Cuando una persona mayor se muestra de repente más desorientada, somnolienta, agitada o extraña, es frecuente que el entorno piense que “se ha hecho mayor de golpe” o que “la demencia está avanzando”. Sin embargo, en muchas ocasiones estamos ante un delirium, también llamado síndrome confusional agudo, una situación clínica que requiere valoración rápida.
El delirium se caracteriza por una alteración brusca del estado mental que aparece en horas o pocos días y que suele fluctuar a lo largo de la jornada. El paciente puede tener dificultad para mantener la atención, estar más dormido de lo habitual, mostrarse inquieto, no reconocer el lugar en el que se encuentra o decir cosas incoherentes.
A diferencia de la demencia, que suele tener una evolución progresiva y lenta, el delirium aparece de forma aguda. Y, lo más importante, suele estar desencadenado por una causa médica identificable. Entre los precipitantes más frecuentes se encuentran infecciones, deshidratación, dolor, estreñimiento, retención urinaria, efectos adversos de fármacos, fiebre, cambios de entorno o ingreso hospitalario.
En geriatría, reconocerlo pronto es fundamental porque muchas veces es la primera manifestación de una enfermedad intercurrente. Una infección urinaria, una neumonía o un problema metabólico pueden debutar más con confusión que con fiebre.
La familia desempeña un papel clave, ya que suele detectar antes que nadie que “no está como siempre”. Ese cambio repentino debe tomarse en serio. No conviene esperar varios días para ver si se pasa solo, sobre todo si se acompaña de somnolencia, caída reciente, dificultad para comer o deterioro funcional brusco.
La prevención también es importante: mantener una buena hidratación, controlar el dolor, favorecer el descanso nocturno, usar gafas o audífonos si los necesita el paciente y evitar cambios innecesarios en el entorno puede reducir el riesgo.
La confusión aguda en una persona mayor nunca debe banalizarse. No es una consecuencia normal de la edad. Es una señal de alarma que puede estar indicando un problema médico tratable.
AUTORA:
Ana Lydia Sánchez Aso. Facultativa especialista de área en Geriatría. Hospital Ernest Lluch de Calatayud. Zaragoza.


