Prevención del suicidio

Javier Perfecto Ejarque. Médico de Familia. Centro de Salud Universitas de Zaragoza Máster en Bioética

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Se estima que en España mueren al año al menos 4 mil personas por causa del suicidio, seguramente más porque no todos los casos son declarados. Es una cifra superior a los fallecidos por accidente laboral y de tráfico. En personas menores de 35 años es la primera causa de mortalidad por causa externa. La gran mayoría de casos se deben a enfermedad psiquiátrica, sobre todo depresión, pero también hay otras causas.

La depresión es un problema grave de salud pública en el mundo que requiere un adecuado abordaje preventivo, diagnóstico y de tratamiento. Se calcula que en 2020 será la segunda causa de discapacidad con un elevado coste socio-económico. Diferentes estudios señalan que la prevalencia de la depresión en Atención Primaria (AP), que es donde habitualmente acuden estos pacientes, oscila entre el 13 y 29%.
Identificación, evaluación y tratamiento del trastorno mental
Por lo tanto, la prevención de los trastornos mentales, sobre todo la depresión, y el suicidio es una labor prioritaria en la que deben participar el sistema sanitario, el entorno familiar y social del enfermo mental con la colaboración de toda la sociedad.
La clave está en la precoz identificación, evaluación y tratamiento del trastorno mental que puede causar el suicidio siendo la depresión la causa más frecuente con el sentimiento de desesperanza que conlleva.
Muchas personas que han intentado suicidarse ó que lo han hecho, han estado previamente en contacto con su médico de familia y de ahí que éste en el entorno de la AP tenga un papel clave en la prevención del mismo.

La entrevista clínica

La principal medida es la capacitación de los profesionales en el abordaje diagnóstico y psicoterapéutico a través de la entrevista clínica. La entrevista debe realizarse tranquilamente y de forma abierta estableciendo una buena relación empática con el paciente y abordando claramente si ha habido ideación suicida. Para nada deben banalizarse las amenazas suicidas, esto vale para profesionales, familiares y amigos; hay que sospechar de mejorías súbitas e inexplicables que a veces anuncian que el paciente ha tomado la decisión de suicidarse. Es muy importante que familia, amigos y cuidadores se informen de la situación de gravedad que esto supone y la necesidad de vigilancia activa. Habrá casos que el ingreso hospitalario del paciente sea necesario.
La conducta suicida ha merecido atención específica por organizaciones profesionales, sociedades científicas de psiquiatría, medicina de familia y otras así como de forma muy importante por la Fundación Salud Mental España para la prevención de trastornos mentales y suicidio autora de una aplicación informática para teléfono móvil y “tablet” cuyo nombre es PREVENSUIC. A través de ella se informa en general de lo que es la depresión y el suicidio, se dan consejos al paciente deprimido que tenga ideas suicidas, a familia, amigos y cuidadores de estos pacientes, y se dan normas a profesionales de atención primaria, urgencias y psiquiatras en prevención y actuación ante el suicidio. La herramienta es de fácil instalación y totalmente gratuita.

Lo que no hay que hacer con estos pacientes

Es muy importante que los FAMILIARES tengan claro lo que NO HAY QUE HACER con estos pacientes:
• No juzgar.
• No despreciar ni banalizar las amenazas.
• No desafiar.
• No gritar, ni mostrar nerviosismo.
• No engañar diciendo que no se va a actuar.
• No dar consejos simplistas (ej. “con lo bonita que es la vida…”).
• No dejar solo al paciente y tratar de buscar ayuda en personas cercanas.

Lo que hay que hacer

• Tomarse en serio cualquier manifestación, amenaza o sospecha de conducta suicida.
• Hablar directa y claramente con la persona en riesgo.
• Conservar la calma y transmitir tranquilidad tanto en la comunicación verbal como corporal.
• Mostrar empatía, preocupación y comprensión con la situación.
• Mostrar esperanza y explicar las posibilidades de superación con ayuda profesional.
• Ganar todo el tiempo posible invitando al paciente a que reflexione evidenciando lo definitivo y dramático del hecho.
• Dejar hablar y desahogarse.
• Retirar en lo posible todo lo que pueda servir para auto-lesionarse con especial atención a los medicamentos.
• Buscar inmediatamente ayuda profesional sanitaria para lo que es necesario tener siempre accesibles los contactos.

