Fisioterapia en alergias respiratorias


Paula Munárriz Giménez. Fisioterapeuta. Hospital Reina Sofía. Tudela

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La primavera trae consigo el aumento de horas de luz, el color de las flores… y para muchas personas, también un empeoramiento de los síntomas respiratorios. Hablamos de la alergia respiratoria, una condición cada vez más frecuente que puede limitar seriamente la calidad de vida. Estornudos, tos, dificultad para respirar, sensación de fatiga… Son síntomas que no solo afectan la nariz, sino también los bronquios y los pulmones.

Además del tratamiento médico indicado por el especialista, existe una herramienta terapéutica que puede marcar una gran diferencia: la fisioterapia respiratoria. Esta disciplina, aún poco conocida entre el público general, ofrece estrategias eficaces para mejorar la función pulmonar, reducir los síntomas y aumentar la calidad de vida de las personas con alergias respiratorias.

¿Qué son las alergias respiratorias?

Las alergias respiratorias son una respuesta exagerada del sistema inmunitario a sustancias habitualmente inofensivas, como el polen, los ácaros del polvo, los hongos o el pelo de animales. Esta reacción provoca inflamación de las vías respiratorias, con síntomas que pueden afectar la nariz (rinitis), los ojos (conjuntivitis) y los bronquios (asma alérgica).

¿Qué es la fisioterapia respiratoria?

La fisioterapia respiratoria es una especialidad de la fisioterapia que se centra en mejorar el funcionamiento del aparato respiratorio mediante técnicas manuales, ejercicios y aparatos específicos. Su objetivo es ayudar al paciente a respirar mejor, eliminar secreciones, prevenir infecciones y mejorar su autonomía.

¿Cómo ayuda en las alergias?

Durante los periodos de alergia, las vías respiratorias se inflaman, aumentan las secreciones y se puede producir broncoconstricción (estrechamiento de los bronquios), lo que dificulta la entrada y salida de aire. La fisioterapia respiratoria puede ser una gran aliada en este contexto, gracias a los siguientes beneficios:

– Mejora la higiene bronquial, facilitando la eliminación del moco acumulado y reduciendo el riesgo de infecciones.
– Entrena la musculatura respiratoria, ayudando a que el paciente respire de forma más eficiente y con menos esfuerzo.
– Mejora la capacidad pulmonar, lo que se traduce en una mayor tolerancia al ejercicio y una mejor oxigenación.
– Reduce la sensación de disnea (falta de aire), especialmente útil en pacientes con asma alérgica.
– Enseña técnicas de control respiratorio, como la respiración diafragmática o la espiración lenta con los labios fruncidos, que permiten gestionar mejor las crisis respiratorias.

¿Qué técnicas se utilizan?

Primero se empieza a limpiar las vías altas con lavados diarios mediante Jarra lota o Rhinodouche para prevenir la inflamación de la mucosa y que no nos afecte a nivel bronquial.

Los antihistamínicos o corticoides que estén pautados para tomar, se hará después de los lavados.

Si hay afectación bronquial se trabajara la ventilación, eliminaremos las secreciones, utilizar nebulizaciones hipertónicas e incluso modular el intestino para controlar esa inflamación a distancia de otras mucosas como pueden ser la bronquial o nasal.

El fisioterapeuta respiratorio adapta el tratamiento a cada paciente, indicando cuando es la mejor hora para hacer los lavados según el alérgeno que se tenga, qué tipo de técnicas serían más adecuadas para cada caso según la zona afectada y la enseñanza de las pautas necesarias para llevar un buen tratamiento desde casa.

Una de las patologías más comunes con las alergias es la rinitis. En este tipo de afectación es importante saber educar al paciente, enseñar a limpiar bien la cavidad nasal con nebulizadores que lleguen incluso a los senos y lavados con jarra lota.

Otra de las patologías comunes es el asma, afectación crónica que a menudo está relacionada con las alergias. Así mismo la fisioterapia respiratoria también puede ayudar en esta patología, reduciendo la inflamación de las vías aéreas y enseñando técnicas de respiración efectiva para mejorar el control del asma, incluso técnicas de relajación para que no se produzca ese cierre bronquial.

El sistema inmune es común en mucosas, como la mucosa bronquial, mucosa del intestino y la mucosa de la piel, ya que tienen el mismo origen embriológico. La modulación del sistema inmune hace que mejoren estas mucosas y que no se produzca inflamación y por tanto patología asociada a ella. Por tanto, una de las cosas que también se puede trabajar en las alergias, es este sistema inmune para que no se produzca inflamación. Esto se puede conseguir eliminando los lácteos (pro inflamatorios), reduciendo mucho el consumo de cereales o mejorando la calidad de éstos y una alimentación prebiótico que ayude a mantener la microbiota en equilibrio. Todo ello se puede conseguir con L-Glutamina, Vitamina D, Omega 3 y probióticos de cepas diferentes.

Por supuesto todo esto debería ir acompañado de una vida saludable, tanto en lo físico como en lo psicologico.

Un enfoque complementario

Es importante recordar que la fisioterapia respiratoria no sustituye el tratamiento médico, pero sí lo complementa. De hecho, muchos estudios han demostrado que los pacientes que reciben fisioterapia respiratoria de forma regular experimentan menos síntomas, menos ingresos hospitalarios y una mejor percepción de su salud.

En el caso de los niños, además, puede tener un efecto positivo en su desarrollo físico y emocional, ya que les permite participar con más normalidad en sus actividades escolares y deportivas y reducir la gravedad y duración de la enfermedad.

Conclusión

Las alergias respiratorias afectan a una parte creciente de la población, y su impacto va más allá de unos simples estornudos. La fisioterapia respiratoria es una herramienta eficaz, segura y no invasiva que puede marcar una gran diferencia en el día a día de quienes las padecen. Con el apoyo de profesionales especializados, es posible respirar mejor y vivir con más calidad.

AUTORA

Paula Munárriz Giménez. Fisioterapeuta. Hospital Reina Sofía. Tudela