La termoterapia es la forma terapéutica basada en la aplicación de calor con finalidad terapéutica. Su aplicación requiere una indicación adecuada y debe utilizarse con prudencia y por personal especializado, puesto que no está exenta de riesgos, ya que el exceso de aplicación de calor podría producir quemaduras.
Se debe tener en cuenta la tolerancia del paciente, pues está relacionada con una serie de parámetros como son la edad (los ancianos y los niños tienen una menor tolerancia), la zona a tratar puesto que hay zonas más sensibles a la aplicación de calor, la extensión y el tiempo de aplicación.
La temperatura corporal normal suele oscilar entre los 36-37ºC para así mantener las funciones vitales, aunque puede variar en función de la zona donde se realice su medición.
Existen dos sistemas de regulación los receptores térmicos, localizados por toda la superficie corporal y los receptores centrales localizados en el hipotálamo.
El organismo dispone de mecanismos para obtener calor termogénesis, como son el aumento del metabolismo basal, la piloerección, disminución de la sudoración, el aumento de la contracción muscular o la vasoconstricción periférica y mecanismos para perder calor o termólisis, como la hiperventilación respiratoria, la vasodilatación periférica o la sudoración.
En cuanto a los efectos de la aplicación de calor estos pueden ser locales, como la hipertermia, sudoración aumentada, relajación muscular, mejora de la actividad metabólica, disminución de la sensibilidad táctil y la analgesia local, o efectos a nivel general como el aumento de la temperatura corporal, sedación y relajación e hipotensión.
El objetivo general del uso de la termoterapia es la disminución del dolor en el paciente pero teniendo en cuenta la acción y los efectos fisiológicos del calor sus indicaciones son:
- Procesos inflamatorios subagudos y crónicos, debido a la acción antiinflamatoria.
- Por su acción analgésica y sedante: en dolores osteoarticulares y neuróticos, puesto que aumenta el umbral del dolor.
- Contracturas de musculatura lisa por su acción antiespasmódica y musculatura estriada por acción descontracturante.
- Déficits circulatorios, mejora procesos infecciosos localizados y de cicatrización por su acción hiperemiante.
Las contraindicaciones más frecuentes de la aplicación de calor son los procesos inflamatorios agudos, no se debe iniciar el tratamiento en la fase aguda de la lesión, puesto que puede aumentar el riesgo de hemorragia, así como las lesiones hemorrágicas, pacientes con patologías vasculares como la insuficiencia venosa, trastornos circulatorios generales o trastornos de la sensibilidad cutánea.
Clasificación de la aplicación de calor
La aplicación de calor se puede clasificar en:
1. Transferencia de calor por conducción:
Calor seco:
- Manta, almohadilla o cojín eléctrico.
- Envolturas secas.
- Baños de arena.
- Baños de parafina.
- Calentadores eléctricos.
- Bolsa de agua caliente.
- Hot-packs.
Calor húmedo:
- Baños de inmersión.
- Compresas o paños húmedos calientes.
2. Por radicación:
- Infrarrojos.
3. Por conversión de calor en otro tipo de energía, (electroterapia):
- Corrientes.
- Ultrasonidos.
Recomendaciones generales
- Asegurarse de que existe prescripción médica.
- No aplicar diferentes formas de calor de forma simultánea.
- Graduar la transferencia de calor según tolerancia del paciente, recordar que los ancianos tienen disminuida la sensibilidad al calor y que los niños presentan inmadurez del mecanismo de termorregulación.
- Aumentar las precauciones en zonas insensibles o parestesias.
- No iniciar en fases agudas de lesión.
- No aplicar una exposición prolongada directa o excesiva por el riesgo de provocar quemaduras.
- La exposición prolongada al calor húmedo puede macerar la piel.
Procedimiento
- Preparar los recursos materiales necesarios.
- Explicar el procedimiento al paciente y pedirle su colaboración.
- Comprobar la identificación correcta del paciente.
- Lavado de manos.
- Observar la piel del paciente para detectar posibles alteraciones, como el eritema o las abrasiones.
- Colocar al paciente en posición cómoda y adecuada.
- Medir las constantes vitales antes, durante y después de la aplicación.
- No poner nunca el dispositivo en contacto directo con la piel del paciente, excepto en las aplicaciones húmedas.
- Los dispositivos eléctricos deben manipularse con las manos secas y alejados del agua para evitar posibles accidentes.
- Comprobar frecuentemente la temperatura.
- Al terminar el procedimiento, retirar el equipo, limpiar la piel y reinstalar cómodamente al paciente.
1. Calor seco:
- Bolsa de agua caliente: se utiliza agua caliente a una temperatura dada generalmente entre 40-50ºC, dentro de una bolsa de goma con tapón que se llena hasta las dos terceras partes de su capacidad. Debe envolverse en una toalla seca para su aplicación durante 15- 20 minutos.
- Manta, almohadilla o cojín eléctrico: llevan un dispositivo eléctrico en su interior que transforma la electricidad en calor. Suelen tener reguladores de temperatura. Generalmente se introducen en una cubierta impermeable para facilitar su limpieza. Aplicar de 10-30 min.
- Hot- packs: son envoltorios especiales rellenos de una sustancia gelatinosa que se pueden calentar. Se emplean igual que la bolsa de agua caliente.
- Baños de parafina: es una aparato eléctrico que funde la parafina y la mantiene a temperatura constantes de 52ºC, permite aplicar una aplicación local por inmersión o pincelar la zona. Cada aplicación requiere un tiempo a temperatura ambiente para que solidifique, la primera capa actual como protectora para evitar quemaduras. No debe lavarse la zona hasta dos horas después de la aplicación.
- Baños de arena: se puede realizar de forma natural en la playa o de forma artificial en un recipiente con arena limpia tamizada y calentada.
2. Calor húmedo:
-
- Baños de inmersión: calentar el agua hasta alcanzar una temperatura entre 37-40ºC, utilizar termómetro de baño. Introducir la parte a tratar, no deben durar mas de 20 min.
- Compresas o paños húmedos calientes: sumergir la compresa o paño en agua caliente, escurrir y aplicar y cambiar con frecuencia.
3. Terapia por radiación:
- Infrarrojos: se utilizan para tratamientos locales y se aplican con una lámpara, manteniendo la zona a tratar a una distancia de unos 40cm durante unos 20 min.
4. Electroterapia:
- Corrientes: de alta frecuencia o diatermia.
- Ultrasonidos: son vibraciones mecánicas de alta frecuencia. Se necesita un generador conectado a un cristal piezoeléctrico, al pasar la corriente alterna por e cristal genera la vibración que llega al paciente. Requiere un medio de contacto con el paciente, gel acuoso, aceite, pomada…
Observaciones
- Interrumpir el procedimiento ante la aparición de complicaciones.
- Valorar la lesión y el estado del paciente en todo momento.
- Registrar la evolución de la lesión, la duración de la sesión y el procedimiento utilizado, y las complicaciones y medidas adoptadas para su resolución.
AUTORES:
Rebeca Marban Fernández, María Vanesca Zamora Sierra, Isabel Viñuales Laviña, Lucía Orduna del Amo, Ana Lorés Puértolas, Laura Larramona Escario. Enfermeras del Hospital General San Jorge de Huesca.


