La diatermia y su papel en la recuperación del suelo pélvico


Leyre Pérez Martínez, Vanesa Sayas Lavilla, Jesús Lahuerta  Gómez, Nerea Yanguas Duarte, Javier Aranda Revilla y Maialen Vitienes Cintora

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Las disfunciones del suelo pélvico afectan a millones de personas y pueden aparecer a cualquier edad. No solo están relacionadas con el embarazo o el posparto; también influyen factores como los cambios hormonales, el deporte de impacto, el estreñimiento crónico, las cirugías abdominales o ginecológicas e incluso el estrés.

Detrás de síntomas tan cotidianos como las pérdidas de orina, el dolor en la pelvis, la sensación de peso vaginal o la dificultad para activar la musculatura profunda, existe una compleja red de músculos, ligamentos, fascias y nervios que conforman el suelo pélvico, que es importante trabajar para su buen funcionamiento.
En los últimos años, una técnica ha ganado un lugar relevante dentro de la fisioterapia especializada: la diatermia. Su nombre puede sonar técnico, pero sus efectos son bien conocidos por los profesionales: acelerar la recuperación, modular el dolor, mejorar la elasticidad de los tejidos y favorecer el trabajo muscular.

¿Qué es exactamente la diatermia?

La diatermia es una tecnología que utiliza corrientes de alta frecuencia para generar un aumento de temperatura en los tejidos profundos del cuerpo. A diferencia del calor superficial (como bolsas calientes o lámparas térmicas), la diatermia actúa desde dentro hacia fuera, alcanzando capas profundas sin causar molestias en la piel.
La modalidad más utilizada en fisioterapia es la diatermia por radiofrecuencia capacitiva-resistiva (TECAR). Esta puede aplicarse de forma externa (sobre la piel) o interna (vía vaginal o rectal) mediante electrodos específicos, lo que permite un trabajo muy preciso sobre la musculatura y las estructuras del suelo pélvico.

¿Qué efectos genera en el cuerpo?

Los beneficios de la diatermia se deben a la combinación de efectos térmicos y atérmicos, que actúan simultáneamente.
1. Efecto térmico profundo
El aumento de temperatura controlado produce:
• Mayor circulación sanguínea y oxigenación tisular.
• Aumento del metabolismo celular.
• Mayor elasticidad de los tejidos conectivos.
• Relajación muscular y reducción de espasmos.
• Disminución del dolor asociado o contracturas o tensión.
En el suelo pélvico, esto es especialmente útil para aliviar la hipertonía muscular, mejorar cicatrices rígidas y facilitar la relajación de estructuras que, en ocasiones, permanecen tensas sin que la persona sea consciente.
2. Efecto atérmico (bioestimulador)
Incluso cuando no genera calor perceptible, la radiofrecuencia provoca:
• Incremento de la permeabilidad de membrana, facilitando el intercambio celular.
• Estimulación de la regeneración tisular
• Disminución de la inflamación persistente.
• Modulación del dolor neuropático.
Estos efectos son clave en personas con dolor pélvico crónico, neuralgia pudenda o zonas con sensibilidad alterada.

¿En qué disfunciones del suelo pélvico es más útil la diatermia?

La evidencia científica indica que es beneficiosa en:
• Incontinencia urinaria: La combinación de ejercicios de fortalecimiento con diatermia puede:
– Mejorar la capacidad de contracción muscular.
– Facilitar la recuperación del tono basal.
– Optimizar la coordinación entre diafragma, abdomen y suelo pélvico.
– Reducir episodios de escapes.
• Dolor pélvico crónico: Ya sea de origen muscular, fascial o neuropático, la diatermia ayuda a:
– Relajar la musculatura hiperactiva.
– Disminuir el dolor.
– Mejorar la movilidad de fascias y ligamentos.
– Reducir sensibilización central.
– Incrementar la propiocepción pélvica.
• Recuperación postparto: El postparto requiere un abordaje individualizado. La diatermia:
– Reduce la inflamación y el edema.
– Estimula la reparación muscular.
– Mejora la vascularización de la zona.
– Acelera la recuperación funcional.
– Reduce la sensación de pesadez o vacío pélvico.
• Prolapsos leves (grados I-II): Aunque no sustituye a los ejercicios ni a los cambios de hábitos, puede:
– Mejorar la calidad de los tejidos de sostén.
– Aumentar la respuesta neuromuscular.
– Disminuir la sensación de peso.

¿Qué dice la evidencia científica?

La investigación en diatermia aplicada al suelo pélvico es relativamente reciente, pero los estudios disponibles y la experiencia clínica coinciden en varios puntos:
1. Mejora la función muscular cuando se usa junto al entrenamiento específico.
2. Reduce el dolor tanto en condiciones musculares como neuropáticas.
3. Aumenta la elasticidad y calidad de tejidos cicatriciales.
4. Facilita el trabajo manual y los ejercicios, potenciando los resultados.
5. Es segura y bien tolerada, con pocas contraindicaciones.
Conviene recordar que no es una técnica “mágica”, sino una herramienta complementaria dentro de un enfoque integral.

¿Es segura? Precauciones y contraindicaciones

La diatermia es una técnica segura cuando es aplicada por fisioterapeutas especialistas. Sin embargo, debe evitarse en:
• Embarazo (sobre abdomen o pelvis).
• Presencia de marcapasos o implantes electrónicos.
• Tumores activos.
• Infecciones locales.
• Personas con sensibilidad térmica alterada.
La valoración previa siempre es imprescindible para personalizar el tratamiento.

Conclusión

La diatermia se ha consolidado como una herramienta valiosa y eficaz dentro de la fisioterapia del suelo pélvico. Sus efectos sobre la circulación, el dolor, la elasticidad tisular y la función muscular la convierten en un aliado terapéutico para acelerar la recuperación y mejorar la calidad de vida.
No sustituye a los ejercicios, la educación ni la terapia manual, pero sí potencia sus efectos, mejorando la respuesta de los tejidos y facilitando la evaluación clínica.
Es, en definitiva, una técnica que combina tecnología y terapia manual para lograr un objetivo común: que la persona recupere la función, el control y el bienestar en su suelo pélvico.

AUTORES

Leyre Pérez Martínez, Vanesa Sayas Lavilla, Jesús Lahuerta  Gómez, Nerea Yanguas Duarte, Javier Aranda Revilla y Maialen Vitienes Cintora. Fisioterapeutas. Hospital Reina Sofía de Tudela