El daño cerebral adquirido, imprescindible actuar cuanto antes

Maite Palacios (1), Mª Jesús Ruíz y Leyre Tirado (2), Itziar Dolz Llandres (3) y José Ramón Asiain y Gema Sánchez (4)

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El Daño Cerebral Adquirido

Maite Palacios. Psicopedagoga

La rehabilitación multidisplicinar, esencial para recuperar capacidades.
El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es la afectación de las estructuras encefálicas en personas que, habiendo nacido sin ningún tipo de daño, sufren lesiones cerebrales que llevan a una afectación del funcionamiento cognitivo, emocional, conductual y/o físico. El elevado número de personas afectadas (más de 400.000 en España y 16.000 en Navarra), la duración, la gravedad y la variedad de las secuelas convierten a esta lesión en un problema sanitario de primera magnitud, representando la principal causa de discapacidad en las personas adultas.

Las causas más comunes de daño cerebral son traumatismos craneoencefálicos, ictus, anoxias o hipoxia y tumores cerebrales.
Las fases por los que pasa la persona tras sufrir el DCA son:
Crítica: se encuentra hemodinámicamente estable pero existe aún riesgo para su vida. Se desarrolla en las UCIs de los hospitales.
Aguda: La persona se encuentra estable neurológicamente.  Comienzan a identificarse las secuelas a nivel físico, cognitivo, conductual y funcional. Generalmente, esta fase se desarrolla en planta o en las unidades de ictus.
Rehabilitadora: incluye la rehabilitación en régimen de hospitalización y el tratamiento de manera ambulatoria. Si las secuelas se mantienen con carácter crónico la atención se desarrollará en diferentes recursos sociosanitarios especializados, como Centros de Día, Pisos Tutelados, Atención Ambulatoria…
El daño cerebral puede afectar a todas las áreas del funcionamiento del ser humano. Las secuelas se agrupan en cuatro dimensiones que pueden solaparse o no en una misma persona: déficits físico-motores y cognitivos, y alteraciones de la comunicación y conductuales y/o emocionales.
Esta diversidad en las secuelas hace imprescindible una evaluación individualizada previa al inicio de la rehabilitación.

El proceso de rehabilitación

María Jesús Ruíz. Neuropsicóloga

El proceso rehabilitador comienza desde la aparición de la lesión e integra el conjunto de estrategias de intervención que tienen como objetivo reducir las alteraciones que la persona tiene tras la lesión para minimizar el impacto en su vida cotidiana.

El término rehabilitación implica el trabajo hacia el restablecimiento de la situación de los pacientes al grado de funcionamiento más alto posible en el ámbito físico, psicológico y de adaptación social.
Existe un consenso unánime en que el inicio de la intervención debe ser precoz, para optimizar el proceso inicial de recuperación espontánea y aumentar la posibilidad de recuperación final. Asimismo, los estudios demuestran que debe ser un tratamiento intensivo y prolongado.
Tras salir del hospital, lo más beneficioso es continuar la recuperación en una unidad de rehabilitación especializada con el objetivo de procurar el máximo nivel de autonomía y máximo grado de estabilización médica para seguir la rehabilitación de manera ambulatoria.
Tras la estabilización surge en muchos casos la necesidad de apoyo a largo plazo tras el tratamiento intensivo de rehabilitación. Incluso en la etapa crónica la rehabilitación puede aportar mejoras en movilidad, comunicación o actividades de la vida diaria.
Es importante destacar que las personas tras el daño cerebral tienen necesidades específicas en cada fase de recuperación.
La recuperación tras un DCA es compleja y depende de múltiples factores entre los que destacan las diferencias individuales (edad, nivel intelectual, motivación…), factores relacionados con la lesión (tipo, gravedad, localización, evolución…) y el entorno de la persona afectada (motivación, ayudas, barreras socioeconómicas…).
En esta intervención participan profesionales de diversas disciplinas. Las diferentes secuelas no pueden ser abordadas de manera aislada, sino con la coordinación de los diferentes profesionales implicados.

La rehabilitación neuropsicológica

Leyre Tirado. Neuropsicóloga

Dentro de las neurociencias, la neuropsicología estudia las relaciones entre el cerebro y la conducta. En el ámbito rehabilitador aplica su conocimiento para la evaluación, tratamiento y recuperación de las personas que han sufrido lesiones en el funcionamiento del cerebro, y las consecuencias que se reflejan sobre la conducta.

La evaluación neuropsicológica se realiza tras sufrir un daño cerebral o cuando existen síntomas o quejas relacionados con la concentración, la memoria, el lenguaje, el razonamiento o la personalidad.
El primer paso es realizar una evaluación que determine qué capacidades cerebrales se encuentran afectadas y cuales están intactas; estableciendo los factores pronósticos y nos permita diseñar e implementar un programa específico de rehabilitación.

La atención desde la logopedia

Itziar Dolz Llandres. Logopeda

La logopedia en el proceso de rehabilitación tiene como objetivo recuperar o mantener el lenguaje y la comunicación, ya que ambos son necesarios para la reintegración y normalización de la vida de estos afectados.

Los ámbitos más relevantes de la intervención logopédica son:
• El lenguaje oral y escrito
• El habla, entendida como el conjunto de mecanismos físicos (control muscular, coordinación fono-respiratoria…) necesarios para producir el lenguaje oral
• Las habilidades sociales y de comunicación, que dotan a la persona de herramientas que le permiten relacionarse con el entorno.
• La deglución, o capacidad para tragar los alimentos.
El logopeda busca rehabilitar diferentes alteraciones secundarias al daño cerebral adquirido como afasia, disartrías (debilidad o incoordinación del a musculatura del habla), alteraciones en la deglución o alteraciones en las habilidades sociales.
Así, en función de las alteraciones que presente la persona afectada y los objetivos que se planteen, se diseñará la intervención logopédica que más se ajuste a sus necesidades.

El papel de la fisioterapia

José Ramón Asiain y Gema Sánchez. Fisioterapeutas

Cuando se produce un ictus o un traumatismo craneoencefálico aparecen una serie de alteraciones físicas, que van desde la inmovilidad total en el estado de coma en los casos más graves, hasta secuelas menores en forma de leves alteraciones de la motricidad fina. La fisioterapia es la encargada de procurar a la persona un estado físico similar al previo a la lesión.

Este trabajo comienza ya en los hospitales, pero debe continuar durante todo el proceso. En la fase rehabilitadora, una vez recibida el alta hospitalaria, se continúa con el tratamiento de forma ambulatoria.
Desde el punto de vista físico es la fase de los grandes avances. Se tiene en cuenta el estado tras el DCA y los objetivos de la fisioterapia se condicionan en función de ese estado. Dura entre 12 y 18 meses pero los efectos de la recuperación funcional son mayores en los 3 primeros meses.
En la Fase crónica las personas siguen beneficiándose de la fisioterapia, si bien los avances son menores y llega un momento en que cesan. A pesar de ello sigue siendo importante trabajar para el mantenimiento de las capacidades recuperadas y para prevenir el deterioro producido por las alteraciones en el movimiento o la inmovilidad.

En Adacen se ofrece también rehabilitación desde la terapia ocupacional para lograr que las personas tras una lesión cerebral sean lo más independientes posible en la realización de actividades de la vida diaria (AVDs), para así mejorar su calidad de vida y la de sus familiares.  Por otro lado, los trabajadores sociales se ocupan también de la familia proporcionándole apoyos que favorezcan que pueda llegar a una normalización de su proyecto personal.