Durante los primeros meses de vida, el cráneo del bebé es especialmente moldeable. Esta característica natural permite el paso por el canal del parto y el crecimiento del cerebro, pero también lo hace susceptible a deformidades si hay presión prolongada sobre una misma zona.
¿Qué es la plagiocefalia?
La plagiocefalia es una patología que se presenta en los niños recién nacidos o en los primeros meses de vida, que consiste en una deformación del cráneo. Esta deformación craneal se piensa que puede estar producida por una presión mantenida durante largos espacios de tiempo. La presión ejercida de forma prolongada en una misma zona del cráneo, hace que se pueda producir un aplanamiento de la zona occipital sobre la que apoya, un abombamiento frontal ipsilateral, un abombamiento del occipital contrario, asimetría de la cara y un emplazamiento más anterior e inferior de la oreja ipsilateral al occipucio aplanado. Aunque no se asocia a problemas cerebrales, sí puede generar preocupación estética y, en algunos casos, afectar el desarrollo motor si no se corrige a tiempo.
Esta patología se categorizada en dos tipos principales: plagiocefalia con craneosinostosis, donde la anomalía es atribuida a una fusión prematura de las suturas craneales, y plagiocefalia posicional, en la cual las suturas craneales se mantienen íntegras y su crecimiento no se ve comprometido, aunque se vuelve asimétrico. La plagiocefalia posicional o plagiocefalia no sinostósica es más prevalente entre ambos tipos.
Las causas más comunes son:
- El mantenimiento durante largos periodos de tiempo en supino provoca mantener la cabeza girada hacia un lado. Esto ocasiona que se produzca un aplanamiento del occipucio sobre el que apoya. Esta es la principal causa.
- La presencia de un Tortícolis Muscular Congénito, lo que ocasiona mantener la cabeza girada hacia el lado contrario al Esternocleidomastoideo afectado.
- La restricción del espacio intrauterino, la presencia de un embarazo múltiple o una pelvis materna con diámetros estrechos. En todos estos casos, se producirá una deformidad craneal que está presente ya en el recién nacido.
- Los niños prematuros tienen un mayor riesgo ya que los huesos del cráneo aún no presentan consistencia en su formación y además adoptarán posiciones asimétricas en las incubadoras.
Se debe hacer un diagnóstico diferencial con los casos de craneosinostosis, que es una deformidad craneal en la que las suturas del cráneo se cierran precozmente. También con la Plagiocefalia por craneosinostosis lambdoidea.
El papel de la fisioterapia pediátrica
La fisioterapia especializada en bebés es esencial en el abordaje de la plagiocefalia. Su principal objetivo es corregir la deformidad, pero también prevenir posibles complicaciones a nivel del desarrollo psicomotor. Para ello, el fisioterapeuta realiza una valoración individualizada del bebé, observando tanto la forma del cráneo como la movilidad del cuello, el tono muscular, los reflejos posturales y la simetría en los movimientos.
A partir de esta evaluación, se diseña un plan de tratamiento que puede incluir:
– Ejercicios para mejorar la movilidad cervical, especialmente si hay tortícolis.
– Estimulación motriz precoz, fomentando el desarrollo postural y la adquisición de hitos motores como el volteo, el arrastre o la sedestación.
– Técnicas manuales suaves para equilibrar tensiones musculares y mejorar la simetría corporal.
– Recomendaciones posturales en casa, adaptadas a las rutinas familiares, que permitan reducir la presión sobre la zona aplanada.
– Promoción del “tummy time” o tiempo boca abajo supervisado mientras el bebé está despierto, fundamental para fortalecer la musculatura del cuello y del tronco. Realizándolo 2 o 3 veces al día.
La implicación de la familia es una pieza clave. Una parte fundamental del tratamiento es la educación a los padres. El fisioterapeuta enseña cómo colocar al bebé durante el sueño, el juego, ofrece estrategias sencillas para estimular al bebé de forma lúdica y segura. La participación activa de la familia es crucial para que el tratamiento tenga éxito y se mantenga en el tiempo.
En la mayoría de los casos, la evolución con estas medidas es muy positiva. Cuando el tratamiento se inicia de forma temprana, idealmente antes de los 6 meses. En muchas ocasiones, no es necesario recurrir a otros métodos. Solo en casos más severos o que no responden a la fisioterapia se valora el uso de ortesis craneales (cascos), siempre bajo seguimiento médico y fisioterapéutico.
Desde la fisioterapia también hay un importante papel preventivo, como promover revisiones precoces y educar a los padres desde el nacimiento ayuda a evitar la aparición de asimetrías. En los primeros meses, cualquier alteración postural puede corregirse con mayor facilidad. Por ello, se recomienda a las familias fomentar el cambio de postura durante el sueño y el juego, limitar el tiempo en dispositivos pasivos como hamacas o carritos, y asegurar tiempos de actividad supervisada boca abajo desde las primeras semanas de vida.
Conclusión
La plagiocefalia postural es una condición frecuente y benigna, pero que requiere atención especializada. La fisioterapia pediátrica se presenta como un recurso de gran valor, no solo para tratar la deformidad craneal, sino también para acompañar al bebé en su desarrollo motor. Con un enfoque temprano, profesional y centrado en la familia, es posible corregir la plagiocefalia de manera eficaz, evitando complicaciones futuras y promoviendo un crecimiento armónico y saludable.
AUTORA
Paula Munárriz Giménez. Fisioterapeuta. Especialista en Fisioterapia Respiratoria Pediátrica. Hospital Reina Sofía. Tudela


