Psoriasis y alimentación

Silvia Castaño Ferrer. Dietista-Nutricionista. Nº colegiado ARA00163 Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón (CPDNA).

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La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de tipo autoinmune, no contagiosa, donde la genética juega un papel importante, y con una evolución ligada a factores externos (alimentación, tabaco, estrés, alcohol, ejercicio físico, gestión de emociones…). Además, es una enfermedad multisistémica con graves repercusiones articulares, metabólicas, endocrinas y psicológicas.

Los factores ambientales suelen ser cruciales en el inicio de la enfermedad y en la intensidad de los síntomas. En concreto, el estrés físico y emocional son la principal causa de los brotes de psoriasis.
Produce irritación, descamación e inflamación de la piel y puede causar picazón y/o dolor. Suele aparecer en los codos, rodillas, tronco, manos y cuero cabelludo, en forma de manchas o placas escamosas de tamaño variable.

Tratamiento de la enfermedad

No existe un tratamiento único, sino que dependerá de la gravedad y tipo de psoriasis, presencia de otras enfermedades y estilo de vida.
Es aconsejable seguir un tratamiento con enfoque integrativo y buscar la etiopatología de la enfermedad en dicha persona.

Consejos nutricionales

En personas con psoriasis es frecuente encontrar anomalías en la composición de la flora y mucosa intestinal que se manifiestan por ejemplo con alteraciones en la tolerancia al gluten, sin llegar a ser celiacos, la mayoría serán sensibles a él.
Las personas con psoriasis y artritis psoriásica tienen más necesidades nutricionales debido a la situación de inflamación crónica y de permanente recambio cutáneo. Por ello, si se padece esta enfermedad sería recomendable contactar con un dietista-nutricionista que nos aconsejará, además de seguir el tratamiento con el dermatólogo.

Evitar el estrés: puede producir un nuevo brote o empeorar el que ya padecemos. Realizar ejercicio a diario nos beneficiará a nivel de autoestima y a liberar estrés y endorfinas. Además, podemos utilizar técnicas del mindfulness.
Consumir alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 por su efecto antiinflamatorio, entre los que se encuentran: pescado azul (salmón, sardinas, caballa, anchoas,..), nueces, semillas de lino y chía, y algunas algas.
Ingesta diaria de frutas, verduras y hortalizas frescas y de temporada: ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales. Recuerda… ¡5 al día!
Disminuir la ingesta de alimentos que contienen ácido graso araquidónico, ya que su consumo da lugar a la producción de eicosanoides que provocan mayor inflamación. Lo encontramos en alimentos de origen animal como las carnes.
Cuidar la salud intestinal con alimentos ricos en fibra como los cereales integrales (arroz, avena, mijo, espelta,…), legumbres, verduras, frutos secos y semillas. Además de alimentos que contienen probióticos: kéfir, yogur natural, chucrut, miso, tempeh.
Correcta hidratación: agua, infusiones.
La vitamina D es muy importante. Actúa sobre la capacidad de multiplicación celular. La conseguimos con una exposición al sol diaria, aunque en ocasiones es necesario suplementar.

Una dieta saludable y personalizada, baños de sol y el control del estrés, son el mejor remedio paliativo para la psoriasis.