiempo en el que una relación sexual puede ser fecundante, ya que depende de la duración de vida de los espermatozoides, como la duración de vida del óvulo . Para el conocimiento de la etapa fértil de la mujer es fundamental la observación de la secreción cervical, pues tiene una capacidad cambiante (hormono dependiente) y su función es determinante.

Es un trabajo de observación y autoobservación. Diariamente se rellena una gráfica con una serie de indicadores que nos permiten conocer el ciclo de la mujer. Dos terceras partes de las mujeres con problemas de fertilidad no producen suficiente moco cervical, por lo que resulta fundamental enseñar a detectar las distintas sensaciones.

En algunos casos puede ser útil enseñar a la mujer la autopalpación del cuello uterino, un procedimiento muy fácil de aprender. La exploración se realiza una vez al día, a la misma hora (generalmente por la noche), a partir del momento en que termina la menstruación.

También podemos contar con la ayuda de monitores de fertilidad, éstos son unos pequeños ordenadores que miden la concentración de hormona LH y Estradiol en la orina de la mujer mediante señales luminosas que indican el nivel de fertilidad de cada día. Son muy fáciles de manejar.

Coincidiendo con el trabajo de enseñanza y de acompañamiento que se desarrolla con la pareja, se realiza una entrevista , historia clínica y una exploración física. Es el experto en fertilidad quien ayudará a interpretar el ciclo. El 40% de embarazos se consiguen simplemente identificando los días fértiles. Asimismo se podrán solicitar pruebas complementarias (analíticas, seminogramas, etc.) o su derivación a otro especialista (al ginecólogo, urólogo, sexólogo), ya que se trabaja multidisciplinarmente. De todo ello se llega a un diagnóstico que orientará el trabajo posterior.

En este sentido “Naprotechnology” aparece como una nueva ciencia reproductiva, totalmente natural, que trabaja en cooperación con el ciclo natural de la procreación. Se ha desarrollado como una serie de aplicaciones médicas basadas en un método de evaluación de los marcadores biológicos de la fertilidad del ciclo, ayudando por tanto a identificar los indicadores que vemos y sentimos, y que nos dicen lo que está sucediendo en el ciclo. Todo ello permite encontrar la causa de la infertilidad, y por tanto permitir corregir y resolver los problemas que puedan existir.

Pero también tiene sus limitaciones, como son la azoopermia, la menopausia o los casos de obstrucción tubárica bilateral. Encuentra más dificultad en mujeres mayores de 35 años, con (T.R.A.) anteriores fallidas y en aquellos casos que llevan más de 6 años buscando un embarazo.

Relaciones sexuales y fertilidad

No podemos olvidar el cuidado de las relaciones sexuales como un ámbito en el que conocerse y favorecer el bienestar de la pareja. Una buena relación sexual va a requerir una buena lubricación, vulvar y vaginal, que permita una relación más agradable. Esto a su vez disminuye el pH ácido de la vagina favoreciendo la supervivencia y capacidad fecundante de los espermatozoides. Pero para ello es importante prolongar las primeras fases de la relación sexual (aumentar los preliminares).

Una adecuada excitación sexual favorece además otros parámetros favorables como el aumento de emisión de líquido prostático, lo que favorece la viabilidad y la capacidad fecundante de los espermatozoides.

Hábitos de vida que influyen en la fertilidad

Unos hábitos de vida sanos favorecen la fertilidad, haciendo que nuestro eje hormonal funcione mejor. También aumentan las posibilidades de éxito de las T.R.A.

Entre los hábitos no saludables se encuentran:

El tabaco. Sabemos por los muchos estudios realizados que el tabaco afecta tanto al hombre como a la mujer. En el caso de los hombres, disminuyendo la cantidad y calidad espermática, y llegando a producir falta de erección por su afección vascular. Y en las mujeres, alterando el moco cervical, causando enfermedades tubáricas, disminución de los estrógenos, abortos preclínicos, disminuyendo las probabilidades de embarazo.

El alcohol. Se asocia a subfertilidad y a un retraso en la concepción, sin perder de vista el efecto teratógeno por el síndrome alcohólico fetal.

El café. Su consumo en grandes cantidades, se asocia a un retraso de la concepción.

El estrés. No es una causa de infertilidad sino un factor de riesgo, que afecta de modo diferente según la fase del ciclo que se encuentre la mujer. También afecta al hombre en la producción espermática.

El riesgo laboral. Las temperaturas elevadas en los puestos de trabajo (panaderos, secado de pinturas cerámicas donde se trabaja con hornos a altas temperaturas) y las posturas sentadas durante largos periodos de tiempo (transportistas) pueden producir varices escrotales y alteraciones en la espermatogénesis.

Hay puestos de trabajo que pueden estar expuestos a tóxicos físicos o químicos (plomo, ciertos éteres, metrotexate, radiaciones ionizantes,…) que conviene conocer.

Entre los hábitos que favorecen la fertilidad podemos citar:

Dieta. En los hombres los antioxidantes como la vitamina C o el Zn, mejoran la formula espermática. La maca (lepidium), planta andina de venta en herboristerías en forma de comprimidos, mejoran la líbido y la fórmula espermática. El agua y las vitaminas E (almendras, pipas, avellanas), B6 (carnes, pescados, plátanos , patatas, frutas y verduras ) favorecen la calidad del moco cervical.

Este es un momento ideal para prepararnos ante un futuro embarazo, evitando anemias o faltas de vitaminas. Para ello conviene aplicar suplementos de Acido fólico y Yodo (iodocefol) para evitar enfermedades del tubo neural e hipotiroidismo entre otras.

Ejercicio físico. Es un buen momento para plantearse, si aún no lo realiza, un ejercicio moderado y regular. Resulta muy importante mantener un peso adecuado, ya que el eje hormonal está muy relacionado con la leptina. Esta hormona resguarda la composición corporal y la reserva de energía que hace que los depósitos de grasa disminuyan cuando están algo elevados. En la obesidad se produce una leptinoresistencia que no le deja actuar, fallando el eje hormonal. En casos como la diabetes y ovarios poliquísticos debe tenerse en cuenta, y la pérdida de peso resulta muy favorable a la hora de conseguir el embarazo. Realizaremos una dieta equilibrada y personalizada según edad, actividad y necesidades.

Ropa adecuada. Se aconseja el uso de ropa de algodón, no ajustada.

El uso de los tampones debe ser el adecuado para el día del ciclo, tendiendo a utilizar los de menor absorción cuando se pueda y, para los últimos días, los salva slips de algodón. Ha de evitarse el uso diario ya que puede provocar irritaciones y secreciones anómalas.

Conclusiones

Antes de derivar a la pareja a la consulta de reproducción asistida o mientras está en lista de espera, estos cuidados permiten disminuir el estrés, favorecer la sensación de mayor control, instaurar dinámicas que favorecen su crecimiento y bienestar, además de permitir diagnosticar posibles patologías. Por otra parte, no tienen efectos secundarios ni plantean problemas éticos, además de ser muy económicos. En este sentido, debe recordarse que la Matrona como enfermera especialista puede desarrollar su trabajo en este área, siendo Atención Primaria un lugar privilegiado de acceso y seguimiento a la mujer.

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