¿Cuánto sabes sobre el ictus?


Elena Escriche Gorospe e Inhar Esnaola Barriola. MIR de Neurología. Hospital Universitario de Navarra. Beatriz Zandio Amorena. Facultativa Especialista de Área de Neurología. Hospital Universitario de Navarra

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En España, solo la mitad de la población sabría reconocer los síntomas de esta enfermedad, ¿serías uno de ellos?

El 29 de Octubre es el día mundial del ictus. Se trata de una patología con gran impacto sociosanitario ya que es la primera causa de discapacidad en España y una de las principales causas de muerte (la segunda en mujeres y la tercera en ambos sexos).

Es de vital importancia detectarla a tiempo, ya que es una patología tiempo dependiente, es decir, cuanto menos tiempo transcurra desde la aparición de los primeros síntomas hasta que pueda ser tratada, mayor será la probabilidad de sobrevivir a esta enfermedad y de reducir sus secuelas.

¿Qué es un ictus?

Un ictus sucede cuando la sangre que fluye a través de las arterias cerebrales no puede llegar adecuadamente a una determinada zona del cerebro. Esto puede ocurrir bien porque esta arteria se ocluya por un coágulo de sangre (en estos casos se denomina ictus isquémico y supone más del 80% de los casos) o bien porque esta arteria se rompa y haya un sangrado (en este caso se denomina ictus hemorrágico).

¿Todos los ictus producen los mismos síntomas?

El cerebro es un órgano complejo, donde cada región está especializada en llevar a cabo determinadas funciones. Hay áreas cerebrales que se encargan del lenguaje, la visión, el movimiento o la sensibilidad entre muchas otras tareas, y además miles de vías que conectan, como cables, todas estas zonas entre sí. Dependiendo de en qué parte del cerebro falte el aporte sanguíneo, los síntomas resultantes serán diferentes.

¿Qué síntomas deben hacernos sospechar que una persona está padeciendo un ictus?

Los principales síntomas para sospechar un ictus, generalmente aparecen de forma brusca y pueden presentarse de la siguiente forma:
• Pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo. Generalmente afecta a una mitad del cuerpo y se manifiesta sobre todo en la cara y/o en las extremidades.
• Alteración brusca en el lenguaje, con dificultades para hablar o entender.
• Alteración brusca de la visión, como pérdida de visión por un ojo, visión doble o pérdida de la visión en algún lado del campo visual.
• Pérdida brusca de la coordinación o el equilibrio.
• Dolor de cabeza muy intenso y diferente a otros dolores de cabeza previos.

El acrónimo RÁPIDO, creado como equivalente al acrónimo FAST por la Universidad de Texas, pretende crear un mayor nivel de conciencia de los síntomas de un ictus y facilitar su identificación (ver Figura 1).

Figura 1. Acrónimo RÁPIDO de la Universidad de Texas

¿Cómo proceder ante la sospecha de que una persona está padeciendo un ictus?

Si estamos ante una persona que presenta los síntomas mencionados anteriormente, es fundamental llamar al 112, aunque solo se aprecie uno de ellos, o los síntomas desaparezcan a los pocos minutos. Tambien es importante actuar rápidamente, para poder activar el Código Ictus. Esta estrategia se encuentra implantada en todas las Comunidades Autónomas y permite que los pacientes con un ictus lleguen lo antes posible a un hospital y, de esta forma, reducir el tiempo que transcurre hasta que se inicia el tratamiento.

¿Qué medidas podemos poner para intentar prevenir un ictus?

Un ictus puede tener varias causas, pero implementar unas pocas medidas en nuestro día a día, reduce en gran parte el riesgo de sufrir esta enfermedad. Además, estos hábitos también son beneficiosos para prevenir otros eventos vasculares y varias enfermedades más:
• Mantener un buen control de las cifras de tensión arterial. La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo modificable más importante en el ictus, tanto isquémico como hemorrágico. Se estima que hasta el 40% de los ictus podrían prevenirse con un buen control de las cifras de tensión arterial.

• Un adecuado control de los niveles de azúcar en sangre. El riesgo de ictus se triplica en pacientes con diabetes mellitus de más de 10 años de evolución. Además la diabetes esta directamente relacionada con otros factores de riesgo del ictus, como la hipertensión, la dislipemia y la obesidad.

• Cese de tabaquismo y otras drogas. El tabaquismo se ha asociado con un riesgo entre dos y cuatro veces mayor de ictus (tanto isquémico como hemorrágico). El abandono del hábito tabáquico reduce considerablemente el riesgo de sufrir diferentes enfermedades vasculares, incluidos el ictus, la enfermedad coronaria y la enfermedad vascular periférica.

• Mantener una dieta saludable y evitar la obesidad: El riesgo de accidente cerebrovascular isquémico aumenta en un 22 % en las personas con sobrepeso y en un 64 % en las personas obesas, en comparación con las personas con normopeso. La dieta mediterránea es una de las que más beneficios ha demostrado en la salud cardiovascular. En líneas generales, aboga por un mayor consumo de verduras, cereales integrales, frutas, frutos secos y aceite de oliva. Se complementa con un consumo moderado de pescado, carne de aves y productos lácteos, limitando el consumo de alimentos procesados.

• Realizar actividad física: El sedentarismo se ha asociado con la enfermedad vascular y con los demás factores de riesgo que influyen en ella. Existe una evidencia científica sólida de que la actividad física realizada de forma regular es capaz de reducir el riesgo de ictus y muchas otras enfermedades.

Fundación freno al ictus

Promueve iniciativas y proyectos que pretenden reducir el impacto social del ictus en España a través de la cultura del conocimiento, de la inclusión y de la prevención, llegando a todos los colectivos posibles que pueden ser clave para conseguir ese efecto multiplicador y llegar a la mayor población posible para entre todos cambiar la situación.

Se puede acceder desde el siguente enlace: https://www.frenoalictus.org/

AUTORAS

Elena Escriche Gorospe. MédicA Interno Residente de Neurología. Hospital Universitario de Navarra.
Inhar Esnaola Barriola. Médica Interno Residente de Neurología. Hospital Universitario de Navarra.
Beatriz Zandio Amorena. Facultativa Especialista de Área de Neurología. Hospital Universitario de Navarra