Empoderamiento del paciente y APPs de salud, un nuevo reto

Marta González Eizaguirre. Facultativo especialista de Geriatría. Carmen Oquendo Marmaneu y Miguel Sánchez Ortiz. Médicos residentes de Geriatría. Ana Mateo Abad y Elisa García Simón. Enfermeras residentes de Geriatría Hospital San José de Teruel

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La aparición de tecnologías en el campo de la salud supone cada vez un recurso más utilizado tanto por los profesionales sanitarios, como por la población en general. Las aplicaciones y wearables que aparecieron a raíz de irrupción de la mHealth definida por la OMS “como la práctica de la medicina y la salud pública soportada por dispositivos móviles, dispositivos de monitorización de pacientes, asistentes digitales y otros dispositivos inalámbricos”, ha originado que todos los agentes implicados en el campo de la salud se hayan adaptado a este nuevo paradigma de la atención socio-sanitaria.

El empoderamiento del paciente -algo indisociable del fenómeno mHealth- alcanza toda su dimensión, pues ya se puede hablar de un paciente experto, plenamente consciente de la importancia que el autocuidado desempeña en su salud y la trascendencia que tiene la participación de forma activa en el abordaje de su enfermedad. Las apps son una ayuda en este proceso haciéndolo de forma personalizada y dinámica, aportando información de calidad y facilitando la transmisión de experiencias.
Un factor que no podemos obviar es que el éxito de su uso ha proliferado por el implementación de otras muchas aplicaciones que ya forman parte de nuestra vida cotidiana como son las dedicadas a temas de ocio, comunicación, socialización, compras, etc. como acredita un reciente estudio que revela que el 60% del tiempo que los usuarios dedican al mundo digital, lo invierten en aplicaciones.
Las aplicaciones de estilo de vida y bienestar, enfocadas a la modificación de hábitos y a incentivar formas de vida más saludables, en las que además se emplean técnicas de gamificación incorporando elementos derivados del juego para implicar y motivar al usuario en este cambio conductual, entiendo que no precisan de ningún requisito excepcional para su acceso. Según el informe “El valor creciente de la salud digital” (Instituto IQVIA de Ciencias de la Información Humana), la mayoría de las aplicaciones desarrolladas en el campo de la salud se refieren al bienestar general, dedicándose a aquellas relacionadas con el control de estado de salud, generalmente vinculadas con la atención al paciente, el 40%.

Apps con la marca CE

Pues bien, es en estas últimas donde se deben establecer unos criterios que garanticen la seguridad y la salud del producto sanitario que se está utilizando y en ese sentido tanto los profesionales como los organismos sanitarios, deben ser los agentes encargados de guiar al usuario en la selección de aquellas que estén acreditadas y reguladas. Así, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) recomienda el uso de las apps que contengan la marca CE por el nivel de confianza que presentan en base a criterios de aval de prestigio, rigor científico, evaluación general, tiempo en el mercado y el transcurrido desde la última versión. Las propias federaciones de pacientes solicitan a los profesionales sanitarios que “receten aplicaciones de salud” que sean fundamentalmente seguras y que les ayuden a comprender la enfermedad, opciones de tratamiento y que les dé un apoyo practico. La Agencia de Calidad de Sanitaria Andaluza ha creado un distintivo de AppSaludable que cuenta con un exigente sistema de certificación que dota a aquellas que lo obtienen de un alto nivel de fiabilidad.
Es importante que se establezca una validación desde los organismos sanitarios y ante los que los responsables de las apps queden comprometidos a que sus contenidos se adecuen a la audiencia, sean transparentes sobre la identidad y localización de sus desarrolladores, garanticen la autoría y cualificación profesional de los responsables de los contenidos, se actualice la información, utilice fuentes fiables, contemplen la gestión de riegos e incidentes adversos. Y sobre todo, que garanticen la confidencialidad, privacidad y protección de datos de los usuarios. Es preciso llevar acabo ajustes en relación con los criterios funcionales y tecnológicos y de seguridad que aporten valor real tanto a los profesionales como a los pacientes.
El envejecimiento de la población y el aumento de enfermos crónicos convierte en un auténtico reto para las autoridades sanitarias el arbitrar las medidas tendentes a que este tipo de herramientas se implanten en los servicios de salud por los beneficios añadidos que tienen como son la mejora en la adherencia de los tratamientos, a un mayor y mejor seguimiento del paciente, la optimización de los servicios y reducción de costes y el fomento de una mejor coordinación asistencial.