He visto sangre en el semen, ¿debo preocuparme?


Lydia García Fuentes, Laura Almenara Michelena, Itziar Estrella Muelas Rives, Cristina Nicolau Cano, Alba Herranz García

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La presencia de sangre en el semen, conocida médicamente como hemospermia o hematospermia, suele generar una gran preocupación. Sin embargo, aunque resulte llamativa, en la mayoría de las ocasiones no se debe a una enfermedad grave y desaparece de forma espontánea.
Observar el semen con un color rojizo, rosado o incluso marrón puede causar alarma, pero lo más importante es mantener la calma y consultar con un profesional sanitario para valorar cada caso de forma individual.

¿Por qué puede aparecer sangre en el semen?

El semen está formado por secreciones procedentes de la próstata, las vesículas seminales y otras estructuras del aparato reproductor masculino. Un pequeño sangrado en cualquiera de ellas puede teñir el eyaculado.

Las causas son muy variadas. En hombres menores de 40 años, las más frecuentes son las infecciones o inflamaciones del aparato genitourinario, como la prostatitis o la uretritis. También puede aparecer tras pequeños traumatismos en la zona genital o después de determinadas exploraciones o procedimientos urológicos.

Con menor frecuencia, algunas enfermedades que alteran la coagulación de la sangre, una hipertensión arterial mal controlada o determinadas patologías de la próstata y los testículos también pueden producir hemospermia.

Aun así, en un elevado número de pacientes no se llega a identificar una causa concreta. En estos casos se habla de hemospermia idiopática, una situación que suele resolverse por sí sola sin necesidad de tratamiento.

¿Cuándo debo acudir al médico?

Aunque habitualmente no reviste gravedad, es recomendable consultar si:

  • La sangre aparece de forma repetida o persiste durante varias semanas.
  • Se acompaña de fiebre, dolor al eyacular o al orinar.
  • Existen síntomas urinarios, como escozor, dificultad para orinar o presencia de sangre en la orina.
  • Aparece después de un traumatismo importante.
  • Se presenta en hombres mayores de 40 años o con antecedentes personales o familiares de enfermedades uroló

En estas situaciones, el urólogo valorará si es necesario realizar un estudio más completo.

¿Qué pruebas pueden ser necesarias?

La mayoría de las veces basta con una historia clínica detallada y una exploración física. Dependiendo de la edad del paciente, sus antecedentes y los síntomas asociados, pueden solicitarse un análisis de orina, un cultivo, un análisis de sangre, la determinación del PSA, una ecografía u otras pruebas de imagen.

El objetivo es descartar infecciones, inflamación u otras enfermedades que puedan explicar el sangrado.

¿Tiene tratamiento?

El tratamiento dependerá de la causa. Si existe una infección, se administrarán antibióticos; si el origen es inflamatorio, pueden ser útiles los antiinflamatorios u otras medidas indicadas por el especialista.

Cuando no se identifica ninguna causa y el episodio es aislado, lo más habitual es que no sea necesario ningún tratamiento específico y que el problema desaparezca espontáneamente.

En la mayoría de los casos, la hemospermia es un episodio benigno que no afecta a la fertilidad ni a la función sexual. Aun así, siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario para confirmar que no existe una causa que requiera tratamiento y ofrecer al paciente la tranquilidad de un diagnóstico adecuado.

AUTORES:

Lydia García Fuentes. MIR de Urología.

Laura Almenara Michelena. MIR de Aparato Digestivo.

Itziar Estrella Muelas Rives. MIR de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.

Cristina Nicolau Cano. Médica Especialista de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Alba Herranz García. Médica Adjunta de Psiquiatría.

Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.