Plasmaféresis: necesidad de donación de plasma por aféresis

Dr. José Antonio García Erce. Banco de Sangre y Tejidos de Navarra. Grupo de Trabajo “Hemoterapia con sentido común”. Sociedad Española de Transfusión Sanguínea y Terapia Celular (SETS). Dr. José María Domingo Morera. Banco de Sangre de Aragón

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Plan Nacional de Hemoterapia 1984-1995 (RD 1088/2015)
1. La autosuficiencia nacional en el consumo de sangre y derivados, y su relación con la donación altruista.
2. Desarrollar y asegurar las garantías para el donante y el receptor.
3. La utilización óptima de la sangre y derivados.
La donación de sangre es uno de los pilares básicos de la salud para el aseguramiento de una sanidad moderna y de calidad. Uno de los pilares del Plan Nacional de Hemoterapia, junto a la seguridad y el uso óptimo, es el autoabastecimiento de sangre y sus derivados.

La donación de sangre total y de componentes sanguíneos (CC. SS.) deben ser actos voluntarios y altruistas. A estos efectos, se define como donación voluntaria y no remunerada (DVNR) aquella en la que la persona dona sangre, plasma o componentes celulares por su propia voluntad y no recibe ningún pago o compensación por ello.
Este tipo de donación es la habitual en los países desarrollados, abogada por el Consejo de Europa.

Frente a la donación convencional de sangre total, existe la donación de CCSS por aféresis por medio de separadores celulares automatizados. Con este tipo de donación se puede obtener: concentrados de hematíes o glóbulos rojos aislados (eritrocitaféresis), concentrado de plaquetas (plaquetaféresis o trombocitaféresis), plasma fresco (plasmaféresis) o la combinación de cualquiera de los tres CC. SS. por donación múltiple o multicomponente. La combinación más habitual es obtener una dosis terapéutica de plaquetas y plasma en la misma donación. Para obtener una dosis equivalente de una plaquetaféresis es necesario juntar y procesar las capas leucoplaquetares (o “buffy coat”) procedentes de cinco donaciones convencionales.

La donación de aféresis tuvo su auge hace varias décadas como fuente de obtención de plaquetas, principalmente para el tratamiento profiláctico de soporte a pacientes sometidos a quimioterapia y transplantes de progenitores hematopoyéticas. Se puede ver la evolución de la donación en la Tabla 1.
Aunque desde 2012 hayan aumentado las plasmaféresis realizadas, las cifras oficiales de donación están descendiendo progresivamente, y tanto plaquetaféresis como multicomponentes están por debajo de los registros previos a la crisis. Según los informes del Ministerio de Sanidad “la obtención de CC. SS. por aféresis sigue manteniéndose en cifras bajas” (apenas un 4,38% de las donaciones) “aunque han aumentado los procesos de Plasmaféresis” con un incremento significativo del plasma obtenido por aféresis: 25.365 litros en el 2017. En 2017 la media europea de obtención de plasma por aféresis fue de 6,3 L por 1.000 habitantes (rango: 0-52). En cambio, la media en España fue solo de 0,55 L por 1.000 habitantes.

Actualmente, por una creciente demanda de “hemoderivados” y la imposibilidad de asegurar el autoabastecimiento nacional, se está produciendo un incremento de la donación de plasma por aféresis o plasmaféresis.

Hemoderivados plasmásticos

Estos hemoderivados o “fármacos plasma-derivados” son medicamentos que se obtienen a partir de la donación sanguínea, del posterior fraccionamiento y separación de las proteínas específicas presentes en el plasma. Para ello, es necesario un elaborado y complejo proceso industrial. Entre todos los hemoderivados que se pueden obtener destacan la albúmina, factores de coagulación o “anti-hemofílicos” (factores VIII o IX, fibrinógeno o complejos protrombínicos) y las inmunoglobulinas. Su origen debe ser humano por la imposibilidad de su fabricación industrial a fecha de hoy de muchos de ellos. Los hemoderivados permiten entre otras funciones el tratamiento de numerosas patologías congénitas (hemofilias o inmunodeficiencias), el tratamiento de hemorragias, de enfermedades autoinmunes o para la prevención de las infecciones graves asociadas a los transplantes.

Plasma enviado a la industria fraccionadora para obtener hemoderivados

Según estos informes, “conforme al objetivo de alcanzar la autosuficiencia en derivados plasmáticos basada en DVNR, los Centros de Transfusión Sanguínea envían a la industria fraccionadora el excedente de plasma no utilizado en transfusión”. Sin embargo, desde 2010 hay un descenso del plasma enviado a la industria fraccionadora. El volumen de plasma excedente enviado a la Industria fraccionadora en 2017 ascendió a algo más de 370.000 litros, que a afectos comparativos corresponde a 8 litros por 1000 habitantes frente a los 9,3 litros de media en Europa por 1000 habitantes (rango 0-55) y con grandes diferencias entre comunidades autónomas (CC. AA.) (entre 6 y 10 L). Estas diferencias se explicarían por la existencia de Programas Nacionales de Plasmaféresis en muchos países europeos.
Seguridad de la donación por aféresis
Se considera la donación de aféresis como la donación más segura. Teóricamente, por la mayor duración de la donación, la necesidad de utilización de anticoagulante, de elevados flujos tanto de extracción como de retorno, además de la utilización de un equipamiento, llevaría implícito un teórico mayor riesgo para el donante. Sin embargo, los actuales separadores celulares automatizados, el personal entrenado y una buena selección de los donantes experimentados hacen esta donación muy segura. Además de seguir las correctas indicaciones e instrucciones del fabricante, es fundamental la buena selección y preparación del donante, con buenas venas, y la prevención mediante medidas sencillas como temperatura adecuada, ausencia de estrés, no ayuno previo, buena hidratación antes, durante y después, ingesta de fuentes de calcio e incluso reposición de la volemia.

Necesidad de Plan Nacional de Aféresis y PBM

El consumo mundial de inmunoglobulinas y de albúmina lleva más de una década creciendo, con previsiones casi exponenciales. Según la memoria del Ministerio de Sanidad, en 2017 con la donación autóctona apenas se cubría el 70% del consumo de albúmina, el 50% de inmunoglobulinas y el 40% de factor VIII. (Figura 1).
Es por ello fundamental, desarrollar un Plan Nacional de Plasmaféresis y emitir documentos de consenso basados en la evidencia sobre el uso óptimo de componentes sanguíneos y hemoderivados para evitar que el suministro dependa del plasma procedentes de países extracomunitarios.
Además, se debe implantar un Plan Nacional de Patient Blood Management, siguiendo las instrucciones que urgía la Organización Mundial de la Salud en su 63.ª Asamblea de junio de 2010. Así, entre otros logros, autosuficiencia y uso óptimo de CCSS, mayor seguridad en los receptores, mejores resultados clínico-asistencial, con reducción de morbimortalidad y ahorro global de costes, se dispondrá de más donantes de sangre para redirigir a la plasmaféresis y obtener más plasma para fraccionamiento industrial.
En la donación por aféresis tenemos que experimentar en los próximos años un incremento de actividad, con un posible incremento de aféresis múltiple, pero sobre todo de plasmaféresis para obtener hemoderivados. Para ello necesitamos que ustedes lectores acudan a nuestros centros a donar y preguntar por la aféresis.
(Ver Bibliografía: www.zonahospitalaria.com)

Figura 1. Autosuficiencia nacional de los tres principales hemoderivados .

 

Evolución de la donación