Prevención de las úlceras por presión (UPP) en tiempos de pandemia

Sofía Pascual Dena. Enfermera. Hospital de Barbastro. Huesca

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Actualmente, debido al confinamiento, miedo a salir a la calle, las restricciones a la hora de moverse, la incertidumbre que nos rodea, hace que se hayan perdido buenos hábitos como pueden ser la práctica de ejercicio físico al aire libre. Las personas de 3º edad o con limitaciones en el movimiento han visto incrementado este problema, anulando, en muchos casos, el movimiento que antes tenían, al no salir de su casa.

Las UPP ( heridas en la piel) se ocasionan por la presión constante en la piel, fricción o cizallamiento en un determinado lugar del cuerpo, provocando la compresión de los vasos sanguíneos sobre todo en zonas de prominencia ósea, los cuales producen la muerte de los tejidos debido a la privación de oxígeno y nutrientes.

Las úlceras por presión se clasifican en las siguientes categorías o grados:

Grado I: eritema no blanqueable.

Grado II: úlceras de espesor parcial.

Grado III: pérdida total del grosor de la piel.

Grado IV: pérdida total del espesor de los tejidos.

Factores de riesgo que incrementan la aparición de las UPP

Disminución de la actividad (encamado, sentado) y disminución de la movilidad (paciente inmóvil o con movilidad muy limitada).  Presencia de factores que pueden hacer que la piel sea más vulnerable al desarrollo de las úlceras por presión por ejemplo, enrojecimiento, palidez, eritema, sequedad, etc.  Existencia de úlceras en grado I. Enfermedades vasculares. Hipotensión mantenida.  Paciente diabético: la diabetes aumenta la probabilidad de desarrollar úlceras por presión, por el déficit de perfusión que produce en los tejidos, incluida la piel.

La valoración general del paciente debe hacerse de forma individualizada e integral, utilizando el modelo de valoración existente en cada centro incluyendo siempre: alteraciones de la piel intacta: piel seca, eritema, edema, induración. Alteración de la movilidad y actividad. Evaluación nutricional. Evaluación del dolor. Identificación de posibles factores de riesgo.

Medidas preventivas

Se deben de dar unas pautas sencillas a familiares y cuidadores de las personas con riesgo de padecer UPP para evitar así su aparición e insistir en que se realicen correctamente y ante cualquier duda o sospecha avisar al personal sanitario.

•Se debe revisar la piel, por lo menos una vez al día. Cualquier área que permanezca enrojecida, tras unos minutos de haber cambiado de postura, tiene que llamar su atención.
•Fíjarse bien en las zonas típicas de presión: talones, glúteos, espalda, codos y parte posterior de la cabeza.
•Mantener la piel limpia y seca.
•Debe usar jabones que no irriten la piel. Use agua tibia, no muy caliente.
•No utilizar sobre la piel ningún tipo de alcohol.
•Aplicar cremas hidratantes procurando que se absorban completamente.
•Evitar la sequedad de la piel: use cremas o aceites hidratantes, evite el aire frío o seco.
•Usar ropa de cama que sea de tejidos naturales. Mantenga la ropa seca, limpia y sin arrugas.
•Colocar en las zonas típicas de presión protectores o apósitos acolchados.
•No realizar masajes sobre prominencias óseas.
•Evitar la humedad de la orina, heces, sudor o supuración. Cuando esto ocurra debe limpiar muy bien la piel, secándola luego con un paño, nunca frotando.
•Usar medidas para controlar la incontinencia de esfínteres: pañales, sondas, colectores, etc…
•A los pacientes encamados es necesario, cada 2-3 horas, moverles alguna zona, haciéndolo siguiendo un orden.
•En pacientes que permanecen largo tiempo sentados, si es posible, es conveniente enseñarle a se movilice cada 12-30 minutos.
•Procurar mantener la alineación corporal para así distribuir el peso de manera uniforme.
•Evitar el contacto directo de las prominencias óseas entre sí, por ejemplo tobillos, rodillas, etc.
•Evitar el arrastre, si tiene que moverlo pida ayuda a otra persona para no arrastrarlo por la cama.
•Si es necesario eleve la cabecera de la cama lo mínimo posible y durante el tiempo mínimo preciso.
•Usar dispositivos que disminuyan al máximo la presión: almohadas de látex, colchones anti-escaras (de aire, agua o látex), almohadas, protectores de talones y codos, etc. (son materiales complementarios, no sustituyen nunca a los cambios posturales).