Los meniscos: ¿Qué son, por qué se rompen y por qué hay que operarlos?

Dr. Emilio L. Juan García. Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología. Nº colegiado 50/11779

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Mi intención con este artículo no es explicar anatomías complejas, distribuciones de presiones ni biomecánica de función de estas estructuras, pretendo explicar de una manera lo más clarificante y sencilla posible, lo que son los meniscos, por qué se rompen y por qué y cuándo hay que operarlos y cómo operarlos, una vez que se han roto.

Los meniscos son unas estructuras fibrocartilaginosas, son 2, uno interno (medial) que tiene forma de C y otro externo (lateral) cuya forma puede compararse a una O, presentes en la rodilla, comparables con unos “aros de calamar”, casi circulares y de consistencia muy parecida, de sección triangular, con una parte superior cóncava y una parte inferior plana. Su principal función es reducir el contacto directo del fémur con la tibia, a fin de facilitar los movimientos de la articulación y de evitar el desgaste que supondría una fricción directa de las superficies de ambos huesos, así como estabilizar la articulación y modificar los vectores de fuerza de la carga en la rodilla.
Esta forma en C-O y su sección triangular son fundamentales al actuar como una especie de almohadillas, resistentes pero no rígidas, brindando mejor congruencia a los huesos, distribuyendo las fuerzas y las presiones.
Dado que los he comparado con unos “aros de calamar” en cuanto a su consistencia, seguiré con el mismo ejemplo culinario para explicar de forma entendible y lo más acertadamente posible su mecanismo de acción. Dado que los cóndilos femorales de la rodilla son convexos, los compararé con un huevo y dado que la meseta tibial es plana la compararé con un plato.
Así podríamos imaginar los meniscos como un aro de calamar, que ponemos sobre un plato y sobre el que ponemos un huevo. En este ejemplo culinario, añadir además el hecho de que la sección del menisco es triangular con una superficie cóncava en su cara superior y plana en su cara inferior, con lo que aumenta la superficie de contacto tanto con la tibia (plana) como con el fémur (convexo). Esto aumenta la estabilidad del sistema (el huevo mantiene mejor el equilibrio sobre el calamar), disminuye la zona de contacto del cartílago hialino del cóndilo femoral sobre el de la tibia (hay menos zona de contacto del huevo directamente sobre el plato, disminuyendo los impactos y el descascarillado de las superficies) y cuando aplicamos carga sobre el cóndilo femoral (al saltar por ejemplo), esa fuerza de impacto recae sobre los meniscos y se transforma el vector de fuerza hacia la periferia disminuyendo la carga sobre el cóndilo femoral y la tibia (en el ejemplo culinario, al apretar el huevo contra el plato, el aro de calamar haría de almohadilla protectora amortiguando el impacto y evitando que se rompa la superficie del huevo o del plato).
Una vez entendida la función y el mecanismo de acción de los meniscos, creo oportuno decir, para una mejor comprensión del mecanismo de rotura y de recuperación, que uno de los graves problemas de los meniscos es su vascularización.
El hecho de que sean estructuras cartilaginosas hace que la irrigación sanguínea sea muy escasa y por ese motivo la capacidad de cicatrización de los meniscos cuando se lesionan 
está muy reducida.

 

¿Por qué se rompen los meniscos?

A pesar de que los meniscos sean unas estructuras fibrocartilaginosas, no rígidas y con relativa elasticidad, no es infrecuente que se lesionen. Un movimiento forzado, violento o no violento de la rodilla, especialmente si la articulación se encuentra semiflexionada, puede provocar lesiones de distinto tipo, como una desinserción, un desgarro o una rotura de los mismos. Esto se da con especial frecuencia en la práctica deportiva, por ejemplo cuando un futbolista u otro deportista, gira bruscamente mientras el pie continúa fijado al suelo por la bota, lo que provoca un movimiento de rotación del fémur sobre la tibia con el menisco interpuesto entre ambos. Sin embargo, también puede ocurrir en cualquier situación de la vida cotidiana, como mientras caminamos por la calle y nos giramos por algo que nos llama la atención, o simplemente nos ponemos de cuclillas para atarnos los zapatos. Esto es así porque los meniscos no están fijos, sino que tienen cierta capacidad de moverse, desplazándose hacia delante y atrás para mantener una buena congruencia del fémur con la tibia.

¿Por qué hay que operar las roturas de menisco?

Además de ser un complejo estabilizador, los meniscos tienen una misión protectora de las superficies articulares y con ello una función protectora del cartílago que rodea el hueso. Una rotura de un menisco, supone una pérdida de las funciones de dicho menisco en la zona donde se ha producido dicha rotura, desapareciendo la capacidad de protección y de estabilización en esa zona, con la desprotección del cartílago articular y la evolución desde ESE MISMO MOMENTO hacia la artrosis.
Existe la creencia de que tras la cirugía de menisco se produce una artrosis más rápida de la rodilla y eso es totalmente FALSO, y se debe a las técnicas quirúrgicas que se realizaban antiguamente, que consistían en la extirpación de todo el menisco (la zona rota y la sana). Eso es algo que hoy en día NUNCA se hace. Hoy la cirugía de la rotura del menisco, se realiza por artroscopia, con 2 heridas milimétricas, con anestesia de solo la pierna, con alta clínica en 4-5 horas, andando y sin muletas y con 2 posibilidades básicamente:
1.- la SUTURA meniscal, siempre deseable, cosiendo la rotura del menisco y por lo tanto una vez cicatrizado vuelve a conseguir nuevamente su funcionalidad íntegra; aunque debido a su caprichosa irrigación solo determinados tipos de roturas meniscales se pueden coser.
2.- La MENISCECTOMÍA PARCIAL, que consiste en quitar solo y EXCLUSIVAMENTE la parte de menisco roto, dejando todo el resto de menisco sano.

¿Por qué me tengo entonces que operar del menisco roto?

Por supuesto influyen muchos factores y fundamentalemente entre ellos destacan la edad del paciente que se lesiona, así como el grado de artrosis que tenga ya la rodilla una vez diagnosticado un menisco roto, y el dolor que esta rotura provoque, así como incluso la aparición de episodios de bloqueos articulares…. Básicamente en una persona mayor la rotura del menisco se debe operar cuando no se alivian las molestias, a pesar de llevar 3-4 meses de evolución con medidas conservadoras y tratamiento sintomático. En el caso de que la rotura ocurriera en una persona joven, mi recomendación es hacerlo siempre por distintos motivos, ya que en el caso de que pudiera ser suturable, con el tiempo se puede transformar en no suturable, la rotura puede aumentar de tamaño como si tiraras de un trapo que se empieza a romper o una carrera en una media y si el fragmento roto es además inestable, golpea en la flexo-extensión y la rotación contra el cartílago del fémur, aumentando la condropatía y el desgaste del cartílago hialino.