Edad ósea


Itziar Gracia Gutiérrez, Carla Guillermo Arrasate y Andrea Alejandra Armas Hernández. Técnicos en Imagen para el Diagnóstico. Hospital Universitario de Navarra

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El estudio de la edad ósea permite a los médicos calcular la edad ósea de un niño. Se suele hacer con una radiografía de la muñeca, la mano y los dedos de la mano no dominante. Los huesos de la radiografía se comparan con imágenes radiográficas estándar del desarrollo óseo, que está basado en datos de una gran cantidad de otros niños de la misma edad y el mismo sexo. La edad ósea se mide en años.

¿Por qué se hace radiografía de la mano-muñeca?

Porque los huesos de los niños tienen “zonas de crecimiento” en cada extremo, que reciben el nombre de “placas de crecimiento”. Estas placas están formadas por células especiales que son responsables del crecimiento de los huesos. Las placas de crecimiento se pueden diferenciar fácilmente en una radiografía porque son más blandas y contienen menos minerales que el resto del hueso; por eso, se ven más oscuras en una radiografía.
A medida que los niños crecen, las placas de crecimiento cambian de aspecto en las radiografías y se vuelven más delgadas, hasta que finalmente desaparecen. Estas placas cambian de aspecto según la edad por tanto los médicos pueden asignar una edad ósea de acuerdo con el aspecto de los huesos y las placas de crecimiento.

La edad ósea puede diagnosticar lo siguiente:
• Durante cuánto tiempo puede llegar a crecer un niño.
• En qué momento el niño entrará en la pubertad.
• Cuál puede ser la estatura final de un niño.

También se puede controlar el avance y guiar el tratamiento de los niños que tienen afecciones relacionadas con el crecimiento, como puede ser:
• Enfermedades que afectan el nivel de las hormonas que intervienen en el crecimiento, como deficiencia de la hormona del crecimiento, hipotiroidismo, desarrollo precoz y trastornos de las glándulas suprarrenales.
• Trastornos genéticos del crecimiento, como puede ser el síndrome de Turner.
• Problemas ortopédicos y de ortodoncia, en los cuales el momento y el tipo de tratamiento (cirugía, aparatos, etc.) depende del crecimiento futuro del niño.

La realización de la radiografía es muy sencilla, el niño o niña será llamado a la sala de rayos, se le pedirá que se quite reloj, pulseras, anillos si es que lleva.
Pasará a la sala donde se le hará la radiografía, el técnico en radiodiagnóstico le preguntará con que mano escribe para hacerle la mano contraria (mano no dominante). Colocará la mano encima de la mesa y hay que explicale que tomar una radiografía es similar a posar para una foto.
Es muy importante decirle que debe quedarse muy quieto mientras le sacan la radiografía para que no sea necesario repetirla.
A veces el técnico le puede decir al niño que si se porta bien, después de realizar la radiografía puede ver “la foto”, ya que a veces tienen algo de miedo y puede ser una manera de intentar relajarlos y que lo hagan bien.
Por último, un radiólogo es el que lee e interpreta las imágenes radiográficas. Él es el que enviará un informe a su pediatra, quien conversará acerca de los resultados con la familia del paciente y le explicará lo que significa.

AUTORES:

Itziar Gracia Gutiérrez, Carla Guillermo Arrasate y Andrea Alejandra Armas Hernández.
Técnicos en Imagen para el Diagnóstico. Hospital Universitario de Navarra