Hay EXPRESIONES que puede presentar una persona con ideación suicida como: insatisfacción, frustración, fracaso, “dolor”, “infelicidad”, desinterés, soledad, falta de placer, desesperanza, culpabilidad, odio y vergüenza de si mismo, inutilidad, miedo a “perder la cabeza”, idea de “liberación” tras la muerte…

Hay CONDUCTAS ante las que hay que estar muy atentos como: cambios bruscos de humor tanto irritación como tranquilidad, alegría o pena (tanto como que puede simular una mejoría de la enfermedad), aislamiento social y familiar, acciones temerarias, consumo excesivo de tóxicos, alcohol y ó medicamentos, auto-humillación, cesión de “mascotas” domésticas, insomnio ó excesiva somnolencia, inhibición sexual, despreocupación por la higiene y la imagen corporal…

Hay FACTORES PRECIPITANTES del suicidio ante los que hay redoblar los cuidados como: accidentes, diagnósticos de enfermedades graves e incapacitantes propias ó ajenas, desastres naturales, pérdida de seres queridos (incluidos animales de compañía), violencia de “género”, acoso escolar y laboral, embarazo no deseado ó aborto, fácil acceso a medios letales (ej. armas de fuego), pérdida del trabajo y situaciones de desempleo prolongado; en adolescentes: descubrimiento o no aceptación de homosexualidad, fracaso escolar, desengaño amoroso, graves problemas conyugales; en ancianos: aumento de la dependencia física y psíquica, institucionalización, malos tratos, soledad, viudez…

Hoy más que nunca es necesario DESMITIFICAR las enfermedades mentales (la depresión es una de ellas muy frecuente) y el suicidio.

Mitos del suicidio

Los principales mitos del suicidio son:
• “El suicida quiere suicidarse”. Todo lo contrario, el que se suicida NO quiere morir y mucho menos suicidarse, quiere DEJAR DE SUFRIR Y TENER ESPERANZA en que la crisis pasará. Nadie que es feliz se suicida. Hay que ayudarle para que salga del “túnel” intentando convencerle de que su situación tiene remedio si se ponen los medios profesionales adecuados.
• “Quien lo dice no lo hace y viceversa”. La gran mayoría de los suicidios vienen precedidos de señales de alerta. No se debe banalizar y cualquier amenaza ó ideación es una situación de riesgo.
• “El suicidio no se puede prevenir”. Esto es radicalmente falso, lo que hacen falta son POLÍTICAS DE PREVENCIÓN EFICACES Y TRANSPARENTES.
• “Hablar del suicidio aumenta el riesgo”. Absolutamente NO, hablar del suicidio con una persona en riesgo es LIBERADOR. Tratar el tema en medios de comunicación social de forma profesional y adecuada ayuda a la población, disminuye el “estigma” y promueve su prevención. Algunos medios, ya lo hacen saltándose el “acuerdo tácito” de “no información” por temor al “efecto llamada”. Las enfermedades, los actos suicidas y la muerte forman también parte de la VIDA de las personas y su “ocultación” tan de moda en nuestras sociedades hedonistas es “dañino” para la salud. Nadie desea su propia muerte pero ésta es inevitable, sabemos cuándo nacemos pero no cuando moriremos.
• “El suicida es un cobarde ó un valiente”. NO, el suicidio no tiene nada que ver con la cobardía ó con la valentía y si hay que “elegir” nos quedamos con la segunda. EL SUICIDIO TIENE QUE VER CON EL SUFRIMIENTO Y LA DESESPERANZA. NO DEBEMOS JUZGAR ESTAS CONDUCTAS SI NO AYUDAR A PREVENIRLAS.

En España a pesar de tener unos elevados estándares de sanidad pública y privada NO EXISTEN PLANES NI ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO a sabiendas de que la incidencia va claramente en aumento en los últimos años habiéndose convertido en un serio problema de salud pública.