Fractura de pene, ¿es posible?

Dr. Adib Antonio Reyes Figueroa. Adjunto Urología. Hospital Ernest Lluch. Calatayudz

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La fractura de pene no sólo es posible sino que es una emergencia urológica poco frecuente pero que puede presentar serias complicaciones para el varón.

El pene consta de 2 cuerpos cavernosos y un cuerpo esponjoso, estructuras vasculares cuya finalidad es la erección del mismo. La rotura de cuerpos cavernosos es una entidad cuya frecuencia real se desconoce a pesar de tener consecuencias morfológicas y funcionales graves. La principal causa de que muchos de los casos no se encuentren documentados se debe a que bastantes pacientes no consultan por ser una situación embarazosa, que según nuestra experiencia hace la anamnesis dificultosa, encontrando serias dificultades para que el paciente revele el verdadero origen de la lesión.
En la fractura de pene se produce lesión en cuerpos cavernosos con o sin afectación de la capa fibrosa que los rodea. Ello se debe a una fuerza excesiva en el dorso del mismo durante la erección, generalmente durante el coito.
Son factores que facilitan esta lesión las infecciones periuretrales o traumatismos peneanos previos, en los que, por mecanismos de cicatrización se reduce la elasticidad del pene con mayor rigidez y riesgo de rotura.

¿Cómo lo debo sospechar?

La clínica es llamativa y fácil de identificar. El traumatismo peneano suele acompañarse de la audición de un chasquido seguido de detumescencia rápida (desaparición de la erección), dolor o no, incurvación del pene hacia el lado contrario a la fractura y aparición de hematoma genital, que será exclusivamente peneano si la fascia de Buck mantiene su integridad; mientras que será inguinoescrotal cuando es contenido por la fascia de Colles. La fractura proximal es más frecuente, y en el caso de que el agente responsable sea el coito, la localización será ventral.
Igualmente la rotura del cuerpo cavernoso derecho es más frecuente que la del izquierdo. La aparición de uretrorragia (sangrado por uretra), hematuria macroscópica, dificultad miccional o retención urinaria sugieren lesión uretral.

El diagnóstico, ¿es difícil?

En absoluto. Basta con la exploración e historia clínica para sospecharla, si bien en determinados casos se precisará de una prueba de imagen para determinar el grado, localización y extensión de la rotura así como para intentar establecer la certeza sobre la lesión o no de la uretra. La prueba fundamental en su estudio por su accesibilidad en los servicios de urgencias es la ecografía. La resonancia magnética es superior en precisión diagnóstica pero su alto precio y escasa disponibilidad urgente no la establecen como alternativa válida sino un complemento ante casos dudosos.

Tratamiento

Respecto al tratamiento la cirugía es la opción fundamental sobre todo en casos de rotura de la cubierta o túnica albugínea de los cuerpos cavernosos así como en sospechas de lesión uretral. En el resto de los casos también ayuda a una recuperación más rápida y reduce el riesgo de complicaciones como son la deformidad del pene permanente, impotencia, erección dolorosa, amputación por gangrena o alteraciones psicológicas.