Ejercicios domiciliarios para el paciente anciano con osteoporosis

Dr. Ignacio Gómez Ochoa y Dra. Teresa Cisneros Lanuza. Servicio de Rehabilitación del Hospital Reina Sofía de Tudela. Leyre García Martín. Enfermera del Hospital Reina Sofía de Tudela

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La osteoporosis es un problema sanitario global, cuya importancia va en aumento debido al envejecimiento progresivo de la población. Se la denominó la epidemia silenciosa del siglo XX, porque la pérdida de masa ósea puede permanecer asintomática durante largos períodos de tiempo.

Se define como un trastorno esquelético sistémico, que afecta a la cantidad (disminución de la masa ósea) y a la calidad (deterioro de la microarquitectura) ósea. Esta debilidad provoca un aumento de la fragilidad ósea y una mayor susceptibilidad para la producción de fracturas óseas. Fracturas que van a provocar dolor, y sobre todo, una disminución de la capacidad funcional del paciente.
La prevalencia de osteoporosis en el hombre es mucho menor que en la mujer. Es la afectación más seria que aparece principalmente en la menopausia, por cuanto el 25 % de las mujeres de raza blanca mayores de 60 años sufren fracturas óseas osteoporóticas y el 17% de las ancianas fallecen en el período de los tres meses siguientes a una fractura de cadera osteoporótica.

Existen tres factores que predisponen a la aparición de osteoporosis

1.- Factores hormonales: El déficit de estrógenos es importante en el desarrollo de osteoporosis en la mujer. En el hombre, bajos niveles de testosterona predispondrían para la aparición de ostoporosis.
2.- Deficiencias nutricionales: Ingesta inadecuada de calcio, junto con baja exposición solar.
3.- Disminución de la actividad física: Una actividad física regular, de bajo impacto, es un factor positivo para la mejora del sistema musculoesquelético y es un factor protector que evita el desarrollo de osteoporosis.
Otros factores de riesgo asociados son, el consumo de alcohol, el consumo de tabaco y la raza (más frecuente en la raza caucásica). También, la osteoporosis es más frecuente que se produzca, cuando existen antecedentes familiares de la enfermedad.
El diagnóstico se realiza mediante la densitometría ósea, preferiblemente la DEXA (dual X-ray Absorptimetry), que evalúa la densidad mineral ósea (BMD) o el contenido mineral (BMC) en vértebras lumbares y cuello femoral. Obtenemos dos valores: la T-score, que compara la BMD con respecto a la media de la población adulta joven del mismo sexo, y la Z-score, que compara la BMD con respecto a la media de la población de su misma edad y sexo. El diagnóstico lo marca la T-score. Una BMD ≤ -2.5 desviaciones estándar T-score, querrá decir, que el paciente sufre osteoporosis.
El tratamiento principal de la osteoporosis es farmacológico, pero debe ir acompañado de una correcta ingesta de calcio y la realización de ejercicio. El ejercicio físico es un arma terapéutica que debe ser utilizada no sólo en el tratamiento de la osteoporosis, sino también, en la prevención de la misma.
El principal objetivo de la realización de ejercicio físico es mantener activo al paciente para conseguir los beneficios propios del ejercicio (sistema cardiovascular, sistema endocrino, sistema pulmonar) y además, intentar preservar la masa ósea que le queda. El paciente osteoporótico deberá ser evaluado en la consulta y se le prescribirán el ejercicio aeróbico y de carga de una manera individualizada.
Los ejercicios recomendados son aquellos que mejoran la coordinación y la agilidad, y los que potencian las extremidades superiores e inferiores. El paciente deberá evitar todos los ejercicios en flexión de columna, los de rotación y todos aquellos que provoquen un alto impacto sobre la cadera y la columna.

Actividad física diaria

Se recomienda la realización diaria de actividad física aeróbica moderada junto con la realización de ejercicios domiciliarios que a continuación se exponen.

Estiramiento bilateral pectoral manos nuca
Objetivo: estirar musculatura pectoral
Serie: 1; Repeticiones: 5

Con las manos en la nuca, el paciente separa ambos codos aproximándolos a las escápulas. Mantener la posición 5-10 segundos y volver lentamente a la posición inicial.

Pulsiones – Paso de sedestación a bipedestación con apoyo
Objetivo: fortalecer miembros superiores y mejorar el equilibrio en bipedestación
Serie: 1; Repeticiones: 10

Desde una posición de sentado, el paciente debe levantarse con ayuda de los brazos, mantener la postura en bipedestación y volver a sentarse suavemente.

Corrección postural en sedestación
Objetivo: tratar de mejorar la cifosis dorsal y estirar musculatura escapular
Series: 1; Repeticiones: 10

Sentado, el paciente mantiene la mirada al frente, intenta erguirse reduciendo la cifosis dorsal y acercando ambas escápulas.

Equilibrio sobre una pierna con apoyo
Objetivo: mejorar la propiocepción y el equilibrio
Series: 1; Repeticiones: 5

El paciente se coloca de pie con una mano apoyada sobre una superficie estable. Debe elevar la pierna contraria. Mantener el equilibrio y la postura erguida durante 10 segundos y volver a apoyar el pie.

NOTA: Las imágenes han sido tomadas de la página de la Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación (SERMEF).