La importancia del lavado de manos

Isabel Garrido Ramírez de Arellano.FEA Especialista en Medicina Intensiva. Nekane Urrestarazu Esporrín. FEA Especialista en Anestesiología y Reanimación. Jessica Valeria Hernández Pimenta. FEA Especialista en Ginecología y Obstetricia. Mónica Zamora Elson. FEA Especialista en Medicina Intensiva. Cristina Latre Saso. FEA Especialista en Anestesiología y Reanimación. Hospital de Barbastro. Huesca

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Las manos son las principales portadoras de gérmenes que causan enfermedades. Se calcula que cada año mueren 840.000 personas por enfermedades que se podrían evitar con el simple gesto de lavarse las manos con jabón.

• Millones de niños menores de 5 años mueren a causa de enfermedades diarreicas y neumonía, las dos principales afecciones que matan a niños pequeños en todo el mundo.
• El lavado de manos es simple y barato, pero el lavado de manos con jabón puede, de manera notoria, reducir drásticamente la cantidad de niños pequeños que se enferman.
• El lavado de manos con jabón podría prevenir cerca de 1 de cada 3 episodios de enfermedades diarreicas y casi 1 de cada 6 episodios de infecciones respiratorias como la neumonía.
Este acto tan cotidiano y aparentemente sencillo puede levantar un muro de contención para que nuestro organismo esté protegido frente a la propagación de infecciones que se transmiten por el contacto con la piel, reduzca el número de microorganismos que se hallan en nuestras manos y nos prevenga ante el ataque a nuestra salud como el resfriado, la diarrea e incluso la hepatitis.
Nos lo decían nuestras mamás y nos lo repetían nuestros abuelos: “¡Lávate las manos!”. Detrás de esa orden tan imperativa se esconden miles de años de sabiduría humana en la que hombres y mujeres han librado batallas muy duras contra las infecciones, muchas de ellas que tienen su origen y fuente de propagación en el contacto con las manos sucias.

¿Cuándo debemos lavarnos las manos?

Esta desinfección debe realizarse, como norma general:
• Antes y después de meternos en la cocina a preparar los alimentos: antes de comenzar a manipular los alimentos que daremos a nuestra familia, debemos cuidar mucho que nuestras manos estén desinfectadas para evitar que cualquier foco infeccioso se contagie a los menús y, por extensión, al resto de la familia.
• Sobre todo antes, pero también después, de las comidas: durante nuestro día a día nuestras manos son las herramientas con las que tocamos prácticamente todo lo que está a nuestro alrededor, lo cual contiene, casi siempre, bacterias que después pueden contagiarnos al coger con las manos la comida e ingerirla.
• Antes y después de ir al baño: la mayoría de las infecciones de orina se contraen tras el uso de baños públicos, y esto podría evitarse con el lavado de manos. Al entrar, para evitar que nuestras manos sucias puedan contagiar nuestros genitales, y al salir para evitar la trasmisión.
• Tras cambiar el pañal a un bebé o anciano.
• Tras el contacto con animales: las mascotas, por muy aseadas que las tengamos, también entran en contacto con agentes bacterianos que pueden ser transmitidos a las personas que las tocan posteriormente.
• Tras contacto con basura: los residuos alimenticios y su exposición al calor son un gran foco de bacterias.
• Antes y después de tocar o visitar a un enfermo: para prevenirlo a él por una parte, y evitar la transmisión por otra.
• Tras manipular dinero o documentos: se ha visto que los billetes pueden llegar a concentrar hasta más de 20000 bacterias.
• Después de toser o estornudar: ya que los virus pueden vivir varios minutos en nuestras manos y de esta forma ser transmitidos y contagiar.

¿Qué productos usamos?

• Se puede usar un desinfectante a base de alcohol, como medio habitual preferentemente para desinfectar las manos cuando éstas no estén visiblemente sucias. Es más rápido, más eficaz y mejor tolerado por las manos que lavarlas con agua y jabón.
• Usar agua y jabón cuando estén visiblemente sucias, manchadas de sangre u otros fluídos, o después de usar el inodoro.

¿Cómo nos tenemos que desinfectar las manos?

Si usamos un producto a base de alcohol, debemos realizar los siguientes pasos invirtiendo un total de 20-30 segundos:
1. Deposite en la palma de su mano una dosis de producto suficiente para cubrir toda la superficie.
2. Frótese las manos entre sí.
3. Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda entrelazando los dedos y viceversa.
4. Frótese las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados.
5. Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándose los dedos.
6. Frótese con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo, atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.
7. Frótese la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa.
8. Una vez secas, sus manos son seguras.

Si usamos agua y jabón, debemos realizar los siguientes pasos invirtiendo untotal de 40-60 segundos:
1. Mójese las manos con agua.
2. Deposite en la palma de la mano una cantidad de jabón suficiente para cubrir todas las superficies de las manos.
3. Frótese las palmas de las manos entre sí.
4. Frótese las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados.
5. Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándose los dedos.
6. Frótese con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo, atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.
7. Frótese la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa.
8. Enjuáguese las manos con agua.
9. Séquese con una toalla.
10. Sus manos son seguras.

El secado

Como todos sabemos, el proceso del lavado de manos consta de tres pasos: lavar, aclarar y secar.
Tras enjuagarnos bien las extremidades retirando todos los restos de jabón, no podemos echar a perder el lavado de manos si un secado a conciencia. Las manos húmedas transmiten 500 veces más rápidamente las bacterias que la piel seca. Por ello es importante un buen secado, tanto de la palma como del dorso de la mano.
Siempre se recomienda que este secado se lleve a cabo a través de servilletas desechables. Pero si utilizas las toallas de tela de toda la vida, esfuérzate por cambiarla cada tres días y tener una sola por persona.
Después de usada, la toalla debe colgarse y quedar extendida sin arrugas para que se efectúe un correcto secado.
Es vital concienciarnos que las bacterias se multiplican tanto en las manos húmedas como en las toallas mojadas.

El cuidado de sus manos

Para evitar que sus manso acaben dañadas por estos procedimientos, se pueden realizar las siguientes recomendaciones:
• Aplique de forma regular una crema o loción de manos protectora, como mínimo una vez al día.
• No se lave las manos con agua y jabón inmediatamente después de frotárselas con alcohol.
• No utilice agua caliente para lavarse las manos.