El catéter ureteral doble J es un pequeño tubo que se coloca entre el riñón y la vejiga para facilitar el drenaje de la orina. Se utiliza con frecuencia después de algunos procedimientos urológicos o cuando existe obstrucción del uréter. Aunque es una herramienta muy útil, puede producir molestias que preocupan mucho a los pacientes.
Las molestias más habituales son escozor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, sensación de urgencia, algo de sangre en la orina y dolor en el costado o en la vejiga, sobre todo al final de la micción o con ciertos esfuerzos. En muchos casos son síntomas esperables y temporales. Aun así, hay señales que obligan a consultar: fiebre, dolor muy intenso que no mejora, incapacidad para orinar, orina muy turbia o empeoramiento progresivo de los síntomas.
El tratamiento depende de la intensidad de las molestias y de la causa. A veces basta con analgesia, hidratación y tranquilidad, mientras que en otros casos pueden añadirse medicamentos para disminuir los síntomas urinarios. Lo más importante es saber que el doble J no suele ser permanente y que muchas molestias mejoran claramente cuando se retira.
En definitiva, notar molestias con un doble J es frecuente y no significa necesariamente que algo vaya mal. Lo importante es reconocer qué síntomas entran dentro de lo esperable y cuáles justifican una revisión antes de la fecha prevista.
AUTORES
Sílvia Miracle Huguet, José Semper Pont, Alejandro Berdiel Cistero, Jaime Escarda López. Médicos residentes. Servicio de Urología. Hospital Universitario San Jorge. Huesca
José Miguel Berné Manero, Teresa Cabañuz Plo, Elena Carceller Tejedor, Laura Enguita Arnal, Daniel Hijazo Gascón, Marta Fortún Belenguer, Inés Giménez Andreu. Facultativos especialistas de área. Servicio de Urología. Hospital Universitario San Jorge. Huesca
María Araceli Bono Ariño. Jefa de Servicio. Servicio de Urología. Hospital Universitario San Jorge. Huesca
BIBLIOGRAFÍA
– EAU Guidelines on Urolithiasis.


